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El objetivo de la Fed: debilitar al dólar

Mientras que todos los ojos están puestos en cuándo subirá la Reserva Federal los tipos, no son pocos los expertos que estiman que, actualmente, el objetivo de la entidad presidida por Janet Yellen no es otro que debilitar al dólar. De ahí la "cautela" a la que hace referencia su presidenta para elevar el precio del dinero.

En los dos encuentros que ya ha mantenido este año la Fed ha evitado subir los tipos como sí hizo el pasado diciembre por primera vez en casi una década. No contenta con ello, en su último encuentro rebajó de cuatro a dos las veces que espera hacerlo en 2016. Y no parece que una de esas vaya a ser en abril ya que en la publicación de las actas quedó patente que varios de sus miembros se han mostrado preocupados ante la posible subida de tipos de interés en dicho mes, ya que eso daría una "sensación de urgencia que podría ser mal entendida por inversores y mercados".

Sin embargo, la división vuelve a estar presente en la entidad presidida por Janet Yellen ya que otros miembros sí que aseguraron que la subida era apropiada en el encuentro que mantendrá la Fed los próximos 26 y 27 de abril. Además, los miembros acordaron que la política monetaria debe estar basada en los datos, y no en el calendario.

Pero ¿qué puede haber detrás de estos retrasos en la subida del precio del dinero? Es evidente que la entidad no quiere precipitarse y está mirando todos los indicadores económicos tanto estadounidenses como del resto del mundo. Aun así, son varios los analistas que añaden otra causa: el interés de la entidad por debilitar al dólar.

Albert Enguix, analista de GVC Gaesco, no tiene ninguna duda y asegura que con ello "pretende no dañar su economía". La entidad trata de no poner en peligro la recuperación económica de sectores como el inmobiliario y, además, favorece al sector exterior que, según el experto, "su peso en la economía de EEUU se sitúa en alrededor del 90%".

Y de momento parece que está logrando su objetivo. El Bloomberg Dollar Index, índice que pondera los cruces más importantes del dólar se dejó en el primer trimestre más de un 4,2%, lo que significa su peor trimestre desde el tercero de 2010. Y es que, sólo la libra esterlina, acusada de la incertidumbre derivada del Brexit, se comportó peor que el billete verde entre enero y marzo.

También lo tiene claro Miguel Ángel Bernal, profesor del IEB, que asegura que con la debilidad del dólar protege e impulsa a sus productos. Además, el experto añade que "salvo el sector bancario, (buena parte la mejora de resultados depende de que suba tipos) el resto de la economía americana no necesita subida de tipos".

En este sentido, Rose Marie Boudeguer, directora del servicio de estudios de Banca March, señala que "a Estados Unidos no le interesa un dólar muy fuerte ya que perjudica entre otras cosas a las exportaciones y los beneficios empresariales". No es de extrañar que se espere que este primer trimestre sea el peor desde 2009. Y es que, Sam Stovall, estratega jefe de S&P Capital IQ, considera que "si se materializan las previsiones, por primera vez desde 2009 las compañías que componen el S&P 500 acumularán caídas interanuales en su beneficio por acción durante tres trimestres consecutivos". Aun así, el dólar no ha sido el único encargado y los bajos precios del petróleo y la debilidad de China así como sus devaluaciones del yuan también se encuentran detrás de estos malos datos.

Pese a ello, Boudeguer indica que el principal objetivo de la Fed, más que debilitar al dólar, es "no excederse en una subida de tipos que pudiese perjudicar a la economía doméstica y también a la global, especialmente emergentes, con costes de financiación más altos". Para Víctor Alvargonzález, director de estrategia de Tressis, estos países y, especialmente, China exportan deflación al mundo por lo que Yellen "quiere ver hasta qué punto afectan al crecimiento de económico de los EEUU y su nivel de inflación".

En 2015, cuando la Reserva Federal aseguraba que subiría los tipos aunque, reunión a reunión, iba retrasando este objetivo el Bloomberg Dollar Index se revalorizó un 9%, y llegó a alcanzar sus máximos históricos en distintas ocasiones, siendo la cota alcanzada en los 1.253,1 puntos el 22 de enero de este ejercicio la que todavía no ha conseguido revalidar. En contraposición, monedas como el yen o el euro se depreciaron frente al billete verde un 0,47% y un 10,22% respectivamente.

La entidad finalmente cumplió sus palabras en el encuentro de diciembre, el último del año. Así, elevó el precio del dinero un 0,25%, a la vez que indicaba que en 2016 se haría lo mismo hasta en 4 ocasiones. El turbulento arranque de año en la renta variable ha llevado a la Fed a no sólo no volver a subir tipos, sino a rebajar su estimación de cuatro a dos ocasiones. Así, la situación es totalmente diferente a la del pasado ejercicio. Desde el 1 de enero el yen marca máximos de un año frente al dólar al avanzar un 11,4%, mientras que la divisa común se ha revalorizado un 5%.

No sólo lo intenta la Fed

Según señala David Mafoda, miembro del comité de inversión de DiverInvest, "todos los bancos centrales quieren debilitar sus divisas porque creen que esto reactivará sus economías". Pese a ello, el experto considera que "la experiencia reciente del Banco de Japón no es muy propicia a esta teoría". Y es que, mientras que la entidad nipona no ha parado de introducir medidas de flexibilización económica, los niveles de inflación esperados no se han alcanzado al mismo tiempo que los de crecimiento no han sido excesivamente altos.

Tanto los países que conforman la eurozona como Japón se valen de la debilidad de sus divisas para apuntalar su crecimiento, por lo que las alzas que han experimentado frente al dólar va en su contra. Es por ello que en la actualidad estemos asistiendo a una 'guerra de divisas' para conseguir debilitarlas, lo que se evidencia en que Mario Draghi acude al rescate del euro cada vez que hay una fuerte apreciación. Sin embargo, su poder parece que está siendo mermado. Steen Jakobsen, economista jefe de Saxo Bank, indica que "el mercado sospecha que el BCE ha renunciado a demostrar sus agallas como 'guerrero de las divisas', debido a las limitaciones inherentes a perseguir tipos de interés cada vez más negativos". Esto puede evidenciarse en que cuando anunció la ampliación del QE, el euro avanzó hasta los 1,13 dólares, en vez de depreciarse como cabría esperar.

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