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Cuidado con hacer demasiado caso al ratio plata-oro: EEUU no podrá seguir sujetando el crecimiento mundial

  • El ratio muestra un mayor avance de la plata frente al oro este año
  • Esto se identifica con una mejor trayectoria del crecimiento mundial
  • Pero el indicador no refleja la debilidad que empieza a traslucir EEUU
Foto: iStock

Con permiso del archi-conocido Doctor Cobre, el 'médico' más famoso entre los metales a la hora de diagnosticar la salud de la economía mundial, otros 'compañeros' también auscultan el escenario. Uno de ellos es la plata, cuya relación con el oro siempre de pistas de lo que está ocurriendo y lo que está por venir. En lo transcurrido de año, esta relación ha dejado un mensaje significativo que, sin embargo, podría estar confundiendo a los inversores.

El ratio plata-oro refleja el número de onzas de oro que se puede comprar con lo que cuesta una de plata. Este indicador permite comparar el valor de ambos metales preciosos y ayudar así a los inversores y analistas a determinar si uno de los dos activos está sobrevalorado, o si está cotizando por debajo de su valor real, explican desde CIODE (Centro de Inversión de Oro y Diamantes de España).

La relación entre la plata y el oro (ratio plata-oro) se ha disparado cerca de un 10% este año, gracias a que el repunte de la plata ha alcanzado al del oro. En lo que va de año, la plata se ha revalorizado un 22%, frente al 12% del oro, el 13% de los metales industriales y el 5% del conjunto de las materias primas.

"Tanto la plata como el oro se consideran activos refugio con propiedades de cobertura frente a la inflación. También se benefician de la caída de los rendimientos de los bonos y del debilitamiento del dólar. Sin embargo, la plata es relativamente más sensible a la evolución del crecimiento mundial, dado que las aplicaciones industriales representan aproximadamente la mitad de la demanda de plata. Por lo tanto, la relación plata-oro es un indicador coincidente del ciclo manufacturero mundial y su repunte en 2024 corrobora una fuerte dinámica de crecimiento mundial. Contrasta con otros indicadores de recesión y envía una señal de tranquilidad sobre la economía mundial", explican desde BCA Research.

EEUU ha sido un gran impulsor del crecimiento mundial este año, mientras que la demanda china sigue siendo mediocre debido a las fuerzas deflacionistas internas y a los decepcionantes esfuerzos de estímulo. Esta dinámica, junto con los diferenciales de tipos de interés a favor del billete verde, explican por qué la típica relación inversa entre el crecimiento mundial y el dólar no se ha mantenido en 2024, inciden desde BCA. De hecho, la relación entre la plata y el oro se ha desacoplado del Índice Dólar (DXY).

Dicho esto, aunque el ciclo manufacturero se ha estabilizado, desde la firma de análisis son escépticos con que se haya alcanzado un punto de inflexión decisivo: "No esperamos que EEUU apuntale la demanda mundial más allá de 2024. Dado que es improbable que la demanda china llene el vacío, una recesión estadounidense se transformará en una recesión mundial". "Los inversores no deberían guiarse por la relación entre la plata y el oro y deberían limitarse a infraponderar los activos de riesgo en un horizonte de inversión cíclico", aconsejan.

"Los datos del PIB del primer trimestre, mejores de lo previsto en varias de las principales economías, sugieren que la economía mundial arrancó con fuerza en 2024. Pero prevemos que el crecimiento mundial retroceda a un ritmo ligeramente inferior a la tendencia en los próximos trimestres, a medida que se desvanezca el repunte inducido por el estímulo fiscal de China y la debilidad del gasto de consumo limite la actividad en las economías avanzadas", opina Ariane Curtis, analista de Capital Economics.

En un informe para clientes, Curtis señala que gran parte de la ralentización se deberá a ese crecimiento más débil en China, a medida que el estímulo gubernamental se desvanece y los vientos en contra del sector inmobiliario pesan sobre la actividad. Esto, a su vez, añade, reducirá el crecimiento agregado del PIB de los mercados emergentes del 1,4% intertrimestral en el primer trimestre a alrededor del 0,9% en los próximos trimestres, lo que coincide en líneas generales con su tasa de crecimiento tendencial anterior a la pandemia.

Al mismo tiempo, recalca, el crecimiento del PIB en las economías avanzadas se situará por debajo de la tendencia durante los dos próximos trimestres, debido en gran medida a las débiles perspectivas del gasto de los consumidores. El gasto de los consumidores ha sido débil en Europa durante los dos últimos años. Y aunque en EEUU se ha mostrado notablemente resistente, la ralentización del crecimiento del consumo en el primer trimestre podría ser el primer indicio de que esta resistencia está empezando a desvanecerse. Y no hay que olvidar que el consumo privado es el verdadero motor de la primera economía del mundo, ya que representa dos tercios de la misma.

Los últimos datos de Producto Interior Bruto (PIB) de EEUU publicados recientemente por la Oficina de Análisis Económico (BEA) han sido reveladores en este sentido. Debajo de la debilidad mostrada por el dato general de un crecimiento de un 1,3% anualizado frente al 3,4% del anterior trimestre, el gasto en consumo personal ha registrado una corrección importante. Aunque se mantiene en un todavía en un poderoso 2% anualizado, el dato para el trimestre se ha revisado desde un 2,5% en la estimación preliminar y queda muy por debajo de las cifras por encima del 3% en la segunda mitad del año pasado. Para certificar la dinámica, una medida clave de la demanda interna subyacente extraída del desglose del PIB, conocida como ventas finales a compradores domésticos privados, aumentó un 2,8% anualizado, frente al aumento del 3,1% comunicado inicialmente.

Recesión para finales de año o principios de 2025

En Capital Economics ponen el foco en las encuestas sobre la confianza de los consumidores, que sugieren que estos siguen siendo relativamente pesimistas en comparación con las normas históricas. Los hogares encuestados en la zona euro y en EEUU. Siguen afirmando que ahora no es un buen momento para hacer compras importantes. Y aunque las condiciones financieras se han relajado algo este año, los efectos retardados de anteriores políticas restrictivas seguirán repercutiendo en los costes del servicio de la deuda de los hogares, lo que pesará en la demanda de crédito y, por tanto, en el crecimiento del PIB.

Los analistas de BCA agregan que el continuo debilitamiento del mercado laboral de EEUU acabará provocando que la oferta de mano de obra supere a la demanda y que la tasa de desempleo aumente rápidamente. Aunque se ha mostrado inusitadamente fuerte tras la pandemia, el mercado de trabajo está empezando a dar sus primeras síntomas de enfriamiento. El dato oficial de nóminas no agrícolas de abril fue notoriamente más débil de lo esperado. El muy observado dato de vacantes de empleo (JOLTS) conocido esta semana también, con unos niveles no vistos desde febrero de 2021.

Otros motores del consumo, apostillan desde la casa de análisis, como podría ser el ahorro generado durante la pandemia y que ya prácticamente se ha evaporado no podrán contribuir, certificando su previsión de que "la economía estadounidense (y mundial) entrará en recesión a finales de año o principios de 2025". "Esperamos que el crecimiento mundial se ralentice debido a la intensificación de la debilidad de EEUU en respuesta al efecto retardado de la restricción monetaria", sintetiza el equipo de analistas de Bank of America (Bofa) Global Research en uno de sus últimos boletines.

"En conjunto, aunque puede haber riesgos al alza para el crecimiento del PIB en algunas economías a corto plazo, esperamos que el crecimiento del PIB mundial se ralentice hasta alrededor del 0,7% intertrimestral en los próximos trimestres, ligeramente por debajo de su ritmo tendencial anterior a la pandemia", cierran desde Capital Economics. Cuidado con el brillo de la plata.

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