Bolsa, mercados y cotizaciones

Los inversores huyen del gran invento de Ray Dalio: qué ha pasado con la estrategia de paridad de riesgo

  • Estas carteras se enfocan en la asignación de riesgo, no solo de capital
  • La fórmula fue lanzada en 1996 por Dalio, 'padre' de Bridgewater Associates
  • Los pobres rendimientos han hecho desistir a grandes fondos de pensiones
El inversor Ray Dalio. Foto: Bloomberg

Era una propuesta irresistible. Denos su dinero, decían los ejecutivos de Bridgewater Associates de Ray Dalio, celebérrimo y multimillonario inversor estadounidense, y otros fondos de alto riesgo, y nosotros lo canalizaremos hacia una estrategia segura y rentable a largo plazo. Pero ahora, tras cinco años de rendimientos por debajo de lo esperado, muchos de los inversores institucionales que invirtieron grandes sumas en los fondos risk-parity (de paridad de riesgo), como se les conoce, exigen que se les devuelva el dinero.

Inversores como los fondos de pensiones públicas de Nuevo México, Oregón y Ohio han retirado su dinero, reduciendo el tamaño de los fondos en unos 70.000 millones de dólares desde su máximo hace tres años. Para muchos, las súplicas de las firmas oferentes pidiendo un poco más tiempo -es poco probable que la próxima década en los mercados se parezca a la última, claman- suenan huecas.

"Ha sido decepcionante durante mucho tiempo", se queja a Bloomberg Eileen Neill, directora gerente de Verus Investments, asesor de la pensión de los empleados públicos de Nuevo México, de unos 17.000 millones de dólares, que eliminó su asignación de paridad de riesgo en diciembre. "La única vez que la paridad de riesgo tuvo realmente éxito fue en la época de la Gran Crisis Financiera y ese fue realmente su apogeo".

La mediocre racha de auges y caídas tras la pandemia ha hecho tambalear la fe en un método de asignación de activos promovido por Dalio, que convirtió a Bridgewater en el mayor fondo de alto riesgo del mundo. La estrategia se centra en la diversificación entre activos en función de la volatilidad de cada uno, y a menudo utiliza el apalancamiento para optimizar los rendimientos en relación con los riesgos asumidos. La fórmula, lanzada por primera vez en 1996 para gestionar los activos fiduciarios de Dalio, se presentó como una forma de utilizar la investigación económica profunda para elaborar la mejor cartera posible, en lugar de tratar de adivinar 'la próxima gran cosa'.

En lugar de acumular riesgos en busca de grandes rentabilidades, la estrategia suele consistir en diversificar entre una gama más amplia de activos, como materias primas y bonos, y hacer que cada uno de ellos influya por igual en la volatilidad de la cartera. Para mantener los riesgos equilibrados, las exposiciones pueden aumentarse o reducirse en función de las oscilaciones de los precios, lo que convierte a esta estrategia en el chivo expiatorio favorito de Wall Street en caso de liquidación.

La estrategia de inversión risk-parity, abanderada por dos de los principales fondos del mundo, Bridgewater (su mayor gestor) y AQR Capital (gestiona 13.700 millones de dólares en inversiones de paridad de riesgo), "pretende conseguir rendimientos similares a los de la renta variable, pero a través de un perfil de riesgo más parecido al de la renta fija, con un horizonte a largo plazo y en cualquier entorno financiero", explican en una ficha los economistas de CaixaBank Research.

Para conseguirlo, desarrollan desde el servicio de estudios de la entidad, "la estrategia asigna el peso de cada activo en cartera con el fin de alcanzar la máxima diversificación de riesgo, en vez del tradicional reparto que optimiza el binomio rendimiento-riesgo. Así, la contribución de cada activo a la volatilidad (el riesgo) total de la cartera es precisamente la misma, lo que supone que el peso de la renta variable es significativamente menor que el de la renta fija. Sin embargo, para impedir que esto lastre el rendimiento total de la cartera, se recurre al apalancamiento. Como sucede con otras estrategias, el riesgo asociado a este endeudamiento se refleja en el riesgo total de la cartera. Pero, al tener un peso en renta fija mayor que otros estilos de inversión, el aumento total del riesgo es menor gracias a la mejor diversificación".

CaixaBank Research: "La estrategia risk-parity pretende conseguir rendimientos similares a los de la renta variable, pero a través de un perfil de riesgo más parecido al de la renta fija

Desde inbestMe ponen un ejemplo para entender la filosofía detrás de esta estrategia de inversión: "Una cartera compuesta por el 50% de las acciones y el 50% de los bonos, ¿está bien diversificada? Ciertamente, desde el punto de vista de la asignación de capital, parece que sí, pero ¿también lo está en términos de asignación de riesgo? Si calculamos la contribución de riesgo de los activos individuales en una sencilla cartera 50/50, encontramos que aproximadamente el 88% del riesgo se debe al componente de renta variable y solo el 12% al componente de bonos (suponiendo que la volatilidad de las acciones es del 15%, el de las obligaciones del 5% y su correlación es igual a 0,1). Una cartera 50/50 tiene una correlación de alrededor de 0,85 con el rendimiento del componente de renta variable y, por lo tanto, está fuertemente influenciada por ella".

La estrategia risk-parity floreció tras la crisis financiera de 2008, cuando los inversores buscaron una forma de protegerse del siguiente gran cataclismo. Pero cuando los inversores volvieron a invertir en acciones, se quedaron rezagados en los años alcistas. Luego, cuando los mercados se resquebrajaron en 2022, golpeando a los activos seguros como los bonos del Tesoro de EEUU, se vieron aún más afectados.

En total, los fondos de paridad de riesgo han ido a la zaga de los fondos globales 60/40 cada año desde 2019, según un amplio índice de la industria. Eso ha llevado a los inversores a retirar efectivo, reduciendo la cantidad en tales fondos a alrededor de 90.000 millones a fines de 2023 desde un pico de alrededor de 160.000 millones en 2021, según las estimaciones de Verus compiladas a partir de datos de eVestment.

Para los defensores de la estrategia, la decisión de retirarse justo cuando los precios de las acciones alcanzaron nuevos récords refleja un error clásico de inversión. "Realmente es un razonamiento de la década pasada, que yo diría que es más excepcional", afirma Otto van Hemert, director de estrategias básicas de Man AHL, que gestiona unos 15.000 millones de dólares en paridad de riesgo.

Ese periodo estuvo marcado por tipos bajos que durante gran parte del tiempo elevaron las acciones y los bonos. La paridad de riesgo proporcionó rendimientos positivos pero, casi por defecto, no tanto como las carteras simples que invertían más en acciones. Entonces, cuando la Reserva Federal empezó a subir los tipos de interés en 2022, los bonos se desplomaron antes de que la mayoría de los modelos pudieran reaccionar. Muchos fondos vieron cómo la volatilidad se disparaba por encima de sus niveles objetivo o incluso de los máximos registrados durante la última crisis financiera, según Markov Processes International, una empresa de análisis.

Dura competencia en Wall Street

En una presentación realizada en septiembre ante el Sistema Público de Jubilación de Indiana, Bridgewater reconoció que su fondo All Weather ha caído por debajo de sus rendimientos previstos. Pero la empresa afirmó que sigue siendo una forma superior de asignar el efectivo a lo largo de una década, sobre todo teniendo en cuenta el riesgo de que las ganancias de las acciones se estanquen. "Importantes fuerzas seculares que ayudaron a crear la gran carrera de la renta variable se están desvaneciendo", según las diapositivas publicadas por Indiana, que ha mantenido su asignación del 20% a la paridad de riesgo.

Los gestores de fondos han empezado a reestructurar la estrategia desde sus orígenes como un enfoque casi pasivo a largo plazo. Fidelity Investments lanzó un fondo de paridad de riesgo en 2022 que puede realizar operaciones activas para explotar las dislocaciones del mercado y también tiene en cuenta el régimen de mercado a la hora de ajustar las exposiciones, afirma el cogestor Christopher Kelliher.

En Man AHL, donde el fondo Target Risk ha batido al índice HFR -una medida de sus homólogos- cada año desde su creación en 2014, van Hemert afirma que la clave es ser más reactivo a los riesgos cambiantes del mercado. Esto significa aumentar la exposición cuando los mercados están en calma e incluso mantener efectivo en los momentos más difíciles.

Aun así, la paridad de riesgo se enfrenta a la dura competencia de otros rincones de Wall Street, como los fondos de crédito privado y los fondos de cobertura superestrella que han ofrecido rendimientos constantes año tras año. "Si voy a tener el 6% o el 8% de mi cartera en otra cosa, prefiero que esa otra cosa sea un cubo de fondos de cobertura de muy buen rendimiento", admite a Bloomberg Michael Shackelford, director de inversiones de la Asociación de Jubilación de Empleados Públicos de Nuevo México, que recortó su asignación de paridad de riesgo en diciembre. En Oregón, el consejo de inversión del Estado llegó a una conclusión similar.

Para los defensores de la estrategia, la medida puede resultar miope dadas las elevadas valoraciones de las acciones, mientras que los bonos están ofreciendo los rendimientos más altos en años. "La némesis de la diversificación es el FOMO: por definición, siempre se va a lamentar algo", concluye Jordan Brooks, de AQR Capital. "Al fin y al cabo, el trabajo de los inversores no es mirar hacia atrás, sino hacia delante para ver cuál es la mejor cartera para la próxima década".

WhatsAppTwitterTwitterLinkedinBeloudBeloud