Bolsa, mercados y cotizaciones

La mutación del whatever it takes: una carrera por subir tipos que pone a la economía al borde del precipicio

  • BNP Paribas: "La Fed y el BCE le han dado un nuevo significado el 'whatever it takes'
  • "Ahora, la condicionalidad es para señalar que subirán los tipos lo que sea necesario"
  • "No hacer lo suficiente supondrá un coste aún mayor en el futuro"
Mario Draghi, expresidente del BCE e 'inventor' del whatever it takes

La política monetaria ha dado un giro de 180 grados en cuestión de meses. Tras años de tranquilidad en los que se llegó a dar por muerta a la inflación en los países avanzados, las subidas de precios han reaparecido con violencia. La banca central se ha visto obligada a cambiar drásticamente el significado de sus promesas, pasando de prometer que se haría lo que fuese necesario para generar inflación, a prometer que se hará lo que sea necesario para destruir la inflación. El mítico whatever it takes que pronunció Mario Draghi (expresidente del BCE) prometía hacer lo que fuera necesario para evitar que la crisis de deuda de 2011 acabase con el euro. Ahora, esas mismas palabras han sufrido una mutación y tienen otra misión bien diferente: convencer a los mercados de que la banca central ganará el pulso a la inflación.

Mario Draghi marcó un antes y un después en la política monetaria europea el 26 de julio de 2012 en medio de la crisis de deuda soberana europea. El banquero italiano dijo: "The ECB is ready to do whatever it takes to preserve the euro. And believe me, it will be enough" (el BCE está listo para hacer lo que sea necesario para proteger el euro. Y creedme, será suficiente). Esta frase, junto a las acciones posteriores, supusieron el fin de la crisis del euro. Más tarde, los banqueros centrales utilizarían expresiones similares (con menor éxito) para intentar reflotar inflación y hacer despertar las expectativas de precios.

No obstante, la mutación final del whatever it takes ha llegado este año y ha sido total. Pocos habrían apostado a que en 2022, los banca central estaría utilizando la misma táctica, a la desesperada, para intentar controlar unos precios que crecen de forma trepidante.

Cambios a todos los niveles

Los banqueros han pasado de bajar tipos y llevarlos a niveles negativos, a subirlos a toda prisa, en una carrera por ver quién encarece más el dinero sin provocar un desastre en la economía; de aumentar el balance y la liquidez, a dar inicio a los planes de quantitative tightening y drenaje de reservas del sistema bancario; de buscar políticas para depreciar sus divisas, a preocuparse por la debilidad de las mismas, sobre todo frente al dólar; y de buscar políticas que estimulen el crecimiento, a recomendar otras que enfríen la demanda y el consumo. Aunque son muchos cambios, en realidad todo se reduce a subir tipos de interés, rebajar los balances de la banca central y convencer a los agentes de que la inflación se puede controlar a través del nuevo whatever it takes (el lenguaje también es una herramienta de la banca central).

La última editorial publicada por el banco de inversión BNP Paribas pone en el foco, precisamente, en la mutación de este whatever it takes, producto del giro total de la política monetaria en los países avanzados.

Los expertos del banco francés explican que el simposio de Jackson Hole y la última decisión del BCE han supuesto la confirmación de este cambio. Durante esa reunión de banqueros centrales, tanto los representantes del BCE como los de la Fed "le han dado un nuevo significado al whatever it takes. Ante la incertidumbre sobre la persistencia de una inflación elevada, la Reserva Federal y el BCE aumentarán más sus tipos de interés para controlar la inflación, sea cual sea el coste a corto plazo para la economía, porque no hacer lo suficiente, ahora supondría un coste económico aún mayor en el futuro".

"Al insistir en la naturaleza incondicional del endurecimiento monetario, la Reserva Federal está señalando que la estabilidad de precios (llevar la inflación de vuelta al objetivo) ahora es más importante que sus otros objetivos a largo plazo, como promover el máximo empleo y moderar los tipos de interés a largo plazo. La razón es que no hacer lo suficiente para volver a controlar la inflación en el corto plazo tendría un impacto negativo en el crecimiento a largo plazo y provocaría un aumento en los rendimientos de los bonos debido a las mayores expectativas de inflación. Isabel Schnabel, miembro de la junta ejecutiva del BCE también enfatizó estos puntos en Jackson Hole, y agregó que los riesgos de un desanclaje de las expectativas de inflación están aumentando", explican los expertos de BNP Paribas.

Crear una recesión

Tal es la situación, que la banca central no solo está lanzando frases grandilocuentes e impactantes para intentar contener las expectativas de inflación. Los 'señores del dinero' se están viendo obligados a forzar una recesión para intentar controlar la inflación y evitar que se genere una espiral entre precios y salarios.

Desde ING coinciden y explican en un informe que "la mayoría de los banqueros centrales están obsesionados con abordar la mayor amenaza inflacionaria desde la década de 1980... Incapaces de influir en el lado de la oferta de la economía, los banqueros centrales ahora están muy enfocados en desacelerar la demanda con una política monetaria restrictiva. Las recesiones serán aceptadas como el menor de dos males", sostienen los economistas del banco holandés.

El problema es que estas políticas están conduciendo a las economías hacia una dolorosa recesión, que a su vez están generando gran incertidumbre y, por ende, fortaleciendo al dólar, un activo que funciona como refugio, beneficiándose de las turbulencias en los mercados y la economía. "A medida que el dólar alcanza los niveles más altos en más de veinte años, algunos están empezando a recordar el Acuerdo Plaza de 1985, un acuerdo del G-5 para revertir la fortaleza del dólar. Para ser efectivo hoy, tal acuerdo requeriría que la Fed comience a flexibilizar la política monetaria. Y tal cambio de sentido parece muy poco probable este año", aseguran los economistas de ING.

Esto solo deja una opción al BCE y al resto de bancos centrales fuera de EEUU. Si quieren que sus divisas no se sigan hundiendo frente al dólar, tendrán que seguir subiendo los tipos de interés en una carrera sin descanso. Frente a la pasada décadas, ahora le objetivo es impedir una depreciación frente al dólar, divisa en la que están denominadas las materias primas y buena parte del comercio internacional. Una divisa débil es hoy sinónimo de más inflación. De modo que a corto plazo, tanto el BCE como buena parte de los otros bancos centrales solo tienen una opción: intentar seguir la estela de la Fed sin caerse por el camino.

WhatsAppTwitterTwitterLinkedinBeloudBeloud