Bolsa, mercados y cotizaciones

La cesta mundial de deuda vuelve a dar un 4% por primera vez desde Lehman

  • La expectativa de tipos altos por un tiempo largo aumenta las rentabilidades de los bonos
  • La deuda global borra las ganancias cosechadas en 2023 y la soberana ya deja pérdidas del 1%
La deuda soberana ya deja pérdidas del 1% en el año
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La renta fija está cogiendo el mal vicio de la bolsa que hace que suba por las escaleras y baje por el ascensor. Al menos así ha sido en el último ciclo de mercado, los casi 15 años que han pasado desde la quiebra de Lehman Brothers, que han estado marcados por 14 años de políticas de tipos al 0% y un último ejercicio de subidas agresivas en el precio del dinero.

Ha sido en esta última fase, en la que los tipos se han incrementado 525 puntos básicos en Estados Unidos en 17 meses, cuando la deuda mundial ha generado pérdidas por precio de más del 13% para los inversores, hasta volver a recuperar un 4% de rentabilidad a vencimiento, niveles que no se veían desde la quiebra de Lehman, en el último trimestre de 2008.

Este hito confirma que la situación del mercado de deuda ha vuelto a recuperar una cierta normalidad, después de años de estímulos de los bancos centrales que hundieron las rentabilidades a vencimiento hasta niveles nunca vistos. Sin embargo, esta vuelta hasta el 4% supone que las perspectivas de los analistas, que llevan desde finales del año pasado destacando la renta fija como el activo estrella para tener en cartera, y han mantenido esta opinión en los últimos meses, no se estén cumpliendo en 2023.

La muestra es que la cesta de deuda mundial que pondera Bloomberg, el índice Bloomberg Global Aggregate, ya ha borrado casi por completo las ganancias que había generado a los inversores desde el primer día del año. Ayer el selectivo dejaba un balance de ganancias del 0,09% en 2023, tras perder un 1,9% en agosto y disparar las rentabilidades a vencimiento del índice.

Con el título estadounidense se pierde más del 2,5% en lo que va de ejercicio

Si se tienen en cuenta las principales categorías de deuda que se pueden encontrar en el mercado, la renta fija soberana es la que está causando más problemas en el corto y medio plazo. En 2023 el índice de este tipo de bonos que recoge Bloomberg ya pierde un 0,9%, después de la caída del 2,1% que ha sufrido desde que empezó el mes de agosto. El bono estadounidense a 10 años lo ejemplifica, con caídas del 2,5% por precio en 2023.

La causa de las caídas

La principal razón que ha hecho que la renta fija no esté viviendo el gran año que se esperaba tiene que ver con la incertidumbre en torno a las subidas de tipos de los bancos centrales. La elevada inflación todavía no ha permitido a los bancos centrales confirmar que ha terminado el proceso de aumento de tipos, y mientras queden posibles incrementos en el precio del dinero por delante el atractivo de la deuda se diluye por la posibilidad de mayores subidas de rentabilidad a vencimiento, con las caídas de precio que eso genera.

La resistencia que está mostrando la economía mundial, que ha logrado evitar hasta la fecha caer en una recesión como consecuencia del endurecimiento de la política monetaria, ha permitido que los bancos centrales mantengan la promesa de tipos altos, sin abrir la puerta todavía a que se produzcan recortes en este sentido en el medio plazo. Hay que recordar que, para los inversores en bonos, las malas noticias en el frente macro pueden terminar traduciéndose en ganancias, si estas convencen a los señores del dinero de la necesidad de bajar tipos próximamente.

Esto, eso sí, no es el único factor que ha llevado a los inversores a vender bonos en las últimas semanas. El deterioro de la calificación de la deuda estadounidense por parte de Fitch el pasado 1 de agosto también ha contribuido a la presión bajista en el título de deuda libre de riesgo de referencia en el mundo.

La agencia estadounidense no se ha quedado ahí, y este mismo fin de semana su responsable global de deuda soberana, James McCormack, ha reconocido que el rating de la deuda china es "vulnerable". Para McCormack, "la ratio de deuda/PIB del país [un 77% en 2022] está algo por encima de lo que consideraríamos un bono A", un peldaño por debajo del A+ actual.

El cambio de estrategia del Banco de Japón ha sido un castigo para los bonos en agosto

El anuncio del Banco de Japón al cierre del mes de julio, en el que señaló que flexibilizará su estrategia de control de la curva, permitiendo así que el bono japonés alcance hasta el 1% de rentabilidad en el mercado, también ha afectado a los mercados. Los inversores japoneses son compradores netos de deuda extranjera, y muchos analistas avisan del peligro de que los grandes fondos japoneses vendan títulos como el estadounidense y el alemán de su cartera para comprar un bono japonés que ya ofrece rentabilidades más atractivas.

China y Arabia venden bono americano

La deuda soberana estadounidense está sufriendo presión vendedora por parte de algunos grandes tenedores, como son los gobiernos de Arabia Saudí y de China. Ayer se conoció que, durante el mes de junio, el país árabe se ha desprendido de más de 3.000 millones de dólares en deuda pública americana, reduciendo la cantidad de bonos del país que mantiene en sus reservas hasta mínimos de 2016, 108.100 millones.

Y no es el único gran comprador que está decidiendo desprenderse de estos títulos: Emiratos Árabes Unidos habría vendido en el mismo mes casi 4.000 millones de dólares en este tipo de bonos, mientras que China se habría desprendido de 11.300 millones de dólares en el sexto mes del ejercicio, reduciendo su cartera de deuda americana hasta mínimos no vistos desde 2009.

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