Bolsa, mercados y cotizaciones

Los gestores se posicionan: liquidez, poca bolsa y adiós a las materias primas

  • La salida de recursos básicos ha sido la más rápida de la década a 3 meses
  • La liquidez sigue siendo la gran apuesta; la bolsa, el activo con menos peso
  • La gran preocupación sigue siendo las políticas agresivas de los bancos centrales
Los gestores huyen de las materias primas
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Los gestores de fondos continúan con la estrategia que han mantenido en los últimos meses, con un posicionamiento cauto en sus inversiones, a la espera de tener más pistas sobre el rumbo de la política monetaria. La liquidez, es decir, estar fuera del mercado, sigue siendo la opción favorita de los gestores, según la última encuesta que ha llevado a cabo Bank of America. Los participantes en el sondeo mantienen a la bolsa como el activo más infraponderado y, aunque descartan una recesión grave, la venta de materias primas en los últimos tres meses ha sido la más agresiva que se ha visto en la década.

Las perspectivas macro de los gestores han mejorado en el último mes, y el pesimismo en torno al crecimiento del PIB es el menor que se ha visto desde febrero de 2022. Esto no quiere decir que el escenario sea positivo, ya que todavía esperan que el avance del PIB tenga un ritmo menor que el actual dentro de 12 meses, pero cada vez se diluyen más las perspectivas negativas en este sentido. De hecho, el porcentaje de gestores que espera un "aterrizaje suave" de la economía mundial en los próximos 12 meses sigue creciendo, hasta el 68% de los encuestados, y sólo un 21% que espera un "aterrizaje duro".

Según los encuestados, la recesión llegará en el último trimestre de este año o en el primero de 2024, y si no llega en estos dos periodos, prácticamente queda descartado que se vaya a producir.

Una cartera prudente que evita las materias primas

A pesar de que el escenario de recesión grave queda ya casi fuera de la mesa, los gestores siguen siendo precavidos. El activo más sobreponderado en las carteras durante el mes de junio sigue siendo la liquidez, con un 35% de ponderación neta (el porcentaje de gestores que reconoce sobreponderar este activo, menos el porcentaje de aquellos que dicen infraponderarlo). La bolsa emergente, el sector salud, los activos alternativos, el consumo básico, la tecnología y los bonos son los otros activos favoritos en este momento.

Por el contrario, la bolsa se mantiene como la clase de activo más infraponderada en este momento, seguida del sector eléctrico, y del inmobiliario. Eso sí, la primera, la renta variable, ha incrementado su peso en las carteras, en un mes en el que se han producido compras netas de bolsa por parte de los gestores encuestados.

El cambio más destacable que se ha producido en las últimas semanas tiene que ver con las materias primas. Si bien los gestores pasaron los primeros meses de 2023 con una ponderación neta positiva a este tipo de activos, con el paso de los meses, acompañando las caídas de precio que se han producido en el mercado (el índice de recursos básicos de Bloomberg pierde más de un 6% desde el primer día del ejercicio), han ido descartando los recursos básicos de sus carteras. Tanto, que la salida que se ha producido en los últimos 3 meses es la más fuerte que se ha visto en más de una década, desde mayo de 2013.

Con los bancos centrales en mente

La cautela que mantienen los gestores en este momento tiene mucho que ver con la incertidumbre que todavía existe en torno a la política monetaria en Estados Unidos y Europa. El ciclo de subidas de tipos está llegando a su fin, y ahora la gran pregunta es cuántas subidas de tipos quedan por delante y, sobre todo, en qué momento comenzará el proceso de recorte de tipos de interés.

La posibilidad de que los bancos centrales sean más agresivos sigue siendo la gran preocupación de los gestores

Los gestores tienen muy clara la importancia de los bancos centrales en este momento. Su principal preocupación sigue siendo, como en junio, "que la inflación obligue a los bancos centrales a seguir siendo agresivos", y cada vez gana más peso. Se sitúa, incluso, por encima de la posibilidad de que llegue una recesión mundial, algo cada vez menos preocupante para los encuestados.

En el último mes los encuestados han cambiado sus apuestas sobre el momento en el que la Reserva Federal empezará a bajar tipos. Si en junio esperaban que fuese en algún momento del primer trimestre de 2024, ahora lo han retrasado hasta el segundo trimestre. Será entonces cuando empezará a cerrarse el diferencial entre la política monetaria y la política fiscal, dos variables que nunca antes habían estado en extremos tan opuestos: los encuestados ven que la diferencia entre la política fiscal, ahora estimulante, y la monetaria, contractiva, nunca había sido tan grande.

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