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El mercado retrasa a octubre la última subida de tipos del BCE en Europa

  • El euro cae más de un 3% desde máximos
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Jackson Hole dejó un claro tono hawkish por parte de los grandes banqueros centrales de todo el mundo. Sin embargo, fue un mensaje que no ha terminado de calar entre los inversores, que han preferido en este caso esperar a las actas de la última reunión del BCE y a los últimos datos de inflación para tomar posiciones con respecto a la reunión de la entidad, que se celebrará el 14 de septiembre.

Ayer se publicaron unas actas correspondientes a la reunión de julio de los de Lagarde, las cuales confirman la preocupación sobre que la economía "pueda estar entrando en una fase de estanflación". Esta preocupación caló en el mercado, donde se impusieron las compras de deuda soberana anticipando la posibilidad de que el BCE no eleve los tipos de interés la semana que viene. De hecho, el mercado ahora está descontando que lo pospondrá hasta el siguiente encuentro, ya durante el mes de octubre.

Y esto, pese a que el dato de inflación también publicado ayer no fue especialmente bueno. El IPC general adelantado de agosto se estancó en el 5,3% interanual que ya marcó en julio pese a que la expectativa era de 0,2 puntos menos. Por su parte, la subyacente cedió 0,2 puntos hasta el 5,5%, en línea con lo esperado.

"De cara al futuro, es muy probable que la inflación descienda en septiembre, ya que los efectos de base relacionados con el billete de transporte público de 9 euros del año pasado en Alemania restarán 0,2 puntos porcentuales a la tasa general de la eurozona y 0,3 puntos porcentuales a la inflación subyacente. Y esperamos nuevas caídas a partir de entonces, ya que la mayoría de los datos sugieren que las presiones sobre los precios están disminuyendo", vaticina Jack Allen-Reynolds, analista de Capital Economics.

Caída del euro

Los analistas empiezan a anticipar un euro más débil. JP Morgan y Bank of America ven a la divisa común cayendo hasta los 1,05 dólares a final de año, según recoge Bloomberg. Ayer, a cierre del mercado europeo, un euro se intercambiaba por 1,087 dólares, un 3,2% por debajo de su máximo anual, que alcanzó a mediados de julio en los 1,12 dólares.

La mediana de las previsiones para la moneda europea ha caído por primera vez en 6 meses. BNP Paribas AM, la más pesimista, afirma que podría descender hasta 1,02 dólares. En cualquier caso, el consenso de mercado, que no es tan negativo, sitúa el cruce en 1,10 dólares a cierre de diciembre.

"Los inversores están abandonando el euro a medida que crecen las especulaciones sobre que el Banco Central Europeo tendrá dificultades para endurecer más su política monetaria, incluso a pesar de que la inflación esté subiendo por encima de su objetivo", señalaron desde la agencia

"La economía está, claramente, debilitándose, pero la inflación subyacente sigue estancada. Si la debilidad que hemos visto no es suficiente para reducir la inflación, la economía necesita debilitarse todavía más. Y esa es la principal preocupación para el euro", señaló Athanasios Vamvakidis, responsable de estrategia de divisas del G-10 en BofA. Estos peores pronósticos para el euro llegan, paradójicamente, en la que podría ser su primera semana de subidas contra el dólar de las siete últimas. Hasta ayer jueves, subía un 0,7% en la semana frente a su principal cruce.

El 'Bund', en máximos 3 semanas

Los inversores estaban esperando cualquier excusa para lanzarse a comprar deuda soberana. Las actas del BCE advierten de la preocupación en el seno del organismo por el deterioro de la economía y la reacción no se hizo esperar. Los precios de los bonos se dispararon, reduciendo las rentabilidades exigidas a las referencias europeas. El principal activo en este sentido, el bono alemán a 10 años, cayó hasta el 2,45%, el rendimiento más bajo de las últimas tres semanas.

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