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Los argumentos del BCE para llevar la contraria al mercado y aplazar los recortes a la segunda mitad de 2024

El mercado está empeñado en empujar a los bancos centrales para que precipiten los recortes de tipos en 2024, hasta el punto de que descuentan para el BCE la primera bajada en marzo con cinco descensos más para el resto del ejercicio. En mitad del enojo de los banqueros europeos, la presidenta evitó entrar al trapo y lanzó poderosos argumentos para retrasar los recortes a la segunda mitad del año.

Una vez la reunión del BCE terminó, se filtraron algunos detalles sobre el debate que mantuvieron los miembros del Consejo de Gobierno en esta ocasión. Según fuentes del BCE a las que ha tenido acceso Bloomberg, algunos miembros prominentes del BCE estarían "irritados" con los mercados, por estar descontando un inicio del proceso de recorte de tipos que, a su juicio, no tiene sentido. Según la agencia, el acuerdo en el seno del BCE es fuerte y tienen claro que los tipos no se recortarán en marzo, como llevan varias semanas descontando los inversores.

Los miembros del Consejo de Gobierno están descartando cualquier movimiento antes de junio por prudencia. En el seno del BCE parecen tener claro que no tiene sentido anticiparse, y desde luego, no antes de que los analistas del banco central actualicen, en marzo, el cuadro de previsiones macroeconómicas. Así, para ellos las expectativas que mantienen los analistas en este momento están totalmente fuera de la mesa. Konstantin Veit, gestor de carteras de Pimco, tiene claro que el organismo no va a cumplir con el calendario que esperan los inversores. "Los riesgos siguen estando sesgados hacia recortes de tipos más tardíos en comparación con las expectativas actuales del mercado", explica Veit.

El mensaje de Christine Lagarde, presidenta del BCE, ha sido contundente. El Banco Central Europeo ha recortado la previsión de inflación hasta el punto de ver su objetivo cumplido ya en el año 2025, pero Lagarde se ha negado a anticipar recortes en el precio del dinero próximamente. La presidenta afirmó este jueves rotundamente que ni siquiera se ha debatido la cuestión de bajar tipos en la última reunión del año, y también, como explican los analistas de ING, "Lagarde evitó responder cuando se le preguntó sobre las seis bajadas de tipos que están descontando los mercados en la zona euro para el año que viene".

Hay varios motivos importantes que llevan al Consejo de Gobierno a descartar una bajada de tipos tan pronto como el mercado lo está anticipando, además de su preferencia por esperar a tener el cuadro macro de marzo antes de tomar ninguna decisión que pueda ser precipitada.

Más razones para esperar hasta junio

Lagarde insistió en que el acercamiento del BCE es "dependiente de los datos" y no "dependiente del tiempo", como parece estar comprando el mercado. En este sentido, la presidenta del BCE ha dado algunas pistas sobre el momento en el que el organismo podría plantearse realmente empezar a recortar el precio del dinero en la zona euro. Los analistas de Berenberg destacan varios motivos que justifican que el organismo no vaya a mover ficha hasta la segunda mitad del año que viene.

"El BCE ha abierto la puerta a que se produzcan recortes de tipos el año que viene después de asumir una caída significativa de la inflación. Sin embargo, el organismo ha evitado alimentar las expectativas del mercado, que apuntan a un primer recorte en el mes de marzo", señala el equipo de analistas del banco alemán, y justifican su análisis señalando varias razones que demuestran que el organismo no va a mover ficha hasta la segunda mitad de 2024. El primero es que la propia Lagarde "ha hecho referencia a una meseta de los tipos, entre la última subida y el primer recorte", por lo que la presidenta espera que la estabilidad en el precio del dinero se mantenga durante varios meses.

El BCE tiene una corta vida entre los bancos centrales y solo ha afrontado dos ciclos alcistas de tipos. El primero duró cinco meses, coincidiendo con la crisis de las puntocom. El segundo catorce meses antes de afrontar la crisis financiera de 2008. De cumplirse con los pronósticos del mercado, recorte en marzo, se cumplirían seis meses de meses. "Después de la reunión de hoy también debería quedar claro que el final de un ciclo de subidas no conduce de forma inminente a un ciclo de recortes", comenta Carsten Brzeski, jefe de Macro de ING.

Uno de los indicadores más seguidos del BCE sobre inflación es el forward a cinco años. Se mantiene por encima del 2%. En concreto, se sitúa al 2,27% y es complicado que el banco central mueva ficha a la baja sin que se estabilice en el 2%. El promedio de los últimos cinco años se encuentra en el 1,7%.

El segundo motivo que destaca el banco es que la presidenta sigue haciendo hincapié en el peligro que todavía supone una inflación doméstica que no da señales de debilidad. Las palabras de Lagarde han sido claras en la reunión: "¿Debemos bajar la guardia? En absoluto", y apunta a un indicador de inflación que todavía les preocupa: "La inflación doméstica está cayendo a un ritmo muy lento. Esta inflación se basa en los salarios, y necesitamos tener más datos para entender mejor qué es lo que está ocurriendo, y porqué se resiste tanto a caer", indicó.

La inflación doméstica tiene que ver con la evolución de los salarios. "Conllevan dos riesgos al abrir la puerta, en primer lugar, a que la inflación no vuelva al 2% a finales de 2025 y, en segundo lugar, a que los márgenes de beneficio no absorban lo suficiente de los aumentos salariales actuales para mitigar la presión al alza de los precios de producción", explica Holger Schmieding, economista jefe de Berenberg.

Calendario de datos

Otro indicador que parece dejar claro que el BCE no moverá los tipos en los primeros seis meses del año que viene, tiene que ver con la enorme cantidad de datos que se irán publicando en los próximos meses, y que servirán al organismo, ahora en modo "dependiente de los datos", para poder evaluar la situación con más tranquilidad. Como explican desde firma germana, la propia Lagarde "ha señalado la gran cantidad de datos macroeconómicos que van a estar disponibles en la primera mitad de año". Así, tiene sentido que el BCE no quiera pillarse los dedos y que prefiera esperar a tomar una decisión cuando los indicadores económicos no dejen lugar a dudas.

Pablo Duarte, analista del instituto de investigación de Flossbach von Storch, incluye los riesgos geopolíticos como otro motivo más que convence al BCE para no mover ficha antes de tiempo. "A diferencia de la Fed, el BCE no cambió su retórica. De hecho, dijo que la presión inflacionista se mantiene alta y confirmó que la meta de inflación del 2% no se alcanzará antes de 2025. Además, reconoció que los riesgos geopolíticos podrían hacer subir la inflación nuevamente", señala Duarte.

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