Bolsa, mercados y cotizaciones

La furgoneta de FedEx se dirige hacia la recesión acrecentando los temores de Wall Street

  • El gigante de la paquetería recorta previsiones y arroja malas perspectivas
  • Se hunde más de un 20% e instala el pesimismo entre las demás cotizadas
  • El director ejecutivo de FedEx habla directamente de "recesión mundial"
Imagen: Dreamstime

El mercado está sensible y con la incertidumbre actual basta cualquier mínimo indicio negativo para que las caídas se recrudezcan. Casi sin tiempo para que las bolsas cojan algo de respiro tras el disgusto que supuso el martes la lectura del IPC de EEUU en agosto, este jueves llegaban datos macro lo suficientemente positivos (quinta bajada semanal de las peticiones de subsidio por desempleo, unas ventas minoristas resistentes) como para prever una Fed más dura contra la inflación, lo que ha vuelto a socavar a Wall Street. El último golpe ha llegado la pasada noche. El gigante de la mensajería FedEx presentó unas perspectivas económicas tan funestas a corto plazo que el miedo se ha quedado más pegado al parqué.

En su rendición de cuentas noche con el mercado cerrado, FedEx retiró su previsión de beneficios por el empeoramiento de las condiciones comerciales, arrastrando al mercado en general a la baja en una señal potencialmente preocupante para la economía mundial. El titán del sector de la paquetería señaló la debilidad en Asia y los desafíos en Europa como razones clave para echar por tierra sus perspectivas anteriores y presentar unos resultados preliminares para el último trimestre que quedaron muy por debajo de las expectativas.

Unos indicios de recesión que el mercado no tardó en ver. No es casualidad que Alan Greenspan, presidente de la Fed entre 1987 y 2006, siguiese la evolución de la compañía para medir el estado de la economía.

La acción de FedEx perdía un 20% este viernes el premarket (cerca de borrar unos 11.000 millones de dólares) y se dejaba casi un 24% en la apertura de Wall Street. Es la mayor caída del título en una sesión desde al menos 1980. La tendencia se extendía a los otros valores y los futuros de Wall Street picaban a la baja. Tras la apertura, las caídas superaban holgadamente el 1% en el Dow Jones y el S&P 500, con el Nasdaq Composite perdiendo más de un 1%.

Mal panorama al cierre de una semana en la que las acciones ya perdieron hasta un 5% en el trágico martes con el IPC. Compañías del sector de la mensajería como UPS también lo pagan, cayendo la cotizada al arrancar la sesión un 6%. Amazon también sufría perdiendo un 4%. Unas caídas que también se replican en Europa. La alemana Deutsche Post ha caído más de un 5%.

"Los volúmenes globales se redujeron a medida que las tendencias macroeconómicas empeoraron significativamente a finales del trimestre, tanto a nivel internacional como en los EEUU", señaló el director ejecutivo de FedEx, Raj Subramaniam, en un comunicado tras los resultados. La empresa prevé cerrar hasta 90 oficinas, reducir horarios y dejar aviones en tierra.

"Estamos abordando rápidamente estos vientos en contra, pero dada la velocidad a la que cambiaron las condiciones, los resultados del primer trimestre están por debajo de nuestras expectativas". Las condiciones podrían deteriorarse aún más en el período actual, reconocen desde la compañía, añadió. El propio Subramaniam sentenciaba en la CNBC que vamos hacia una "recesión mundial".

"La advertencia de FedEx llega como una bofetada. Es una sólida señal de que la economía ha empezado a ralentizarse", valora Ipek Ozkardeskaya, analista senior de Swissquote. "Esta es sin duda la primera de una serie de advertencias que podríamos ver en los próximos trimestres".

Aunque datos macro como los referidos telegrafían que la economía estadounidense sigue resistiendo y luce fuerte tras la recuperación pandémica, empresas de todos los sectores siguen aprovechando sus presentaciones de resultados para dibujar un panorama económico más que sombrío. Los vientos de recesión siguen preocupando a unas compañías que ven sus márgenes de beneficio estrechándose a medida que la economía pierde fuelle. Su poder de fijación de precios se puede empezar a tambalear con unos ciudadanos cada vez más golpeados por el coste de la vida.

Avisos de otras compañías

El director financiero de General Electric alertó también el jueves que la compañía está viendo presionado el flujo de caja en medio de los persistentes problemas de la cadena de suministro, mientras que los gigantes industriales US Steel, Alcoa y Nucor han dicho que las entregas están disminuyendo. El consejero delegado de McDonald's resaltó el miércoles que espera una recesión menor en EEUU en 2023 y una más importante en Europa. A principios de este verano, minoristas como Walmart y Target ya redujeron sus expectativas a medida que los consumidores recalibran su gasto.

En junio, FedEx dijo que estaba centrada en mejorar los márgenes de beneficio y racionalizar sus operaciones, incluso cuando los costes del combustible y los salarios han aumentado. El volumen de paquetes ha disminuido después de que se enfriara el auge de las compras por Internet, impulsado por la pandemia.

"La gente está comprando menos. Están pagando más por los viajes en avión y otras experiencias", reconoce al Wall Street Journal Satish Jindel, presidente de la empresa de investigación SJ Consulting Group. "Va a ser difícil recuperar los volúmenes para el resto del año", apunta Jindel, añadiendo que no espera que el volumen medio diario de paquetes en la próxima temporada alta de entregas supere el del año pasado.

Aunque esta mañana se han conocido datos positivos de China en lo relativo a producción industrial y ventas minoristas, lo que puede anticipar que los estímulos del gobierno están funcionando, los mercados no lo están valorando. "Si bien la actividad de China mostró cierta mejora esta mañana, los inversores en acciones realmente quieren ver una relajación sustancial en las políticas de China relacionadas con Covid para volverse un poco más constructivas", explica Chetan Seth, estratega de acciones de Asia-Pacífico de Nomura. "Eso no ha sucedido".

Con la reunión de la Fed de la semana que viene a las puertas, los recientes datos han provocado una revisión al alza de las expectativas de muchos inversores sobre hasta dónde subirá sus tipos de interés oficiales la Fed, expectativas que ahora están más cerca del 4,5% que del 4,0% de hace una semana. Aunque parece clara la tercera subida seguida de tipos de 75 puntos básicos, crecen las voces que ponen los 100 puntos sobre la mesa.

Este hecho, junto a los multiplicados miedos de recesión, han provocado que los rendimientos de los bonos del Tesoro a corto plazo, concretamente el del bono con vencimiento a 2 años, haya experimentado un fuerte repunte en los últimos días, que lo ha situado a su nivel más elevado desde 2007. "De hecho, está siendo este repunte de los rendimientos de los bonos lo que más daño está haciendo a la renta variable occidental en las últimas sesiones, especialmente a los valores de crecimiento, como los tecnológicos, cuyas valoraciones teóricas sufren mucho cuando se disparan al alza los tipos de interés", señalan desde Link Securities.

Una prueba fehaciente la da la siempre tan revisitada curva de tipos de EEUU, cuya inversión se considera señal de pronta recesión. El tramo entre los bonos a 10 años y las notas a dos sigue invirtiéndose y algunos analistas ya ven esta inversión en los 100 puntos básicos, una brecha que no se veía desde que Paul Volcker presidía la Fed a comienzos de los 80 y subió los tipos hasta el 20%. Por el momento la inversión de la curva va por los 44 puntos básicos.

En clave bursátil, el optimismo cunde entre los analistas. Las acciones estadounidenses aún no han visto lo peor de las caídas de este año en el contexto de una inflación abrasadora y una agresiva tendencia restrictiva de la Reserva Federal, según los estrategas de Bank of America (BofA). El "shock inflacionario no ha terminado" y una recesión que lime los beneficios probablemente impulsará las acciones a nuevos mínimos, indica en una nota el estratega Michael Hartnet.

Su análisis de los mercados bajistas anteriores también muestra caídas promedio de pico a valle de alrededor del 37% para el S&P 500 durante 289 días. Eso sugiere que el mercado bajista actual, que el índice de referencia confirmó en junio, terminará en octubre con el indicador en 3.020 puntos, un 23% por debajo de los niveles actuales, añade el estratega.

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