Bolsa, mercados y cotizaciones

Criteria entra en Puig con una participación del 3,05%

  • Se ha comprometido a una inversión de 425 millones de euros 
Perfume One Million, de la marca Rabanne, propiedad de Puig. Dreamstime
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Se acaba definitivamente la sequía de salidas a bolsa en el mercado español y ya hay nombre para el primer gran inversor. El esperado salto al parqué de Puig (que se producirá este viernes 3 de mayo en Barcelona) comienza con Criteria anunciando que acudirá a la colocación y adquirirá un 3,05% del capital de la compañía, a través de la compra de acciones B por valor de 425 millones de euros.

La compañía ha confirmado este mismo martes que el precio sus acciones en la salida a bolsa se situará en la parte alta de la horquilla, en los 24,5 euros y su valoración en el parqué alcanzará los 13.900 millones de euros, situándose como una de las claras candidatas a formar parte del Ibex 35.

Con este precio de salida a bolsa, el capital que la compañía catalana pondrá a disposición de los inversores minoritas será del 24%, aunque con la entrada de Criteria el free-float queda reducido al 20,95%. La familia Puig, a través de las cuatro sagas de la familia y diversas sociedades, continuará controlando la empresa con una participación del 76%.

Cabe destacar que la participación de Criteria apenas tendrá derechos políticos, ya que la forma salir a bolsa escogida por la empresa es a través de la emisión de acciones clase A, que tendrán cinco derechos de voto y estarán reservadas a la familia; y acciones de clase B, con tan solo un derecho de voto. Así, la saga catalana aún mantendrá más del 90% de los derechos de voto de la compañía de premium beauty.

Desde Criteria apuntan que la inversión en Puig permitirá "ganar exposición a la industria de moda y belleza, que ha demostrado ser resiliente en situaciones de crisis, con crecimientos anuales de cerca del 5% desde hace décadas".

En este sentido, también señalan que la entrada en la empresa catalana responde a la propuesta anunciada por la propia firma de mantener un payout (porcentaje de los beneficios que se destinan al dividendo) del 40%.

Aunque en el folleto de la salida a bolsa, la empresa apunta sus intenciones de que los inversores perciban dividendos a partir de 2025 sobre los beneficios que se generen en 2024. Así, si se aplica a las ganancias de 2023 un crecimiento del 6% (la compañía espera uno entre el 5% y 7%) los beneficios de Puig en este ejercicio se situarían en el entorno de los 490 millones de euros. Aplicando un payout del 40%, la compañía podría distribuir casi 200 millones de euros en dividendos.

Este dividendo total, tomando la valoración de 13.900 millones de euros, ofrecería a los inversores una rentabilidad del 1,4%, la más baja de entre sus comparables (establecidos por Puig: LVMH, L'Óreal, Interparfums, Estée Lauder y Coty) solo por delante del rendimiento del pago de Coty (0,8%) y también en el rango bajo de los rendimientos del Ibex 35.

La nueva estrategia de Criteria

La inversión en Puig encaja con el nuevo rumbo tomado por Criteria desde la llegada de Ángel Simón, que prefiere entrar en compañías nacionales a través de una posición relevante frente a la cartera de diversificación construida por su predecesor, Marcelino Armenter. En esta misma línea, el holding catalán ya anunció en los primeros meses del año la adquisición del 2,31% de Telefónica, valorado en 527 millones de euros, y que había rebasado la barrera del 3% en Colonial.

Más ambiciosos son los movimientos en Naturgy, donde tantea una opa conjunta con el fondo emiratí Taqa, y su papel en la opa Talgo, ya sea de la mano de un socio industrial o con la propia Magyar Vagon.

Para financiar la expansión, el brazo inversor de La Caixa contaba a cierre de 2023 con 558 millones de euros en caja y 430 millones en líneas y pólizas de crédito por utilizar. A los casi 1.000 millones de liquidez se le suman los 1.000 millones que ingresó del dividendo de Caixabank y Naturgy –parte de estas cantidades ya se fue a amortizar una emisión de 600 millones y al crecimiento en Telefónica- y la posibilidad de endeudarse, pues su pasivo no alcanza los 4.000 millones de euros.

Además, la organización desinvertirá en la cartera de diversificación construida en 2018 con los 3.900 millones percibidos por la venta de su participación en Abertis. Esta amalgama de participaciones no encaja en el nuevo rumbo de Simón, que mantiene como objetivo la venta de Saba en los próximos meses.

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