Economía

Biden dispuesto a dejar de lado la subida del impuesto de sociedades para favorecer un impuesto mínimo del 15%

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, ofreció desechar su idea de subir el impuesto de sociedades hasta el 28% durante las negociaciones con los republicanos, lo que sería una importante concesión del demócrata en busca de un acuerdo bipartidista para la inversión en infraestructuras.

Según fuentes citadas por Reuters y el Washington Post, en su encuentro este miércoles con la principal negociadora de los republicanos, la senadora Shelley Moore Capito, el inquilino de la Casa Blanca planteó la posibilidad de retirar la propuesta de subir la carga fiscal a las empresas patrias desde el 21% actual al 28%.

A cambio, el mandatario abogó por establecer un tipo impositivo mínimo del 15% que obligue a docenas de empresas estadounidenses que pagan poco o nada al gobierno federal a cumplir con el fisco.

Su Administración también propone intensificar la aplicación de la ley a las compañías y rentas más altas que recurren a lagunas jurídicas para reducir su carga fiscal. Según los cálculos del gobierno, el simple cumplimiento a rajatabla de las leyes fiscales permitirían recaudar 700.000 millones de dólares a lo largo de la próxima década.

Eso sí, los republicanos tendrían que aceptar al menos un billón de dólares en nuevos gastos adicionales para infraestructura. El énfasis de Biden en estas concesiones demuestran su compromiso por intentar lograr un acuerdo bipartidista, dado que incluso dentro de su propio partido senadores moderados, como Joe Manchin, se han opuesto a la posibilidad de elevar el impuesto de sociedades hasta el 28%. En el caso particular de Manchin, el senador de Virginia Occidental, ha defendido una subida más moderada, hasta el 25%.

De esta forma, Biden cumpliría con su meta de preservar la promesa de no subir los impuestos a los estadounidenses que ganen menos de 400.000 dólares al año, al tiempo que se aleja de la "línea roja" establecida por los republicanos, que consideran los recortes de impuestos de 2017 como su mayor logro económico.

Aún así, incluso con la nueva concesión en materia de impuestos, el plan propuesto por la Casa Blanca, que busca al menos un billón de dólares en infraestructuras, sigue siendo cuatro veces superior a lo que los republicanos están dispuestos a gastar.

Al llegar a la reunión, los líderes republicanos habían respaldado unos 257.000 millones de dólares en gastos adicionales para infraestructura, al tiempo que mantuvieron su oposición inquebrantable a cualquier subida de impuestos para financiarlos.

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