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Sanofi salva la cara con su propia vacuna de Covid-19

  • La compañía y GSK inician el proceso de autorización para la venta
  • La vacuna llega más de un año después de las de Pfizer y Moderna
Edificio de Sanofi en Francia.

La farmacéutica francesa, que había decepcionado en el país galo por no tener lista una vacuna a tiempo, logrará unos ingresos récord este año y aumentará el beneficio un 50% con respecto a 2021. La acción registró un máximo histórico en enero. | Todo sobre el fondo asesorado por elEconomista, Tressis Cartera Eco30.

Dicen que está todo inventado. Hasta el escultor Alberto Giacometti, célebre por sus figuras humanas de bronce de extrema delgadez, se inspiró en la Ombra della sera (la sombra de la noche): una estatua etrusca de 2.300 años que se puede visitar estos días en el Museo Arqueológico de Alicante.

De un modo u otro, siempre hay alguien que va por delante. Ocurrió con las vacunas de Covid-19, donde Pfizer-BioNTech y Moderna fueron pioneras, mientras que la francesa Sanofi anunció apenas la semana pasada que la vacuna que desarrolla con GSK a partir de una proteína recombinante (no es de ARN mensajero) ya está lista. De hecho, ambas farmacéuticas comunicaron que ya han iniciado conversaciones con las autoridades reguladoras de EEUU y la UE para lograr la autorización de venta.

Aunque la pandemia empieza a remitir en la mayoría de los países, "seguimos creyendo que la oportunidad del mercado endémico-desarrollado seguirá siendo sustancial durante los próximos años (es decir, las dosis de cientos de millones a más de 20 dólares todavía equivalen a un mercado endémico de más de 10.000 millones de dólares)", sostiene el equipo de análisis de Deutsche Bank.

Desde Bloomberg Intelligence, la reacción es menos optimista: "la vacuna tendrá cabida entre las personas reticentes a las vacunas de ARN mensajero y en los países de renta baja, lo que supondrá un modesto impacto comercial para Sanofi y Glaxo".

Tras obtener unos ingresos de 37.761 millones de euros el año pasado, las ventas superarán por primera vez los 40.000 millones en 2022, siempre según las previsiones del consenso de analistas que recoge FactSet. Entre 2021 y 2024, la facturación aumentaría un 18%.

En cuanto al beneficio neto, la cifra estimada es de 9.200 millones para el presente ejercicio, un 49% más que en 2021, aunque por debajo del beneficio histórico de 12.294 millones que registró en 2020. Pero, entre 2021 y 2024, la compañía ganará un 67% más.

El mercado lo tiene en cuenta y por eso la acción de Sanofi batió un récord en enero en los 94,89 euros, aunque esta semana cayó a la zona de los 87 euros. La firma gala vale en bolsa unos 110.000 millones y la rentabilidad de su dividendo (del 3,86%) está entre las más altas del sector.

Asimismo, por los beneficios de 2022 de Sanofi se pagan múltiplos de 12,16 veces frente a las 6,8 veces de Pfizer, las 10,5 veces de AbbVie o las 18,6 de AstraZeneca.

Al margen de la vacuna de la Covid-19, la compañía francesa ha indicado en los últimos días que los resultados de las fases 3 y 2/3 de los ensayos clínicos muestran que el compuesto nirsevimab tiene potencial para proteger a los bebés a través de la temporada del VRS (virus sincitial respiratorio) con una dosis. Este virus es el microbio más común que causa infecciones en los pulmones y en las vías respiratorias en los bebés y en los niños pequeños. Sanofi se ha unido a la británica AstraZeneca para desarrollar este medicamento.

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