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Suecia debate abrazar al euro mientras su moneda se desploma y enciende la inflación

  • "La actual debilidad de la corona está afectando a hogares y empresas"
  • La inflación está en el 6,5% tras reducirse notablemente
Corona sueca entre billetes de euro (Dreamstime)

"Cuanto más esperemos para introducir el euro, más pobre se volverá Suecia". Johan Pehrson, líder del partido liberal de Suecia y ministro de Trabajo, defendía de esta manera la necesidad de abrazar la divisa comunitaria cuando se cumplen 20 años del referéndum en el que la ciudadanía votó en contra de la misma. Este partido es uno de los más pequeños de todo el arco parlamentario, con apenas 298.000 votos (16 escaños) en las últimas elecciones, pero este discurso está extendiéndose desde los últimos meses en toda Suecia, convirtiéndose en uno de los debates nacionales debido las constantes caídas de la corona sueca, la resiliencia de la inflación y los temores de una crisis más agresiva para la economía nórdica.

En un solo año, la última encuesta de Ipsos muestra cómo los partidarios del euro han pasado de ser solo el 19% a superar el 30%. Por su parte, los partidarios de mantener la corona sueca han pasado del 54% a ser menos del 46% (el resto no tienen una opinión sobre el tema, o prefieren no contestar). Por primera vez en mucho tiempo, la corona sueca ha perdido el apoyo de más de la mitad de la población y desde Ipsos tienen claro el porqué. "La inflación ha afectado a los hogares y el hecho de que parte de esa inflación sea importada (por la debilidad de la corona) ha afectado mucho a los votantes suecos".

Por su parte, el Instituto de Estadísticas de Suecia muestra cómo la oposición al euro está en su punto más bajo desde la crisis de 2008. "La actual debilidad de la corona está generando problemas crecientes", afirmó el economista de SEB, Robert Bergqvist. "Entre otras cosas, agota el poder adquisitivo de los hogares en Suecia y en el extranjero, al tiempo que eleva los tipos de interés y los rendimientos de los bonos".

La corona sueca se encuentra en zona mínimos históricos pese a un leve repunte en septiembre. Desde sus máximos en octubre de 2021 han retrocedido en el cambio con la moneda europea más de un 15% y, actualmente, una corona se cambia por 0,085 euros. Además, los expertos dan por hecho que esto es una tendencia, ya que los desafíos económicos que atenazan a Estocolmo contrastan con una Europa amenazada por la desaceleración económica, pero con más margen para mantener los tipos de interés altos.

"El Riksbank se enfrenta a retos muy similares a los de otros bancos centrales, pero más extremos, lo que añade una mayor incertidumbre", explica James Pomeroy, economista de HSBC en su último informe. En ese sentido, el experto señala que "la inflación sigue muy por encima de su objetivo, la moneda sigue débil y la economía apenas está creciendo en conjunto, con una fuerte caída del gasto de los consumidores en los últimos trimestres".

Desde Monex Europe también dejan claro que su moneda está teniendo un impacto clave en la situación actual. "La capacidad del Riksbank para contrarrestar la inflación se ha visto limitada en gran medida por la preocupación por el crecimiento interno y la estabilidad financiera, derivada del mercado inmobiliario y el deterioro de los perfiles de algunos de sus mayores prestamistas inmobiliarios. Esto también ha influido en la confianza de los inversores". En ese sentido, la firma especializada en divisas deja claro que "el continuo debilitamiento ha resultado problemático para el Riksbank, exacerbando la tasa de inflación al encarecer las importaciones, especialmente las energéticas". Sin embargo, "subir los tipos para combatir los precios está lastrando el crecimiento interno y aumentando la preocupación por la estabilidad financiera, que lleva a un círculo vicioso de debilitamiento aún mayor de la moneda".

"La mayoría de empresas quiere el cambio corona-euro"

En ese sentido, los expertos de Quant explican que "el hecho de tener su propia moneda y poder gestionar sus políticas monetarias de una forma más sencilla es un punto a favor cuando las políticas llevadas a cabo generan competitividad". Sin embargo, "en el momento en el que dejas de ser competitivo, la moneda se devalúa, se encarecen las importaciones, sube la inflación y si no eres capaz de atajar estos problemas, es posible que entres en un círculo vicioso poco atractivo, esto es lo que ha pasado en Suecia". Además, desde Quant añaden que "un país con déficit en su balanza comercial y donde sus principales importaciones vienen de países de la zona euro (Alemania y Países Bajos) hace que, por lo menos, genere dudas sobre que es más valioso para ellos y, de hecho, la mayoría de las empresas del país quiere este cambio".

Suecia ha sido de los países en los que la inflación más se ha cebado. Llegando a un techo del 12,3% en diciembre de 2023, la inflación finalmente parece estar conteniendo tras el verano, cuando finalmente ha conseguido reducirla hasta el 6,5% en septiembre, frente al 4,3% de la eurozona. Eso sí, esta caída ha sido fuertemente apoyada por la reducción general de los precios de la energía y los alimentos frescos, pues la subyacente, que no tiene en cuenta estos factores, aún está en el 7,2%.

"Lo que está haciendo Suecia se parece cada vez más a una intervención en el mercado de divisas"

En este sentido, el banco central del país está tomando toda clase de medidas para combatir esta oleada inflacionaria y evitar que se convierta en algo persistente. Al igual que el BCE, el Riksbank ha emprendido una subida récord de los tipos de interés hasta el 4%. Además de la subida, la institución monetaria está tomando todo tipo de medidas para impedir la volatilidad de la Corona Sueca y cortar de raíz la hemorragia. Solo durante la semana pasada, la institución anunció la venta de 1.340 millones de dólares en operaciones de cobertura. De cara a los próximos meses, planea deshacerse de 8.000 millones de dólares y 2.000 millones de euros. Sin embargo, el banco neerlandés cree que la capacidad del banco central de sostener la moneda es limitada y no puede impulsar por sí solo a su moneda.

A pesar de que no hablan oficialmente de que están 'interviniendo' el mercado de divisas, desde ING explican que "sospechamos que está operando de esta manera para apuntalar su moneda con unas operaciones que no parecen muy sostenibles" y, estos movimientos "se parecen cada vez más a intervención". Y esta no es la única medida, pues en los últimos años han retirado casi todas sus posiciones de swaps de divisas, parando de 2.000 millones de euros en 2021 a apenas 111 millones en 2023.

Las previsiones de cara al medio plazo es que la divisa acabe tocando suelo, pero las perspectivas económicas no están ayudando Las estimaciones desde Estocolmo apuntan a un retroceso del 0,8% de su PIB para este 2023 y un rebote del 0,6% para 2024. Pero la realidad es que estas estimaciones pueden complicarse debido a que solo en lo que llevamos de año lleva una contracción de su economía de más del 1,5%. Además, los últimos datos del PMI manufacturero sobre el país se sitúa en los 45 puntos, en terreno de contracción, una zona en la que lleva instalado desde mediados de 2022.

Desde DanskeBank no coinciden con las estimaciones de otros bancos, que creen que son demasiado pesimistas y dan por hecho que logrará un repunte del 1,9% en su PIB el año que viene tras retroceder solo un 0,5% este 2023. Además, creen que lograrán devolver la inflación al objetivo del 2% ese mismo año. Por su parte, la ministra de finanzas, Elisabeth Svantesson afirmó que "Estamos soportando un invierno económico" tras dar a conocer sus previsiones. Al margen del PIB, el gobierno da por hecho que el IPC no volverá por debajo del 2% hasta 2025 y que en 2024 estará sobre del 3,6%.

Además, el país se ha encontrado con un problema inesperado. Una crisis inmobiliaria por la subida de los tipos de interés. El sector del ladrillo se ha encontrado con una reversión en el 'precio del dinero' mucho más rápida de lo esperado y necesitaban refinanciar miles de millones, siendo muy vulnerables a un entorno más restrictivo. El 'real estate' representa una quinta parte de todos los préstamos de la economía sueca y el precio de la vivienda se ha hundido cerca de un 20% desde marzo de 2022, al ritmo de las subidas de las hipotecas.

Todos estos problemas están agitando el precio de una divisa y, en consecuencia, está acelerando sus caídas. En ese sentido, pasarse al euro ofrecería al país una mayor garantía de cara a situaciones como la actual y una mayor estabilidad. Los defensores de abrazar la moneda única apuntan a que los países del 'club de los 27' son con quien tienen sus principales lazos comerciales, representando el 63% de todas sus exportaciones y un 69% de sus exportaciones.

El problema del euro

Pero no todos están de acuerdo con implementar el euro. Los principales sindicatos del país se han postrado tajantes los últimos días. Algunos de sus expertos, como Daniel Suhonen o Max Jerneck han defendido que "renunciar a la corona sueca es renunciar a la libertad de elegir nuestra política fiscal". Los expertos proceden añadiendo que "podríamos vernos obligados a aplicar una austeridad destructiva precisamente en un momento en el que se necesitan mayores inversiones públicas y esfuerzos contra el desempleo".

Y, a pesar de que se plantea como una solución rápida, es un camino más complejo de lo que parece. "Es cierto que la entrada en el euro podría reducir la inflación importada, pero tendría un coste considerable, a saber, la soberanía monetaria y el mantenimiento de una paridad provisional, y, en cualquier caso, tardaría algún tiempo en adoptarse". Explican desde Monex Europa. "El sacrificio de la soberanía monetaria probablemente se habría traducido en un crecimiento económico más débil", además, "la moneda única no es una solución inmediata al problema actual de la inflación. Incluso si fuera una posible opción futura, el Riksbank carece de reservas de divisas suficientes para mantener una vinculación".

De momento el debate parece abierto en Suecia. Mientras dure la inflación, por lo menos, cada vez más suecos apuestan por proclamar el final de una moneda de 150 años de historia para dejar el limbo legal en el que se encuentra en Europa. Queda por ver si finalmente Suecia es capaz de resistir la tempestad de una ralentización económica y, tal y como pasó en 2008, vuelve a enterrar el debate de la moneda entre sólidos datos económicos y un repunte de la corona.

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