Bolsa, mercados y cotizaciones

Los casos de la SEC contra Binance y Coinbase dejan en un limbo el futuro del mercado 'cripto' en EEUU

  • La SEC ya ha tomado medidas cautelares con Binance y congela sus activos
  • En el caso de Coinbase, tendrá que decidir en qué términos le permite operar
  • Además, pone el foco en los principales tokens y en su calificación como valores
Foto: iStock.

La Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (la SEC, por sus siglas en inglés) se ha puesto manos a la obra en un intento de poner orden en la industria de las criptomonedas. Esta semana, en apenas horas, ha demandado a las dos mayores plataformas de intercambio de 'criptos' del mundo, Binance y Coinbase. Aunque ambos casos son muy distintos, la acción legal del organismo deja en un limbo el futuro del mercado en el país, en manos de las próximas resoluciones de los tribunales.

De momento, el regulador ha tomado una medida de emergencia en lo que respecta a Binance y ha ordenado a la firma que congele todos los activos de los clientes estadounidenses, según una notificación aparte de la demanda interpuesta el lunes. Además, pide que repatrie los mismos, los que pertenezcan a su jurisdicción. La medida va a estar en vigor hasta que se resuelva el caso judicialmente, por lo que los clientes del exchange no pueden tocar su dinero, ni disponer del mismo. "Queremos asegurar que los activos de los clientes de EEUU están protegidos y permanecen en territorio nacional hasta que se resuelva la litigación pendiente", argumentan.

La intervención de emergencia que lleva a cabo la SEC se entiende mejor tras el aviso que ha dado su presidente, Gary Gensler, que ha dicho a Bloomberg que el caso de Binance se parece al de FTX. De hecho, parte de los cargos de los que se acusa a ambas compañías son compartidos, como mezclar el dinero de los clientes con distintos fondos, desviarlos a cuentas externas controladas por Changpeng Zhao (CZ) o Sam Bankman-Fried (SBF) y engañar a los usuarios. Es una medida cautelar que abre un paréntesis con las operaciones de Binance en el país.

En su caso, las acusaciones son graves y no abordan exclusivamente la cuestión de la autorización requerida para operar con criptomonedas y las propias limitaciones del mercado, sino que también apuntan al desvío de fondos y a una estafa más similar a otras ya conocidas. En ese sentido, las dos demandas pueden tomar caminos distintos.

Pero, tanto para Binance como para Coinbase, el regulador se está centrando también en los tokens concretos y no solo en ellas, en las propias compañías. Su argumento es que los dos exchanges venden activos como valores, como si fueran brókeres tradicionales, y menciona algunos de los principales: Solana (SOL), Cardano (ADA), Polygon (MATIC), Filecoin (FIL) o las monedas digitales de Binance, BNB y BUSD, entre otros. La problemática está en su calificación y hay dudas sobre si son valores o materias primas -lo que también podría alterar su supervisión-. 

Si el regulador acaba determinando que son valores y que no están autorizados, el riesgo es que sean excluidos del mercado en Estados Unidos, independientemente de quién los opere. Aunque, de momento, los ejemplos que menciona en ambos escritos abarcan algo más de 100.000 millones de dólares de capitalización, cerca de un 10% de su valor total, según las cotizaciones de CoinMarketCap, la demanda pone en riesgo al conjunto y la posibilidad de 'deslistar' los tokens.

La comercialización de las 'criptos', "es similar a la que los brókeres debidamente registrados ofrecen a sus usuarios", cuestiona la SEC en el caso de Binance. Una práctica, de nuevo, para la que no tienen licencia y que podría ser censurada. Antes de esto, Gensler ya dejó claro que bitcoin, el mayor criptoactivo, estaba al margen de las normas de su organismo.

Aunque la SEC haya empezado por los principales tokens, Binance, por ejemplo, ofrece más de 150 criptomonedas, según sus datos. Todos podrían correr la misma suerte en Estados Unidos. Esto, por un lado, deja cojo al mercado, y, por otro, se carga el negocio central de las plataformas de intercambio.

Como ambas cuestiones, la supervivencia de los tokens y de estas firmas están estrechamente unidas, las resoluciones judiciales marcarán el futuro de la industria en Estados Unidos. Un sector que, no tiene por qué desaparecer, pero sí adoptar otro papel.

Este dilema se ve claramente en el caso de Coinbase. La compañía tiene autorización como Money Service Business (MSB, por sus siglas en inglés) en 45 estados de Estados Unidos. Esto le permite actuar como plataforma de servicios financieros, lo que no incluye dar acceso al público al mercado de las criptomonedas, ni ofrecer alternativas de inversión.

Sin embargo, la SEC sí puede intentar acotar los servicios que prestan estas plataformas, definir el carácter de los tokens, decidir si autoriza estos y bajo qué régimen. Un escenario que se abre es que las firmas puedan ofrecer bienes digitales, y no valores digitales, lo que permitiría cierta continuidad del negocio, aunque cambiaría su foco. En todo caso, el regulador tiene una gran tarea por delante, como se ha evidenciado con los casos de los dos mayores competidores. En el fondo, resolver estas cuestiones es decidir, en la práctica, el futuro del mercado, sus limitaciones y el papel que adoptará.

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