Bolsa, mercados y cotizaciones

La 'fiebre' de la próxima carrera espacial ya está aquí y los inversores no se la quieren perder

  • Las SPAC están permitiendo a prometedoras compañías espaciales salir a bolsa
  • Estas empresas han seguido el pistoletazo de salida de Musk con SpaceX
  • El abaratamiento de costes y la versatilidad de negocio les otorgan potencial

La Tierra se queda pequeña para unos mercados que ya miran al espacio. Si hasta una década parecía impensable vivir un auge de la industria espacial como el de los 60 y los 70 del siglo pasado, el apogeo de estos últimos años ha llamado en poco tiempo la atención de unos inversores que no se quieren quedar fuera de nada.

Tras una travesía de décadas por el desierto -el número de lanzamientos orbitales en EEUU cayó de unos 40 al año a finales de los 90 a menos de 20-, la segunda década del siglo XXI vino con no pocos visionarios volviendo a mirar a las estrellas. Sin embargo, la financiación era todavía algo complejo y los mercados aún estaban a otras cosas.

Como recuerdan en Barron's, tan solo hace cuatro años Virgin Galactic, la empresa espacial de Richard Branson, estaba a más de dos años de salir a bolsa a través de una SPAC, Viasat era una de las pocas empresas cotizadas de comunicaciones por satélite y las mejores recomendaciones que se ofrecían eran la empresa de defensa Lockheed Martin y el gigante aeroespacial Boeing.

Todo eso ha cambiado de golpe, especialmente gracias a las SPAC, que se han convertido en el vehículo favorito de muchas empresas espaciales para salir a bolsa y conseguir una ingente financiación. De hecho, la capitalización bursátil de las empresas espaciales puras asciende ahora mismo a unos 25.000 millones de dólares, cuando hace unos años era prácticamente nula.

Y eso teniendo en cuenta que la cifra no incluye a SpaceX, el gigante fundado por el CEO de Tesla, Elon Musk, que sigue siendo privado y que recientemente fue valorado en 74.000 millones de dólares, ni a Blue Origin, el apasionante proyecto del dueño de Amazon, Jeff Bezos. Si el mayor reto hace cuatro años era encontrar suficientes empresas en las que invertir, hoy es averiguar qué nuevas compañías emergentes tienen potencial para recompensar a los inversores.

Aunque ya había otros proyectos en marcha, como la empresa de satélites D-Orbit, creada en 2011 por el ingeniero aeroespacial italiano con un doctorado en propulsión espacial avanzada Luca Rossettini, se considera el pistoletazo de salida de esta nueva carrera espacial la comparecencia de Musk ante el Congreso de EEUU en 2014. Durante su intervención, aseguró que SpaceX podía ofrecer por una cuarta parte de su coste los mismos servicios espaciales que ofrecía al Gobierno la ULA (United Launch Alliance), una alianza entre las históricas Lockheed Martin, del campo de la defensa, y Boeing.

No iba desencaminado Musk, en el sentido de que los costes han bajado mucho y siguen haciéndolo. SpaceX cuenta ahora con una aplicación web en la que los potenciales clientes pueden introducir su peso y obtener una estimación de cuánto costará enviarlo a la órbita terrestre baja. SpaceX cobra tan sólo un millón de dólares por viajar en un cohete Falcon 9, mientras que los costes de lanzamiento de ULA también han bajado.

Estos bajos costes han hecho posible todo tipo de negocios que habrían sido inimaginables hace una década, desde el servicio de Internet basado en el espacio hasta la monitorización continua de la Tierra y la obtención de imágenes. El resultado final será un mayor número de lanzamientos espaciales. Los lanzamientos con base en EEUU superaron los 40 en 2020 y se espera que vuelvan a crecer en 2021 y durante años en el futuro. "En 2020 se lanzaron mil satélites", dice Mikhail Kokorich, fundador de la empresa de logística espacial Momentus. "Eso se convertirá en 10.000 para 2030".

Pese a que se sigue considerando a la industria espacial como un negocio de nicho, los expertos han empezado verle cierto potencial. Según Adam Jonas, analista de Morgan Stanley, los servicios de lanzamiento podrían alcanzar los 10.000 millones de dólares en ventas anuales en 2040, mientras que la observación de la Tierra crecería hasta los 25.000 millones de dólares anuales desde los 3.000 millones de 2021. Además, el acceso a Internet de alta velocidad desde el espacio, foco de SpaceX, debería pasar de unos 10.000 millones de dólares a más de 90.000 millones. La fabricación de satélites, asimismo, seguirá siendo un negocio de entre 20.000 y 30.000 millones de dólares al año, pero el número y la variedad de satélites fabricados por esa cantidad de dinero aumentarán.

Al calor de este incipiente negocio y con los atenuantes de menores costes y fallos menos catastróficos que antaño en los despegues han surgido nuevas empresas con la esperanza de enfrentarse a SpaceX, como la citada Momentus y otras como Rocket Lab y Astra que pronto cotizarán en bolsa y ofrecerán cohetes más pequeños y de bajo coste que pueden lanzarse a una fracción de lo que cuesta hacerlo con SpaceX. Eso sin obviar que las veteranas Lockheed Martin siguen teniendo potencial.

Las compañías emergentes

De todas estas empresas emergentes, los analistas de Barron's se quedan con Rocket Lab, que tiene las proyecciones más conservadoras y, con 35 millones de dólares en ventas en 2020, la mayor cantidad de ingresos. La compañía proporciona servicios de lanzamiento y fabrica sus propios satélites, lo que le brinda múltiples formas de beneficios. Se proyecta que las ventas relacionadas con satélites sean de alrededor de 350 millones de dólares para 2025, con ingresos por lanzamiento de 400 millones. Eso es más de diez veces el crecimiento en comparación con las ventas de lanzamiento de 2020, pero equivaldría a solo el 5% de los dólares proyectados gastados en servicios de lanzamiento. Su valoración actual de 5.500 millones de dólares tras su fusión con Vector Acquisition.

Momentus, que se autodenomina una empresa de logística en el espacio profundo, proyecta ventas de 2.000 millones de dólares para 2025 a través de una combinación de servicios de transporte, lanzamiento y reacondicionamiento. La compañía, que se está fusionando con Stable Road Acquisition (SRAC), está valorada en alrededor de 2.000 millones.

Por su parte, Astra es un nuevo proveedor de servicios de lanzamiento y no tiene ventas. Ha tenido algunos lanzamientos exitosos, pero sus objetivos son agresivos: ventas por valor de 1.500 millones para 2025, lanzando cerca de un cohete por día. La compañía está valorada en 3.300 millones de dólares, sobre la base de las 261 millones de acciones en circulación después de completar su fusión con Holicity y cotiza a 2,2 veces las ventas proyectadas para 2025.

Otro nombre que sale a relucir es Spire, compañía de satélites, centrada inicialmente en la monitorización meteorológica y atmosférica. Spire dice que generó alrededor de 30 millones en ventas en 2020 y proyecta que crecerán a 900 millones para 2025. La compañía, que planea salir a bolsa al fusionarse con NavSight Holdings, está valorada en 1.700 millones, a aproximadamente 1,8 veces las ventas proyectadas para 2025.

BlackSky, otra empresa de satélites enfocada a obtener imágenes de la Tierra, está valorada en 1.600 millones, se está fusionando con Osprey Technology Acquisitio, obtuvo 20 millones en ventas en 2020 y se negocia a 2,8 veces las ventas proyectadas para 2025.

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Comentarios 3

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jose
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El aire es algo no tangible e invisible e influye en los objetos y sirve para sostener los aviones en atmosfera , la gravedad es algo no tangible e invisible que influye en los objetos y los atrae y hace de resistencia para salir de los planetas , como es posible que aun no se haya creado un motor antigravedad y aun estemos anclados con los cohetes derivados del V2 de los años 40!

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#1
ODYSSÉOS 0.52
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El bitcoin del espacio.

¿Qué ha pasado con Virgin Galactic y sus aviones? Nadie lo sabe.

¿Qué pasa con los cohetes de SpaceX? Tres explosiones con una tecnología bien conocida.

Y con esa tecnología el hombre jamás colonizará el espacio. Y no diré más. Tenéis la solución delante pero sois tan rematadamente idiotas que ni la veis.

Seguid retozando en las inmundicias de Rociito y la telebasura. 10 millones de gorrinos con derecho a voto. A comer piedras a partir de noviembre.

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#2
Hurl
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Vamos a llenar de basura el espacio y luego no se podrá salir de la tierra porque cualquier nave chocará con la basura que tenemos allí provocando destrozos que harán inviables los nuevos lanzamientos. Y todo por satelites que muchas veces solo estan en funcionamiento un numero muy corto de años.

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#3