Bolsa, mercados y cotizaciones

La Fed, el talón de Aquiles de la tecnología

  • La mayoría de las grandes tienen bajos apalancamientos
Foto: iStock
Madrid

La tecnología se había erigido como el principal ariete alcista para Wall Street en los últimos años. Sus perspectivas de crecimiento, disrupción y la pura especulación sobre el precio de sus títulos lo habían soportado todo, desde una guerra comercial, fuertes altercados en las calles norteamericanas, pasando por unas elecciones y una acusación de fraude electoral, entre otros muchos baches en el camino. Sin embargo, y tal y como quedó representado en la Aquileida, el conjunto de mitos que se le atribuyen, a través del escritor Esquilo, a Aquiles, hasta los que parecen invencibles tienen un punto débil. En Troya fue una flecha lanzada por Paris al talón y en Wall Street puede ser la inflación y la subida de los tipos de interés.

El sector se ha beneficiado en los últimos años del entorno de intereses bajos o nulos para financiarse muy barato y aumentar su potencial de crecimiento tanto orgánico mediante inversiones como inorgánico a través de operaciones corporativas. Las expectativas de inflación de cara al periodo que comienza justo dentro de cinco años ya se sitúan en el entorno del 1,6% mientras que la rentabilidad exigida al bono americano a 10 años ya roza el 1,7%, la máxima desde febrero del año pasado. "Sin duda, la inflación va a ser el tema que acaparará la atención en el corto y medio plazo, con unos bancos centrales tratando de apaciguar los temores de los inversores en este frente.

Sin embargo, no conviene perder la referencia que el fuerte repunte en la rentabilidad del bono significa tan sólo volver a los niveles del período pre-Covid. Si bien es cierto que por entonces el tipo de interés de intervención estaba en el 1,5% mientras que ahora está en el 0%", explican desde Portocolom AV. "El impacto en los mercados ha sido importante y el temor a una vuelta de la inflación se refleja en el aumento de los tipos de interés a largo plazo [en torno al 2,5% si lo calculamos como la diferencia de rentabilidad entre un bono normal y uno ligado a la inflación de la misma duración], que, a su vez, se ha trasladado a los mercados de renta variable", aportan desde Lyxor. "Hemos vuelto a una fase de correlación positiva entre la renta fija y la renta variable. Aunque estos episodios de correlación positiva tienden a ser temporales, pueden suponer un reto a la hora de gestionar carteras diversificadas", concluyen en Lyxor.

Así pues, 2021 ha comenzado de una forma poco habitual en Wall Street. Mientras que el Nasdaq 100 apenas asciende un 2%, el Dow Jones, la referencia industrial en el mercado americano, se anota cerca de un 8%. No había habido una diferencia tan grande en el primer trimestre del año desde 2013, cuando el Dow Jones le sacaba a estas alturas 6 puntos al selectivo tecnológico.

Este entorno de preocupación por una creciente expectativa de inflación "supone un contrapeso para los activos de riesgo, como son los sectores de crecimiento y tecnológicos, a la vez que apoya la rotación sectorial y temática hacia el ciclo, la banca y las energéticas", apuntan desde Edmond de Rothschild. Según los cálculos de Ned Davis Research (NDR), el Nasdaq podría caer hasta un 20% si los rendimientos continúan en ascenso y el bono se sitúa en un 2% a finales de año, algo que desde la consultora dan por seguro.

Según la última encuesta de inversores de Bank of America, la exposición al sector tecnológico ha sufrido la mayor caída en 15 años. Aunque el posicionamiento sigue siendo de sobreponderar, es el menor desde enero de 2009.

Por esto es tan importante ahora separar el grano de la paja dentro de un sector que sigue siendo puntero en crecimiento. En este sentido, de las 50 mayores compañías por valor en bolsa del Nasdaq Composite, solo seis cerrarán el ejercicio actual con un apalancamiento superior a las 2 veces su ebitda, según el consenso de analistas que recoge FactSet. Esta frontera suele servir a muchos expertos para diferenciar un balance cómodo de uno con problemas. Estas son Charter Communications, Mondelez, Fiserv, T-Mobile, Comcast y Pepsi. Solo esta última recibe una recomendación de mantener. Las demás, para el consenso de expertos de FactSet, son una compra. Otras firmas que también tienen endeudamientos altos, aunque por debajo siempre de esas 2 veces, son Starbucks, CSX Corporation, Broadcom, AstraZeneca (aunque es británica tiene un ADR cotizando en el Nasdaq) y Amgen. La siguiente en esta clasificación es Netflix, con un pasivo neto que supone 1,3 veces su ebitda esperado para 2021. Esto llama la atención ya que las que tienen un mayor peso en su deuda son mayoritariamente compañías de infraestructuras tecnológicas y telecomunicaciones y no de internet como es el caso de la distribuidora y creadora de contenidos.

Por encima del PER medio

En los últimos cinco años, el índice Nasdaq 100 ha promediado un PER -veces que el beneficio se recoge en el precio de la acción- de 22 veces. El año pasado, en septiembre, llegó a su punto más alto de la historia, al superar las 34 veces. Ahora, pese a que la consolidación de las últimas semanas lo ha vuelto a dejar por debajo de las 29 veces, todavía es mucho más alto que el de otros índices de Wall Street como el S&P 500 o el Dow Jones. Las grandes firmas del sector, que son también las que manejan posiciones más holgadas de caja todavía se compran incluso más caras que el propio índice. Todas, salvo Facebook, la cual cotiza en el entorno de las 25 veces.

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