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El margen de ACS y Vinci en el negocio de la construcción es el que más se debilita por la subida de precios

  • El aumento del coste de la energía y de las materias primas aprieta al sector
Madrid

El aumento de los precios de los materiales de construcción está apretando los márgenes de beneficios de las principales compañías europeas del sector. Esto, ligado a los problemas de cuellos de botella y al coste de la energía, tendrá su impacto en las cuentas de resultados del ejercicio de 2022.

El parón provocado por el coronavirus ya redujo los beneficios y ventas de las principales compañías promotoras de obras y, aunque en 2021 se consiguió recuperar cierto nivel de actividad respecto al año de la irrupción del coronavirus, los márgenes de beneficios que esperan los expertos para las constructoras más grandes del Viejo Continente seguirán reduciéndose.

En concreto, el margen ebitda medio obtenido en 2021 fue del 4,5% en el segmento de negocio dedicado a la construcción de infraestructura, según los datos recogidos por Bloomberg, mientras que las previsiones del consenso de mercado esperan que para 2022 este porcentaje se sitúe en el 3,7%. De hecho, solo Ferrovial conseguiría superar en este ejercicio el margen de beneficios registrado en 2021 -según los datos recogidos por FactSet- en apenas una décima, frente a ACS y Vinci que sufrirían el mayor deterioro en su división de construcción, según las previsiones del consenso de mercado. Así, la primera pasaría de un margen ebitda del 5,7% obtenido en 2021 en el segmento de construcción al 3,7% que se prevé para este ejercicio y para Vinci la merma sería de dos puntos porcentuales hasta el 3,2% que estiman los expertos para este año.

Sin embargo, no todas las constructoras dependen única y exclusivamente de los contratos de obra e infraestructura. Según la directora del equipo de calificaciones corporativas de Scope Ratings, Rigel Patricia Scheller, Vinci, Ferrovial y ACS se pueden ver beneficiadas de su negocio diversificado, entre las que se incluyen las concesiones de aeropuertos o autovías. "A medida que los márgenes de beneficio en su área principal [la construcción] se reducen, estas empresas han centrado sus estrategias en la expansión del segmento de concesiones, para beneficiarse de los ingresos recurrentes y los mayores márgenes a través de la gestión de infraestructuras", según la experta, ya que los márgenes de beneficios durante el año pasado rondaron el 70% en compañías como Abertis o Atlantia.

Esto encajaría con la estrategia de ACS por hacerse con el control de Atlantia a través de una oferta pública de adquisición y la guerra que esto está provocando con la familia Benetton, propietaria de más del 30% de las acciones de la concesionaria italiana.

Los inversores están pendientes de la publicación de resultados a ambos lados del Atlántico para conocer si existe un deterioro o no del negocio respecto a lo prometido por las compañías a primeros de año o según las estimaciones de los expertos. No obstante, la guerra y la inflación de la zona euro ya han modificado a la baja las estimaciones de los bancos de inversión si se compara con lo proyectado a primeros de año. Así, tomando de nuevo el ejemplo de ACS, el consenso de mercado ha recortado el margen bruto del grupo (incluyendo no solo el negocio de la construcción sino también el segmento de Servivios, por ejemplo) para 2022 en tres décimas porcentuales hasta el 5,8%.

En el otro lado se sitúa Vinci, que gracias a la mejora que prevén las firmas de inversión en su negocio de concesiones (representa el 15% del total de los ingresos del grupo, un porcentaje superior al que posee ACS) no sufre un deterioro de su margen si se compara con las estimaciones recogidas por FactSet antes del inicio de la guerra en Ucrania.

Y es que este acontecimiento bélico no solo pasa factura entre las constructoras europeas por el aumento de los precios de la energía -incentivados por los combustibles fósiles que se importaban desde territorio ruso- sino por las materias primas que salían de Rusia como el cobre, el aluminio, el níquel o el acero, vitales para la industria. A esto hay que añadir el asfalto, derivado de productos petrolíferos y el cemento, de donde casi la mitad de su coste está vinculado al precio del crudo, según Bloomberg. "Los clientes -entre ellos las instituciones públicas- también están preocupados por la fuerte subida del precio de los materiales, que ha provocado retrasos en la finalización de las obras públicas, paros o incluso, en ocasiones, cancelaciones de contratos", apunta Patricia Scheller, de Scope Ratings, quien también apunta que el aumento de los costes de la construcción está provocando un aumento de las licitaciones de nuevos proyectos que quedan sin cubrir.

Además, para la analista de Bloomberg, Sonia Baldeira, las divisas también pueden reducir los márgenes de las constructoras. "Parece probable una mayor disminución en los ingresos del segmento de infraestructura en medio de importantes vientos en contra de la moneda norteamericana", sugiere la experta, que apunta a su "brazo en concesiones" y de servicios como la clave para que la compañía se acerque a niveles previos a la pandemia a finales de 2022.

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La primera vez que leo considerar a Veolia una constructora. ¿Estás seguro, Sergio Fernández?

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