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El camino que esperan los expertos para el BCE: creen que donará el 0,25% a la banca para que preste más

Europa no arranca. La inflación no termina de aparecer y los expertos siguen esperando que el Banco Central Europeo (BCE) mantenga los tipos de interés en el mínimo histórico, al menos hasta diciembre de 2020. La previsión de los analistas sobre el momento en el que el organismo moverá ficha ha ido retrasándose constantemente en los últimos años y el impacto negativo que tiene el perpetuar tipos bajos para la banca obliga al BCE a tomar medidas, como las nuevas operaciones de refinanciación (TLTRO) que ya se han anunciado, y para las que se esperan detalles.

Mario Draghi, presidente del organismo, señaló en el encuentro de abril que estos se conocerían "en próximas reuniones", y los analistas creen que ya ha llegado este momento: el 96% de los encuestados por Bloomberg en la última semana de mayo apuntan a la cita de este jueves (en abril lo preveía un 71% de los expertos) y la opinión más repetida apunta a que el organismo retribuirá con un 0,25% a aquellas entidades que más presten a la economía real.

Esta decisión terminaría con el debate en torno a las medidas que podría utilizar Draghi para echar un capote a la banca: el 79% de los encuestados descarta que el BCE vaya a optar por la alternativa de escalonar la facilidad de depósito a favor de los bancos que más dinero canalicen a la economía, una medida que durante los últimos meses se ha considerado una posibilidad. El organismo habría querido esperar a la reunión de junio para tener disponibles las nuevas previsiones macroeconómicas para la región. El BCE mantiene ahora una previsión de crecimiento del 1,1% para 2019, un 1,6% para 2020 y un 1,5% para 2021, unas previsiones que, según el 63% de los expertos, se revisarán a la baja esta semana para el año 2020.

Ni rastro de la inflación

El indicador clave para que el BCE pueda subir los tipos de interés es la inflación. El objetivo del organismo es que alcance el 2%, y cuando lo haga tendrá la puerta abierta para aumentar el precio del dinero. Sin embargo, el propio BCE mantiene unas estimaciones no muy optimistas de cara al futuro: para 2019 prevén un crecimiento del IPC del 1,2%, para el 2020 del 1,5% y para 2021 del 1,6%.

Si bien los expertos encuestados por Bloombeg creen que el organismo incrementará la previsión de este año, el dato en el que más se fija el BCE, según ha reconocido Draghi públicamente, el indicador de expectativas de inflación 5y5y, no trae buenas noticias: en mayo ha caído por debajo del 1,3%, volviendo a mínimos que no se veían desde el año 2016.

Mientras los expertos continúan haciendo cábalas y lanzando sus previsiones sobre las decisiones del BCE, los mercados también dan señales, y estas no son demasiado positivas: según los datos que maneja Bloomberg, el mercado está descontando ahora un recorte de tipos antes que una subida, con una probabilidad de rebaja para la reunión de enero de 2020 que ha ido creciendo durante las últimas semanas hasta alcanzar el 43% actualmente, con una probabilidad del 57%de que los tipos se mantengan sin cambios en ese encuentro.

Según los analistas, la mayor preocupación del BCE deberían ser las tensiones comerciales globales, seguida por la posibilidad de que la Eurozona sufra un frenazo económico y la de que se produzca un Brexit desordenado y sin acuerdo. Ahora, con un BCE que no llega a normalizar su política monetaria, las rentabilidades de los bonos se encuentran en mínimos históricos en países como Alemania y España, y el euro no para de caer.

De hecho, mayo fue el quinto mes consecutivo de descensos para la divisa europea, que ya pierde un 2,8% frente al dólar en el año, la racha más larga que encadena desde el año 2014.

Italia quiere un nuevo 'QE'

A Mario Draghi le quedan cinco meses en el cargo y entonces será sustituido por un nuevo presidente. Las quinielas han cambiado en varias ocasiones durante los últimos meses, y ahora es el francés François Villeroy de Galhau el favorito para liderar la entidad. La salida del italiano dejará al país transalpino sin representante en el consejo de gobierno, algo que esta semana Claudio Borghi, asesor económico del primer ministro italiano Matteo Salvini, tachó de "imposible". Borghi, además, señaló que el gobierno de Salvini quiere que el BCE tenga un papel más importante a la hora de apoyar económicamente a las economías con más problemas y propuso que "el Banco de Inversiones Europeo emita bonos para financiar obras públicas y que los compre el BCE", lo que sería "algo así como un QE para infraestructuras", señaló Borghi.

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