Bolsa, mercados y cotizaciones

El bono marca el paso: bancos y ciclo si cree que sube; tecnología, si baja

  • El verano de la recuperación ha dado lugar a las dudas
  • Toca rotar carteras y la medida la da la deuda americana a 10 años
Imagen: iStock

El mercado permaneció dos trimestres enteros abnegado por una teoría que se daba por hecho y es tan sencilla como pensar que todo aquello que había caído, y en el caso de la renta variable eran fundamentalmente compañías cíclicas, tenía que subir necesariamente en un rebote sin precedentes en las bolsas. Pero su contrapeso, una vez más, la renta fija, dio a todos aquellos seguidores del rally por el rally una cura de humildad a comienzos de abril. No era lógico, se pensaba entonces, que en el preciso momento en el que la vacunación cogía más ritmo en Europa y EEUU, nunca terminara de completarse el rebote del ciclo más puro -acereras, mineras y el sector financiero-.

Pero el contexto no se entendería sin el bono americano. El papel a diez años pasó de una rentabilidad del 0,507% en agosto a tocar máximos en el 1,74% a finales de marzo, y desde entonces las compras de los inversores condujeron a su rentabilidad a mínimos de febrero, hasta caer al 1,17% en julio. Ahora, en la última semana el bono americano ha vuelto a subir con fuerza, desde el 1,3% del 22 de septiembre al 1,54% donde se sitúa hoy.  

En caso de un bono al alza la bolsa premia a las firmas cíclicas, como CaixaBank y ArcelorMittal

¿Qué implica para las carteras de los inversores? Una clara rotación de activos que está ya escrita en los libros: caída del ciclo cuando el bono sube y subida de las firmas más defensivas y de la tecnología.

Pero las preguntas desde hace semanas de los grandes gurús financieros a nivel mundial van un paso más allá: ¿está la economía americana entrando en un periodo de estanflación? De ser así, históricamente, nunca ha sido positivo para la bolsa, aunque la mayor parte de los analistas cree que todavía está lejos de producirse. ¿En qué consiste? Básicamente, en inflación prolongada en el tiempo mezclada con un escaso o nulo crecimiento de la economía. ¿Por qué se piensa ahora así? Pues porque los precios siguen subiendo -en EEUU van siete meses meses consecutivos de incremento de su IPC nacional "hasta máximos del 2000", afirman en ING- ante la falta de suministro después de un shock como ha sido la pandemia y esto deriva en que se están enfriando las expectativas de aumento del PIB de las grandes economías.

Teniendo esto en cuenta, el reconocido economista Nouriel Roubini -conocido por algunos medios como Doctor Doom o Doctor Gafe- cree que la Reserva Federal podría provocar un auténtico colapso nacional si, presionada por una inflación al alza, subiera tipos de interés antes de lo previsto considerando que la economía "está sobrecalentada" con los mayores estímulos públicos que se recuerdan desde la Gran Depresión. Es algo que el mercado no espera, al menos, hasta el verano de 2023. Y en Europa, esta posibilidad ni se contempla hasta más allá de 2024. Old 2000's fashion, como lo define BofA.

Pero hay voces contrarias, como la de Chris Iggo, máximo responsable de AXA IM, que cree que "la preocupación por el recalentamiento de la economía parece haber sido exagerada (...) y los inversores deberían prepararse para la posibilidad de que el rendimiento de los bonos estadounidenses a 10 años vuelva a alcanzar el 1% en breve". Así lo respaldan las últimas caídas, lo que retrasaría la posibilidad de ver subidas de tipos en el corto plazo. Aunque el mercado ahora teme el escenario contrario. Y en ese caso, "los activos de riesgo y más cíclicos generalmente se han comportado peor, con caídas en el S&P 500 anualizadas del 20%, volatilidad al alza y un rally del mercado de bonos", apuntan desde Citi para un escenario de estanflación.

El reloj de la inversión

¿Qué siente a la vez frío y calor?, se preguntan en un artículo que hace dos días publicaba The New York Times. La respuesta: la economía estadounidense en el verano de 2021. "El crecimiento real no está siendo débil, pero no es lo fuerte que se preveía que iba a ser. Tras mucho optimismo, ahora se están volviendo a poner los pies sobre la tierra", reconoce Paul Ashworth, economista jefe en EEUU de Capital Economics. "El mercado está hablando de una transición hacia un periodo de estanflación, pero nosotros seguimos positivos en renta variable. De alguna manera la inesperada caída en la rentabilidad del bono estadounidense ha creado cierta angustia porque siempre se ha pensado que los bonos, más o menos, siempre saben lo que hacen", afirman en Citi.

Ahora la aguja de la inversión apunta a cotas más próximas a un bono americano en el 1% que en el 2% del mes de marzo. Y los sectores más favorecidos son, sin duda, la tecnología y las utilities -por su elevado endeudamiento-. "De cara al tercer trimestre preferimos Investment Grade sobre High Yield, y defensivas sobre cíclicas", apuntan los analistas de BofA que creen que "son días para creer" en el sentido más filosófico de la palabra teniendo en cuenta el totum revolutum que viven los mercados. Si se mira a las mayores compañías europeas y estadounidenses desde que los inversores comenzaron a comprar renta fija de nuevo el pasado mes de abril se observa un cambio de roles. Las mayores caídas desde entonces las protagonizan el sector de energía, autos, el de viajes y el financiero, que son, por contra, quienes más se revalorizaron de noviembre a marzo, en el último gran rally de las bolsas.

El mercado habla de un escenario de estanflación, pero se cree que aún está lejos de producirse

Para posicionar la cartera hacia un contexto de bonos a la baja, elEconomista ha seleccionado las 20 mayores firmas a nivel internacional con una capitalización superior a los 20.000 millones de euros que cuentan con las recomendaciones de compra más sólidas del mercado. Y, de entre los varios centenares que existen, la primera de todas ellas es Électricé de France. Junto a la alemana RWE son las dos únicas utilities que se cuelan en una selección plagada de tecnología.

La firma francesa llegó a despuntar casi un 25% de marzo a junio, aunque ahora esas ganancias en bolsa se han reducido a un 16%. Se espera un crecimiento de su beneficio del 43% para el periodo 2021-2023, hasta superar los 4.100 millones de euros. Su dividendo, en vías de reconstrucción tras haberlo cancelado en 2020, da un 2% de rentabilidad, aunque tiene problemas con una planta nuclear en China de la que es co-propietaria que está introduciendo volatilidad en el valor.

De la veintena de mejores valores defensivos, ocho son tecnológicas y todas estadounidenses, salvo la china Tencent. Alphabet cuenta con la mejor recomendación, seguida de Twilio (ofrece servicios en la nube) y Microsoft. El Nasdaq 100 sube un 23,6% desde sus mínimos de marzo y ya está por encima de los 15.200 puntos. Y entre las firmas de telecomunicaciones figura por mérito propio la única española: Cellnex Telecom. Desde su suelo de marzo la compañía sube casi un 40%, aunque en las últimas sesiones sufre una dura caída del 11% tras una recomendación de venta de Citi. La llegada de los fondos europeos Next Generation puede ser otro gran revulsivo para la firma ante el avance del 5G en toda Europa.

"Puede ser una buena excusa para un período de consolidación o corrección en la renta variable coincidiendo con la menor actividad en los meses de verano. El mercado está actuando como si esperase un crecimiento más lento", asegura Portocolom AV.

¿Y si vuelve el ciclo?

El papel americano ha repuntado casi 24 puntos básicos en la última semana, con lo que no todo está perdido para volver al ciclo. Si el bono volviera a acercarse a cotas del 2% la banca es el sector mejor posicionado de todos. Y si se quiere rascar en España ese título es CaixaBank. La entidad, que ha vuelto a ser compra, cuenta con el mayor respaldo del mercado desde noviembre de 2020.En Europa, destaca también Intesa San Paolo y BNP Paribas.

La mejor recomendación de entre los cíclicos es la nipona Sumitomo Mitsui Financial Group, una compañía de 39.000 millones de capitalización y 4.800 de beneficio. La segunda es ArcelorMittal que junto a Glencore son las opciones favoritas de los analistas. La acerera de los Mittal logrará este año un beneficio de 8.000 millones de euros, el mayor desde el ejercicio 2007.

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