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EEUU alcanza la mayor inversión de la curva del Tesoro desde 1980, la antesala de una crisis de deuda

  • La brecha entre el retorno de la deuda a 2 y 10 años toca los 86 pb
  • El temor está en si la economía puede resistir más ajustes de la Fed
  • El precedente se alcanzó en un contexto de inflación y tipos elevados
El Departamento del Tesoro en Estados Unidos. Foto: Bloomberg.

La rentabilidad del bono estadounidense a dos años está recogiendo temores de recesión. Su rendimiento es hoy 80 puntos superior al del título a diez años, el T-Note. Un diferencial que se ha moderado desde ayer, cuando la brecha era de 86 puntos básicos, la mayor desde hace 40 años, cuando el mundo se encaminaba a una crisis de deuda.

Ahora, una de las principales incertidumbres reside en la capacidad de aguante de la economía estadounidense, con la duda de que esta pueda resistir más subidas de tipos. Tras el último ajuste de la Reserva Federal (Fed), los costes de financiación se sitúan en el rango del 4,25% al 4,5% y la hoja de ruta del organismo sitúa el pico en el 5 al 5,25%. Sin embargo, esta semana, una parte de los operadores del mercado de opciones sobre tipos ve el techo en el 6%, según datos de Bloomberg.

Esa incógnita -cuál será el tope en los costes de financiación- se ha desatado tras los sólidos datos de empleo de Estados Unidos. Antes de su publicación, el mercado ya veía en el horizonte el fin del ciclo. Pero tras constatarse una fortaleza del empleo inesperada, las dudas han asaltado a los inversores, que ya no ven tan cerca la línea de meta. Es más, varios miembros de la Fed, como Raphael Bostic o Neel Kashkari, ven necesario ajustar el 'dot plot' al paro más bajo desde 1969.

Esa posibilidad ha llevado el retorno del bono a dos años al 4,46% y el del papel a diez años al 3,6%. Esa inversión en la curva indica que se percibe más riesgo en el corto que en el largo plazo. Aunque la gran parte del movimiento se atribuye al temor de hasta dónde va a llegar el banco central y cuánto daño va a procurar a la economía, existe un factor externo que ha contribuido parcialmente ha agrandar el spread. Fue la subasta de deuda a diez años del miércoles, que se ofreció con un retorno algo inferior al que se veía después, lo que ayudó a alejar los yields, explica Bloomberg.

Por otra parte, el analista de ING Benjamin Schroeder arroja más luz sobre qué es lo que ha llevado al tal diferencial en la rentabilidad de la deuda. Considera que los mensajes de la Fed "están funcionando" y que podría haber un endurecimiento adicional en el corto plazo. Sin embargo, a más largo plazo hay catalizadores: influye que el empleo se encuentra en una posición sólida y que ha comenzado el proceso desinflacionista. Es decir, los estrategas de la entidad se muestran optimistas con la posibilidad de un aterrizaje suave, que minimice el riesgo de recesión de cara a la próxima década.

La semana que viene habrá una nueva oportunidad para comprobar la moderación de los precios. El martes se conocerá el Índice de Precios al Consumo (IPC) de enero de Estados Unidos. La inflación será una referencia más, aunque la incógnita principal, si la Fed va a conducir al país a a una recesión, tardará en resolverse. Los efectos de la política monetaria tardan entre 6 y 12 meses en trasladarse a la economía

¿Qué ocurrió en los 80?

El precedente que existe se remonta a principios de los años 80, cuando la inversión de la curva del Tesoro estadounidense alcanzó el mismo nivel que el actual. Entonces, el mundo se encaminaba a una crisis de deuda. A ella se llegó tras el shock del petróleo de la década anterior. 

Los países importadores de petróleo se habían estado endeudando para hacer frente a los elevados precios del combustible con préstamos de bancos comerciales occidentales (EEUU era un país al que no solo compraban petróleo, sino al que pedían prestado para adquirirlo). Entonces, las entidades financieras "tenían depósitos de los exportadores y dejaban sus recursos a los importadores y a países en desarrollo", explica el Fondo Monetario Internacional (FMI). 

El crédito concedido se sumó a una inflación que dio paso a su consecuente ciclo de restricción monetaria, llevando los costes de financiación a niveles muy elevados. Los tipos de interés llegaron a un pico del 21,5% en diciembre de 1980 y, durante los cuatro años posteriores, oscilaron entre el 10 y el 13%. Los importadores tenían préstamos con tipos variables y no fueron capaces de pagar su deuda, explica el mismo análisis. México fue el primer país incapaz de hacer frente a sus obligaciones, marcando el principio de la crisis.

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