Bolsa, mercados y cotizaciones

El cierre semanal decidirá si el rebote del EuroStoxx 50 todavía es de fiar

  • La bolsa europea abre con recortes del 0,3%
  • La brecha entre los máximos del año y el último soporte alcanza el 10% en Europa
  • Hora bruja: el viernes pone a prueba 5,5 billones de dólares invertidos
Bolsa de Frankfurt, bolsa europea. Dreamstime
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La bolsa europea arrancará la sesión del viernes a la baja con los índices del Viejo Continente dejándose hasta un 0,3% en estos primeros instantes de cotización. El Ibex 35 aún mantiene los 11.100 puntos mientras que el EuroStoxx 50 cotiza por encima de los 4.900. Es decir, el rebote de las últimas sesiones se desvanece al cierre semanal y mantiene a la bolsa europea más cerca de la corrección que de la consolidación.

Por su parte, la bolsa de Wall Street sí que avanza en la semana, aunque en su caso solo con cuatro días de cotización al haber permanecido cerrado por festivo el pasado miércoles. No obstante, el índice tecnológico, el Nasdaq 100, acusó cierto vértigo al acercarse a la zona de los 20.000 puntos de los que se aleja tras perder un 0,8% en la última sesión.

El rebote que ha protagonizado el EuroStoxx 50 en la semana apenas ha permitido cubrir la caída abierto desde el pasado viernes. Es decir, las alzas dentro del índice de referencia europeo se queda a medias de poder descartar una corrección. Después de estar tres meses moviéndose lateral entre el soporte los 4.870 puntos y la resistencia los 5.120 puntos, la semana pasada el EuroStoxx 50 perdió la base de ese proceso consolidativo. Esto abre la puerta a un contexto más correctivo que consolidativo y la amenaza ahora es que una eventual caída lleve al EuroStoxx 50 a buscar apoyo a la directriz alcista que surge de unir los mínimos de 2022 y de 2023, que discurre por los 4.600/4.675 puntos.

"En la zona de los 4.600 puntos es donde ya se podría considerar volver a comprar acciones europeas con una orientación de medio plazo", estimó el asesor técnico de Ecotrader, Joan Cabrero. De hecho, una caída hasta estos niveles implicaría perder un 10% desde los máximos del año vistos en los 5.120 puntos. En el peor de los casos, algo que a priori el experto de Ecotrader ve poco probable, la caída podría extenderse hasta los 4.410 puntos.

En el mercado de divisas la gran perdedora de la semana vuelve a ser la divisa nipona, que no deshace su caída, a pesar de los intentos del Banco Central de Japón por mantener a flote al yen. El dólar se cambia casi por 159 yenes lo que supone situarse en máximos no vistos desde 1986. Con este nuevo suelo para la moneda japonesa, los responsables de la política monetaria del país se ven más obligados a intervenir con nuevas alzas de tipos para apuntalar su divisa. Y es que en lo que va de año el dólar se fortalece frente al yen más de un 12,5%.

El último dato de inflación en Japón demostró la aceleración de los precios después de que entrase en funcionamiento el último impuesto relacionado con las energías renovables, lo que también respalda la necesidad de que el Banco de Japón (BoJ) realice nuevos incrementos de tipos este 2024. Por otra parte en la última reunión del BoJ tampoco se despejaron dudas de cómo se llevaría la reducción de compras de bonos soberanos que actualmente ejecuta el responsable monetario y que mantiene al bono nipón a diez años por debajo del 1% de rentabilidad.

Viernes con 'hora bruja'

Durante este viernes se produce el vencimiento de contratos de opciones en índices, acciones y ETF (fondos cotizados). Es decir, se produce una de esas cuatro sesiones al año en las que la volatilidad implícita de estas operaciones suele provocar grandes oscilaciones en la bolsa. Según recoge Bloomberg, la cuádruple hora bruja (triple en este caso) afectará a más de 5,5 billones de dólares en activos en esta ocasión, aunque desde Citi calculan que estaría en torno a los 4,8 billones.

El vencimiento trimestral se produce además cuando la volatilidad implícita del S&P 500 se mantiene cerca del nivel más bajo desde que irrumpiera la pandemia del coronavirus, mientras que en el mercado europeo las elecciones en Francia elevan la aversión al riesgo de los inversores.

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