Internacional

Qué dicen las encuestas para las elecciones de EEUU y qué escenarios pueden ocurrir en la noche electoral

  • Si las encuestas aciertan, Biden ganará y la duda será el Senado
  • Trump apuesta por un fallo generalizado que le permita disputar el resultado
  • ...pero es igual de probable que Biden supere los pronósticos y arrase
Un simpatizante de Trump ve un vídeo de Joe Biden

Si por algo se ha caracterizado la campaña electoral estadounidense es por una mezcla de tensión y desconfianza. Después de la sorpresa de 2016, prácticamente todo el mundo, en ambos lados, se niega a creer las encuestas. Unos, porque creen que Donald Trump va a batirlas de nuevo. Y los otros, porque temen que eso mismo ocurra y se vean más desmotivados aún. Pero los datos son muy claros: el demócrata Joe Biden llega a las elecciones como el claro favorito. Eso, por supuesto, no garantiza nada: con los sondeos en la mano, hay tres posibles escenarios en la noche electoral, con consecuencias muy diferentes.

Lo primero, hay que explicar qué significa el margen de Biden, de unos 9 puntos, en los sondeos. La victoria de Trump hace cuatro años recuerda en gran medida a la famosa final de Champions en el Camp Nou, en la que el Manchester United le remontó al Bayern de Múnich con dos goles en el descuento. Clinton era la favorita, pero su margen no eran tan claro y había oscilado durante la campaña, hasta tal punto que Trump había tomado la delantera en breves ocasiones. Y el magnate llegó al final de la carrera con más energía y en plena remontada, y acabó triunfando por un margen mínimo -77.000 votos- en el último momento. La situación de este año, por contra, se parece más a otra final, aquella en la que el Milan tomó una ventaja de 3-0 frente al Liverpool al descanso. Si bien una remontada es aún posible -en aquel caso ocurrió-, lo más probable es que no pase y que el equipo que lidera con contundencia acabe ganando. Aun así, el partido sigue en juego. Y estos son los tres posibles finales.

Escenario central: Biden gana con claridad

Esto es lo más probable, que no seguro o inevitable: las encuestas están más o menos bien, y no hay grandes sorpresas. La posibilidad a la que apuntan la inmensa mayoría de los sondeos es a una noche electoral en la que hay un ganador, y ese es Biden. Que aguante el 3-0 hasta el final.

En EEUU, el sistema electoral no funciona por ver quién obtiene más votos, sino por quién es el candidato más votado en los diferentes estados. Cada uno aporta una cifra determinada de delegados según su población, y todos van para el que saque un solo voto más que su rival en dicho estado. El ganador es el que sume 270 delegados. La mayoría de los territorios suelen estar decantados claramente por uno de los dos contendientes, y la clave está en ganar en los 'estados veleta' o 'pendulares', que no es más que una forma de llamar a aquellos en los que los dos candidatos están muy cerca en las encuestas y en los que ambos tienen opciones de ganar.

Este año, los principales estados 'en juego' son una decena en los que Trump ganó en 2016. Trump necesita ganar al menos 8 o 9 de ellos, según el tamaño (Florida, con 28 delegados, equivale a dos de los pequeños). Y su problema es que Biden, que necesita ganar 2 o 3, lidera en 8 de ellos en los sondeos. En tres, con ventajas de al menos 6 puntos. Y en el resto, con un margen más o menos decente, de unos 2 puntos de media tras decenas de encuestas.

En este caso, lo más probable es que acabe ganando, como mínimo, esos tres estados que necesita, y probablemente alguno más. Si, a mediados de la noche, Biden ya ha ganado 3 o 4 de la decena de estados clave en liza, aunque Trump logre quedarse con otros tantos, las elecciones estarían ya decididas, y la única duda estaría en el Senado, donde un puñado de escaños en el aire serían la diferencia entre un mandato claro de Biden, con opciones para gobernar y aprobar leyes, o una victoria pírrica con parálisis legislativa.

Escenario 'sorpresa de Trump': Días (o semanas) de tensión

Pero, ¿qué pasa si las encuestas están mal? En este caso, hay dos opciones. El primero es que todas estén sistemáticamente mal e infravaloren a Trump. En cierta parte, es difícil que eso ocurra al nivel que necesita, porque incluso en 2016, cuando Trump sorprendió, solo mejoró de forma relevante los datos que le pronosticaban las encuestas en algunos estados, no en todos. Pero podría ocurrir que el fallo sea lo suficientemente grande para que haya dudas sobre quién ha ganado, que es el escenario que maneja el presidente.

Si el presidente se lleva todos esos estados en los que está por detrás por poco margen (Florida, Carolina del Norte, Georgia, Arizona), todas las miradas se pondrán en Pensilvania, el rey de los estados decisivos, el que todo indica que coronará al ganador, y en el que la ventaja de Biden ronda los 6 puntos. Y Trump ya ha anunciado lo que piensa hacer: si el error no es lo suficientemente grande como para vencer, "mandaré a mis abogados" para intentar que no se cuenten todos los votos.

Este es, en gran parte, el "escenario pesadilla": en Pensilvania, muchos condados no empezarán a contar los votos por correo -que se espera que sean demócratas de forma aplastante- hasta el miércoles, y seguirán aceptando papeletas que hayan sido enviadas antes del martes pero que lleguen a los centros electorales hasta el viernes. Trump, que lleva días exigiendo que "los resultados sean definitivos este martes" planea declararse el vencedor e ir a juicio, exigiendo al Tribunal Supremo que se anulen todos los votos emitidos legalmente que no se hayan podido contar el mismo martes, en su mayoría demócratas. El resultado sería una batalla judicial que, con toda probabilidad, se alargaría semanas y que permitiría al presidente o bien ganar de forma polémica, o bien denunciar fraude y negarse a ceder la presidencia. Cualquiera de las opciones no presagia un mandato muy tranquilo ni en las calles ni en los mercados.

La otra alternativa es que todas y cada una de las encuestas, incluidas las de grandes firmas con un alto índice de acierto en las legislativas de 2018 y en elecciones anteriores, estén todas catastróficamente mal, del primer al último dato, y no tengan nada que ver con la realidad. En ese caso, Trump podría ganar en votos totales y arrasar en delegados. La web de análisis FiveThirtyEight le da cerca de un 3% de probabilidades.

Escenario 'Biden arrasa': Carta blanca para los demócratas

Y este es el reflejo opuesto del escenario anterior. ¿Y si las encuestas están mal, pero a favor de Biden? Al fin y al cabo, la última vez que se presentó a unas elecciones, como mano derecha de Barack Obama en 2012, las encuestas infravaloraron a los demócratas y Obama y Biden terminaron 3 puntos por encima de lo esperado.

En ese caso, Biden podría hacer un pleno en todos los estados clave, incluidos algunos como Texas, Iowa o Ohio, donde Trump ganó por más de 9 puntos en 2016, y relegar al presidente a menos de 150 delegados, el peor resultado de un candidato desde 1988. Lo más importante es que podría llevarse una gran cifra de senadores, incluso en estados tradicionalmente conservadores como Kansas o Alaska, y asegurarse un buen margen para aprobar leyes en una legislatura tranquila. En otras palabras, el equivalente de meter un cuarto gol.

Lo que está claro es que el tiempo de la remontada se está acabando: ya han votado más de 95 millones de personas, más de la mitad del censo, y algunos estados ya han superado el total de votos registrados en 2016, por lo que no parece que quede una cifra lo suficientemente grande para que una remontada de último segundo lo cambie todo. La pregunta del millón es si las encuestas han sabido recoger bien los votos de los que han ido ya a las urnas, y pronosticar lo que harán los que vayan este martes. Las respuestas, a partir de la 1.00, hora peninsular española, de este miércoles.

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