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El mayor obstáculo para el plan de infraestructuras de Biden no es el Congreso, es la escasez

Un cartel ofreciendo trabajo en Florida. Foto: Reuters

El presidente de EEUU, Joe Biden, lleva semanas negociando con una decena de senadores republicanos para aprobar su ambicioso plan de infraestructuras por valor de dos billones de dólares. Pero, por difíciles que sean las negociaciones para conseguir el puñado de votos que necesita para sacar adelante su proyecto en la Cámara Alta, su principal problema no está en Washington, sino en el resto del país: la verdadera amenaza a su plan es la escasez de materiales, de trabajadores y de empresas capaces de aceptar la avalancha de contratos que se desataría sobre ellas.

Si todo va según lo previsto, el proyecto debería aprobarse para el otoño. Sin embargo, las empresas de la construcción, que tendrán que pavimentar las carreteras, construir los puentes, colocar las tuberías de agua y ensamblar los trenes, aún no están haciendo inversiones para prepararse de cara a todo el trabajo que tendrán que cubrir, según advierten los analistas y expertos.

Y a eso hay que sumar la escasez de todo tipo de materiales de la construcción, desde el acero y el cemento, además de la baja oferta de mano de obra, una situación sin precedentes que están sufriendo empresas de todos los colores, como consecuencia de una reapertura repentina de la economía después de los cierres del año pasado.

"Ya hay escasez de mano de obra en la construcción, por lo que no se puede arrojar una bomba nuclear de un billón de dólares a la industria", advierte Bassem Hamdy, director ejecutivo de Briq, una empresa que realiza estimaciones de costes para empresas constructoras. "Si no tienes trabajadores, ¿quién va a construir todo esto?", se pregunta.

Las empresas de construcción están entusiasmadas con la lluvia de contratos que se les avecina, pero no están tomando medidas para impulsar la contratación o trasladar a los trabajadores a los lugares adecuados antes de que se apruebe el paquete, dijo Hamdy. Las siderúrgicas estadounidenses no están impulsando la oferta lo suficiente para satisfacer la demanda esperada. Y los aranceles sobre artículos como el aluminio y la madera están provocando inflación en los precios de los materiales que sí hay disponibles.

El informe del paro de este viernes sugirió dificultades constantes en algunas empresas para aumentar la contratación a medida que la economía se reabre, con un aumento de las nóminas menor del previsto y un fuerte crecimiento de los salarios, provocado por la batalla de incentivos de las empresas para atraer a trabajadores.

El crecimiento mediocre desanima las inversiones de las empresas, aunque los precios suban con fuerza

La escasez ha llamado la atención de la Casa Blanca. Biden, en una visita a Cleveland (Ohio) para promocionar su plan de infraestructuras la semana pasada, dijo que su administración "tomará medidas para combatir estas presiones en el suministro, comenzando con los materiales de construcción y los cuellos de botella en el transporte", con planes que se darán a conocer en los próximos días.

A pesar del impulso de "Made in America", ??tanto de Biden como de su predecesor, Donald Trump, los fabricantes estadounidenses se enfrentan a los efectos de un crecimiento mediocre durante la última década, y a un futuro teñido por las preocupantes tendencias demográficas del país, con un envejecimiento cercano al que Europa lleva sufriendo desde principios de siglo. Estos factores por sí solos desaniman a las empresas y las disuaden de aumentar su capacidad, incluso si los precios suben con fuerza.

Falta acero

Por ejemplo, el acero, cuyo precio se ha disparado alrededor del 225% a 1.665 dólares la tonelada en lo que va de año. El plan de Biden aumentaría la demanda del material en un 5% anual en lo cinco años posteriores a su aprobación, unos 5 millones de toneladas por año, según CRU Group, una firma de investigación de productos básicos.

Sin embargo, la capacidad planificada que se pondrá en funcionamiento para finales de 2022 es de solo 4,6 millones de toneladas al año, según el analista de Bloomberg Intelligence Andrew Cosgrove. Esa escasez aumentaría los precios, animando, por ley de oferta y demanda, a aumentar más aún la producción, hasta cubrir la demanda extraordinaria. Pero por contra, U.S. Steel, el fabricante de acero más antiguo del país, está renunciando a invertir en sus plantas.

El director ejecutivo, David Burritt, dijo a los accionistas en abril que descartaría un plan de más de mil millones de dólares para rehabilitar una planta de producción de acero en Pittsburgh de hace más de un siglo. La compañía no tiene planes para reiniciar los altos hornos que cerró en 2020. El acero para proyectos de infraestructura representa menos del 1% de los ingresos anuales de U.S. Steel, según datos compilados por Bloomberg.

En Nucor, con sede en Charlotte, Carolina del Norte, en lugar de revelar los preparativos para las nuevas acerías, la compañía autorizó el mes pasado un plan de recompra de acciones por valor de 3.000 millones de dólares.

"No está listo"

Nucor dijo en un comunicado que "estamos preparados y listos para hacer nuestra parte para ayudar a reconstruir la infraestructura de nuestra nación", y enumeró 4.240 millones de inversiones en los últimos tres años para modernizar y expandir la capacidad de producción y la cartera de productos de la compañía.

Aun así, los productores estadounidenses están tan saturados de pedidos que los consumidores estadounidenses se ven obligados a depender del acero extranjero, a pesar de los aranceles impuestos por la administración Trump y que aún perduran.

Tom Conway, presidente de United Steelworkers, el sindicato industrial más grande de América del Norte, dijo que le preocupa que la escasez de suministro signifique que el sector de la construcción se verá obligada a abastecerse de materiales en el extranjero, beneficiando a otros países con aumentos de empleo, en lugar de a EEUU.

"Esto es lo que creo que debe preocupar a la administración", dijo Conway. "Van a presionar y presionar y presionar tratando de obtener un plan de infraestructura y todos estos fabricantes dirán: 'No estamos listos. Necesitamos más tiempo para estar listos. Así que mientras tanto, traiga lo que necesite del exterior'".

La industria de la vivienda, que se ha disparado gracias a las bajas tasas hipotecarias, está preocupada por la competencia proveniente de los proyectos de infraestructura. La Asociación Nacional de Constructores de Viviendas dice que EEUU tendrá que levantar los aranceles sobre la madera e importar más metales clave para garantizar que haya suficiente aluminio para los electrodomésticos, cobre para el cableado y cemento para los cimientos.

"Tienes que aumentar la producción. ¿Y de dónde vendrá eso? Solo Dios lo sabe."

Los aserraderos nacionales de EEUU no han seguido el ritmo de la construcción, y la industria de la vivienda importa alrededor del 30% de su madera desde Canadá. Los precios de la madera han subido aproximadamente un 400% desde el inicio de la recesión de 2020.

El proyecto de ley de infraestructura "impondrá una enorme demanda de acero y hormigón que reducirá nuestra capacidad para construir viviendas multifamiliares y de otro tipo", dijo Jerry Howard, director ejecutivo de NAHB. "Tienes que aumentar la producción. ¿Y de dónde vendrá eso? Solo Dios lo sabe. Será difícil de implementar debido a la falta de suministros, mano de obra, de todo".

Una escasez constante que se ve en todo el país es la mano de obra. El proyecto de ley de infraestructura aumenta la demanda de trabajadores capacitados, que no es que sobren, precisamente. La industria manufacturera tiene 500.000 puestos sin ocupar desde febrero de 2020. La inmigración podría ayudar, pero la fuerte oposición republicana a aceptar inmigrantes lo hace una opción políticamente peligrosa. "Para cuando el plan de infraestructura comience a funcionar, habrá escasez de mano de obra y, hasta cierto punto, el gobierno tendrá que competir con las empresas privadas por los obreros", dijo Aneta Markowska, economista en jefe para EEUU de Jefferies.

Los retrasos en la aprobación del proyecto de ley de infraestructura pueden terminar siendo beneficiosos, según Michael Gapen, economista jefe para EEUU de Barclays. Las restricciones en las cadenas de suministro podrían aliviarse con el tiempo, dijo. "Si la ley se aprueba demasiado pronto, y nos pilla en medio del proceso de conseguir materiales y empleados, no vamos a hacer nada más que aumentar las fricciones existentes en los mercados", dijo Gapen. "Pero la idea generalizada es que el proyecto de ley de infraestructura no entrará en vigor hasta el próximo año".

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Comentarios 1

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Skurge El Verdugo
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En Contra

" la compañía autorizó el mes pasado un plan de recompra de acciones por valor de 3.000 millones de dólares" Esa es parte del problema, no sólo del Plan de Infraestructuras de Biden, que no sólo es necesario, sino que llega 20 ó 30 años tarde, sino de toda la industria. Los directivos prefieren invertir el dinero de la empresa en recomprar acciones para subir su cotización que en mejorar la productividad y aumentar la cartera de pedidos.

Por otro lado ¿faltan trabajadores o faltan trabajadores que acepten trasladarse a otro estado a trabajar por salarios de miseria? Que suban los sueldos y verán como aparecen más trabajadores

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