Bolsa, mercados y cotizaciones

¿Qué pasó con las Siete Magníficas del año 2000 después del estallido de la burbuja puntocom?

  • Sólo Microsoft ha aguantado hasta hoy como uno de los titanes de la industria
  • Empresas como Yahoo! o Nortel sufrieron colapsos de los que no se recuperaron
  • El gigante Nokia, IBM, Intel o Cisco nunca volvieron a ser lo que fueron
Yahoo!, uno de los titanes tecnológicos que se hundió tras la burbuja. Foto: Dreamstime
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El rally que está viviendo el sector tecnológico en los últimos meses ha llevado a muchos analistas a alertar de la formación de una burbuja. Hay debate: algunos defienden que las valoraciones de las empresas tecnológicas se sostienen por el impulso que va a generar la inteligencia artificial en su negocio, pero otros avisan de que se ha vuelto a crear un mercado inflado que se parece mucho a la burbuja tecnológica del año 2000, que terminó con la llamada crisis de las puntocom.

La historia bursátil recuerda cómo la mayor parte de grandes firmas del sector, las que impulsaron al S&P 500 estadounidense en los años previos al estallido de la burbuja, ya no son los titanes que llegaron a ser, o incluso han desaparecido por completo o fueron absorbidas por otras compañías a valoraciones muy inferiores a las que llegaron a alcanzar en su mejor momento. ¿Quiénes fueron y qué fue de las 'magníficas' de la burbuja tecnológica? Empresas como Yahoo!, Intel, Cisco, IBM o Nortel brillaron en esos años, y ahora son un mero espejismo de lo que fueron. Otras como Microsoft o Oracle siguieron desarrollándose y hoy valen más que nunca.

Hace tres décadas, durante la formación de la burbuja de las puntocom, sólo uno de 'los siete magníficos' actuales ya tenía un hueco entre las empresas más importantes del sector tecnológico. Microsoft ya era una empresa consolidada, a diferencia de Apple, que capitalizaba apenas 5.000 millones en 1995, y del resto de titanes de la industria: Facebook salió a bolsa en 2012; Amazon era una empresa irrelevante en el sector cuando empezó a cotizar en 1997; Netflix era un pequeño videoclub por correo; la todopoderosa Google saldría a bolsa en 2004, y Tesla, fundada en 2003, ni siquiera existía todavía.

Junto a Microsoft, el grupo de empresas tecnológicas que más movieron al S&P 500 entre el año 1995, cuando dio comienzo el rally de las puntocom, y septiembre del año 2000, está formado por Intel, Cisco, Oracle, IBM, Nortel y EMC, y sólo una, además de la compañía fundada por Bill Gates, puede presumir de haber conseguido superar a día de hoy los niveles de capitalización que llegó a alcanzar durante la burbuja de principios de siglo: Oracle.

Las líderes de la burbuja que siguen siéndolo hoy

Oracle es una compañía que se ha especializado en la gestión de bases de datos, y consiguió formar el mayor banco de información sobre empresas del planeta, además de entrar en el negocio de los servicios en la nube. Sus éxitos la llevaron a pasar de capitalizar 11.000 millones en 1995, a dispararse hasta los 552.000 millones en el momento en el que la burbuja puntocom estaba más caliente. Después de caer hasta los 42.000 millones en 2002, comenzó una recuperación vertiginosa, que la ha llevado a alcanzar máximos históricos en la actualidad, en el entorno de los 360.000 millones de dólares.

Microsoft que capitalizaba unos 35.000 millones en 2015, se disparó hasta 600.000 millones antes de hundirse con el resto de las empresas de la bolsa americana. Su rally más agresivo, sin embargo, empezó en 2016, y lo ha llevado a alcanzar los 3,18 billones de dólares en valoración, máximos históricos.

Quiénes no se recuperaron

El Titanic de la crisis puntocom fue Yahoo!. Ninguna empresa como la compañía fundada por Jerry Yang y David Filo encarna el auge y caída de una de las burbujas financieras más grande de la historia. De la ola de Internet, fue de las entidades más mediáticas y una de las pocas en capitalizar la nueva realidad tecnológica. Yahoo! era la imagen de lo que hoy puede ser Google. No solo fue el primer motor de búsqueda que utilizaba casi todos los internautas en los internautas. Ofrecía un sin fin servicios como correo electrónico, noticias, finanzas y foros. Era la web más visitada del mundo. Yahoo! era la Internet que conocía gran parte de los usuarios.

Para el año 1999, el emblema de la época alcanzó los 125.000 millones de dólares de capitalización, lo que la convirtió en una de las compañías más valiosas de la época y una de las marcas más reconocidas de la new age empresarial. Pero la compañía cayó en barrena, en mitad del colapso de cientos de empresas asociadas a Internet.

El caso de Yahoo! es extremo, por su enorme crecimiento y, sin embargo, posterior desaparición, pero hubo otras firmas que tuvieron un destino similar, como la finlandesa Nokia, que en su día llegó a ser una de las empresas más grandes del planeta, y que, aunque no desapareció, hoy es una pobre representación de lo que la empresa llegó a ser por tamaño. Llegó a controlar el 40% del mercado mundial de la telefonía, pero la llegada de nuevos dispositivos, especialmente con la entrada de Apple en este mercado, terminó hundiendo a una empresa que no estaba preparada para esa nueva era.

Intel, Cisco, IBM y EMC son otros ejemplos de compañías que no fueron capaces de mantener el ritmo de crecimiento que se esperaba para ellas y, aunque a día de hoy siguen cotizando, y capitalizan cientos de miles de millones de dólares, no alcanzan, por mucho, los tamaños que llegaron a alcanzar en bolsa en el momento más caliente de la burbuja puntocom.

El caso de IBM es especialmente destacable. De ser el absoluto líder mundial en el mercado de los dispositivos electrónicos, especialmente centrada en la venta de ordenadores personales (PC), y llegar a ser investigada por monopolio por parte de las autoridades estadounidenses, la empresa perdió cuota de mercado frente a otros fabricantes, y terminó vendiendo, en el año 2004, su división de ordenadores personales al grupo chino Lenovo, por unos 1.200 millones de dólares. A día de hoy es una de las firmas líderes de servicios tecnológicos en el mundo, pero su capitalización de 176.000 millones de dólares no alcanza los 250.000 millones que llegó a alcanzar la compañía en el pico de la burbuja, en su caso, en el año 1999. Eso sí, está siendo una de las firmas que está capitalizando las expectativas depositadas por el desarrollo de la IA.

Cadáveres exquisitos

Desaparecieron y se hundieron muchas más después de elevadas valoraciones de compañías que no paraban de quemar dinero. Si hay una época en la que la expresión cash burn tuvo todo el sentido del mundo fue al final del pasado milenio. Todo el dinero que entraba de los inversores en este tipo de compañías entraba en combustión espontánea al instante. Pets.com, especializada en la venta de productos para mascotas, consiguió colocar su anuncio en el primer emplazamiento publicitario de la Super Bowl del año 2000. Una acción que consiguió por el módico precio de 1,2 millones de dólares. Un mes después debutó en bolsa por todo lo alto. La compañía no llegó ni un millón de dólares, pero en su primer año de vida invirtió 12 millones en solo publicidad. Se fundó en 1998. Para noviembre del año 2000 ya había cerrado y liquidado. Las ventas que realizaba se hacían a pérdidas, y sin contar el gasto por publicidad. Entre sus inversores ilustres estaba un futuro titán de Internet, como Amazon.

A finales de los noventa, el despilfarro era un estilo de estrategia empresarial, pero hay que entender el contexto, la economía iba viento en popa e Internet abrió las grandes puertas de las expectativas desmedidas. Yahoo! pagó millonadas por Geocities, una compañía de alojamientos webs, o Broadcast.com, un modelo de radio en la red. Pero cosas del destino no pagó 5.000 millones de dólares por Google, que fue lo que pedían Larry Page y Serguéi Brin, los fundadores del famoso buscador. Años más tarde, tampoco quiso pagar lo suficiente por Facebook. La diferencia de invertir en una u otra compañía hubiera sido la salvación.

No hay momento claro en el que empezó a cundir el pánico entre los inversores por este tipo de compañías, pero momento culminante de las compañías puntocom fue cuando comenzó el año 2000, con la fusión corporativa más grande de todos los tiempos. La web AOL y el gigante de los medios de comunicación firmaron una alianza valorada en 166.000 millones. Veinticuatro años después, sólo la fusión entre Vodafone y Mannesmann, en el año 2000, por una cantidad similar, ha igualado esta operación por su magnitud.

¿Qué podía salir mal?

Se juntaban por un lado el portal web líder, que ofrecía muchos servicios para los internautas. Desde juegos a correo electrónico, pasando por música; con un gigante del contenido tradicional. Se unían la vieja guardia empresarial con la savia nueva, pero a un precio altísimo. El mercado se vino abajo. Todo empezó a caer Yahoo!, la nueva AOL, el Nasdaq... En pocos meses, el índice tecnológico perdió más de un 40%, con la mayoría de las empresas vinculadas a Internet dejándose un 80%.

Algunos de los fracasos de hace dos décadas tienen mucho que ver a que era negocios que se adelantaron a su tiempo. Webvan, por ejemplo, fue la pionera del delivery con alimentos frescos, la semilla de empresas de envíos y comercio electrónico como son hoy Uber o JustEat. Experimentó un rápido crecimiento y llegó a alcanzar una valoración de más de 6.000 millones. Para 2001 sus acciones se acercaron a cero y quebró.

Nortel es otro ejemplo de una compañía que entendió el potencial que tenía la aparición de Internet, pero que cometió, entre otros, el error de adelantarse en el tiempo, al invertir una enorme cantidad de dinero en desarrollos que todavía no se podían aprovechar, pero que, más adelante, se demostraron ser el futuro de la industria, como la fibra óptica. La empresa se lanzó a invertir millones en esta tecnología, esperando aprovechar una demanda creciente de conexiones a la red. Sin embargo, falló en sus cálculos, ya que el número de usuarios era todavía muy pequeño, y no era necesaria una velocidad de transmisión de datos tan alta.

Este error de cálculo, junto a su apuesta por invertir en el sistema de transmisión de datos equivocado (ATM, un formato que sucumbió al de la IP que se utiliza hoy en día para las conexiones), terminó dando la puntilla a la compañía. Si en 1995 capitalizaba 8.000 millones de dólares, y cinco años después había alcanzado los 258.000 millones, en 2015 había caído hasta los 200 millones de dólares, año en el que desapareció de bolsa tras entrar en bancarrota, después de reconocer que habían calculado mal sus beneficios entre los años 1998 y 2000.

eToys fue otro de los emblemas de la época que terminó por los suelos. Yahoo! sobrevivió en un primer momento al estallido de la burbuja de las puntocom, pero fue nadar para ahogarse cerca de la orilla. La compañía llegó a recibir una oferta en 2008 de Microsoft de 44.600 millones, para intentar que Yahoo! viviera de nuevo viejos tiempos gloriosos. Pero rechazó la oferta. En 2016, Verizon compró prácticamente los escombros de la compañía por 4.830 millones. Hoy es una marca que evoca a los primeros pasos de Internet.

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