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El coste medio de la deuda caerá por debajo del 2% por primera vez en la historia gracias al BCE

  • España sigue finánciándose a un interés menor pese al endeudamiento en máximos
El endeudamiento de España alcanzará el 120% del PIB, según distintas previsiones.
Madrid.

El Tesoro Público ha emitido ya, en este 2020, cerca de 50.000 millones de euros de deuda, frente al objetivo que tenía marcado para todo el año de 32.500 millones netos, por la necesidades de financiación surgidas ante las políticas de gasto ejecutadas por el Gobierno para contrarrestar el impacto de la hibernación económica que se ha hecho necesaria para contener los contagios por Covid-19 y evitar el colapso del sistema sanitario. Este ritmo y la contracción histórica de la actividad elevarán el endeudamiento a la cota histórica de alrededor del 120% sobre el PIB, según distintas previsiones. Sin embargo, España sigue reduciendo el coste medio de la deuda en circulación gracias a los programas de compras del Banco Central Europeo (BCE) y en apenas un mes caerá por debajo del simbólico nivel del 2% por primera vez en la historia, al seguir emitiendo muy por debajo de este promedio.

Sin duda, el cómodo interés al que se financia el Estado actualmente y que, pese a las tensiones provocadas por el coronavirus, siga rebajándose el coste medio de la deuda constituyen uno de los principales factores que diferencian la entrada en esta crisis respecto a la de 2008, cuando se llegó a pagar más de un 4%, y permite que el pago de intereses sobre el PIB se vaya a mantener cerca de un 20% por debajo del máximo que se alcanzó en la crisis de deuda de 2012, tras el rescate bancario.

Este contexto se refleja también en el mercado secundario, donde el interés que se exige al bono de España de referencia -con vencimiento a 10 años- se sitúa ligeramente por encima del 0,64%. Incluso por debajo del nivel en el que comenzó mayo -antes del cuestionamiento del Tribunal Constitucional de Alemania al programa de compras del BCE al que desde casi todos los estamentos de la eurozona se ha respondido con contundencia-, y muy lejos del 1,22% que alcanzó el 18 de marzo, en el pico de tensión de la crisis del coronavirus. Inmediatamente después, la institución monetaria presentó su programa de compras de deuda de emergencia, que fue seguido por medidas fiscales de los diferentes gobiernos mucho más asimétricas y, ahora, por el paquete de 500.000 millones de Francia y Alemania.

Una respuesta que ha permitido que las nuevas emisiones del Tesoro Público en el mercado primario se hayan mantenido de media en marzo y en abril en el 0,4% y en el 0,7%, respectivamente, pese a las previsiones de un endeudamiento histórico. "A pesar de cierta subida de la prima de riesgo seguimos emitiendo deuda muy por debajo del coste medio total, lo que significa que vamos a caer por debajo de ese 2% en los próximos meses", afirma Ángel Talavera, investigador de Oxford Economics.

"El programa del BCE es, y probablemente continuará siendo, un apoyo de fuerte y creíble", admite Peter Allen Goves, estratega europeo de deuda de MFS IM, quien considera que este respaldo "continuará debido a la gravedad de los efectos económicos de las medidas de hibernación, lo que garantizará que el interés de la deuda española siga contenido".

A la reducción del coste medio de la deuda en circulación hasta mínimos históricos se suman otros dos factores clave: la presencia récord de tenedores extranjeros y el alargamiento de la vida de la cartera de deuda, que ya se sitúa en 7,74 años, frente a los 6,85 de 2007. "La inversión extranjera ha venido a sustituir el menor peso de los bancos desde 2014: a pesar de nuestro sobreendeudamiento, el inversor extranjero ha demostrado que sigue aquí y eso es fundamental", reconoce Enrique Lluva, gestor de renta fija de Imantia Capital. "El poder financiarnos a un coste históricamente bajo y a una duración más larga es esencial para poder soportar los incrementos en el nivel de deuda que vamos a ver", concluye Ángel Talavera.

"Es obvio que un aumento de la deuda agudiza una de las vulnerabilidades más evidentes de la economía española y nos hace aún más dependientes de unos tipos de interés permanentemente bajos y de que la política expansiva del BCE se mantenga de manera sostenida", admite Ángel Talavera, de Oxford Economics, mientras que Enrique Lluva, de Imantia calcula que "España necesitará, cuando acabe la crisis, crecer en torno al 2% nominal solo para pagar los intereses de la deuda" y explica que "eso es mucho, pero no imposible; en los últimos años el crecimiento nominal de nuestra economía ha estado sistemáticamente por encima de esos niveles, eso sí, tendremos que tender a conseguir un déficit cero lo más rápidamente posible para poder bajar la cifra del ratio deuda pública sobre PIB".

El interés del bono vive su mayor caída diaria desde abril

Junto al apoyo que suponen los programas de compras del BCE para la deuda española y del resto de estados de la eurozona, el anuncio franco-alemán sobre la creación de un fondo dotado de 500.000 millones de euros para la Unión Europea (UE), con el que pretenden reactivar la economía y coordinar los esfuerzos sanitarios contra la pandemia del coronavirus, ha animado las adquisiciones de bonos de los socios periféricos en el mercado secundario, provocando la mayor caída diaria del interés que ese exige a la referencia de España desde finales de abril -las compras suben el precio y reducen la rentabilidad-.

La relajación llegó a ser de cerca de 10 puntos básicos, dejando el interés del bono a 10 años en torno al 0,65%. Una rebaja en una solo sesión que no se veía desde el 24 de abril y, antes, desde que el BCE levantó, el 26 de marzo, el límite de compras por estados del programa de emergencia que había presentado una semana antes, permitiéndose comprar hasta el 100% de toda la deuda emitida por un solo país si fuera necesario.

Aquello fue una declaración directa de que la intención de la institución es evitar que los intereses de la deuda estrangulen a los socios de la eurozona ante las necesidades de un mayor endeudamiento para hacer frente al coronavirus.

"El diablo está en los detalles sobre los requisitos que se exigirán para su puesta en marcha", advierte Olivia Álvarez

Y ahora, el pacto franco-alemán supone un espaldarazo a la respuesta fiscal común que se venía dilatando. "Tiene un impacto especialmente simbólico, después de varios meses de desacuerdos sobre la emisión de los llamados coronabonos", explica Olivia Álvarez, analista de Monex Europe. "El anuncio de subvenciones presupuestarias representa un progreso muy significativo", coincide Samy Chaar, Economista Jefe de Lombard Odier. Sin embargo, "el diablo está en los detalles sobre los requisitos que se exigirán para su puesta en marcha", advierte Olivia Álvarez.

De momento, la rentabilidad del bono de España se encuentra a apenas 10 puntos del mínimo de la crisis del coronavirus, el 0,54% hasta el que cayó el 27 de marzo, y la prima de riesgo -el diferencial respecto a Alemania- en 110 puntos, que son mínimos de marzo.

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forum Comentarios 1

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En Contra

Se reduce el coste medio de la deuda, de forma artificial claro. Pero no olvidemos que 2020 cerrará con mucha más deuda, y con déficit enorme. Por lo que en términos absolutos habrá que pagar más euros por la deuda. Y además tendremos que endeudarnos más para solo pagar intereses. Por lo dicho, inexistencia de superavit primario.

Por lo tanto son alegrías sin fundamento económico alguno.

Puntuación 3
#1