Infraestructuras y Servicios

Comsa se olvida de la banca con la venta de su filial polaca y el tranvía de Murcia

  • Cierra las desinversiones que le exigieron las entidades en la última refinanciación
  • En las últimas semanas también selló la salida de Gestión Medioambiental de Neumáticos
Jorge Miarnau, presidente de Comsa. Alberto Mart
Barcelona/Madridicon-related

Menos de un año y medio después de firmar la última refinanciación con la banca, Comsa puede al fin mirar al futuro sin estar pendiente de su deuda. La empresa deja atrás una década marcada por su abultado pasivo y las continuas negociaciones con sus acreedores tras haber cumplido con las desinversiones que le exigieron las entidades con tal de prolongar vencimientos. La constructora catalana ha sellado en las últimas semanas la venta de sus participaciones en la cotizada polaca Trakcja, el tranvía de Murcia y la empresa de recogida de neumáticos Gestión Medioambiental de Neumáticos (GMN).

La organización dirigida por Jorge Miarnau firmó esta misma semana la venta del 50% del tranvía de Murcia a FCC, su socio en la joint venture, tal y como avanzó elEconomista.es. En noviembre selló además la desinversión de Gestión Medioambiental de Neumáticos (GMN), una compañía dedicada a la gestión de ruedas, que adquirió la compañía leridana Grupo Griñó.

Pero Comsa no solo traspasó activos en España. El plan de desinversiones incluía deshacerse del 32% que poseía del grupo polaco Trakcja. El grupo propiedad de las familias Miarnau (70%) y Sumarroca (30%) completó su salida a comienzos de octubre. La cotizada quedó en manos de PKP Polskie Linie Kolejowe –el Adif polaco- y la también empresa pública Agencia Rozwoju Przemyslu a cambio de 11 millones de euros.

Comsa ya vendió en verano de 2021 su participación en la planta termosolar de Les Borges Blanques

Los importes percibidos se destinaron en buena medida a amortizar deuda, tal y como se acordó en verano de 2021 con los acreedores. El pago se realizó a los bancos, con las que tenía un compromiso de 35 millones en un lustro, y sirvió también cancelar emisiones de bonos pendientes, como es el caso de Trackja. Así, deja al fin atrás la carpeta de las desinversiones.

Aunque aceleró este otoño, Comsa ya había emprendido el camino antes. En julio de 2021, la planta termosolar de Les Borges Blanques se vendió por 125 millones de euros al fondo de inversión Q-Energy. No solo vendió Comsa; también lo hicieron Banc Sabadell y Avançsa, que compartían capital en la infraestructura. En el horizonte ya prácticamente solo resta por desinvertir Egatel, una pequeña empresa de telecomunicaciones gallega.

Tiene eso sí una larga senda por recorrer para volver a los niveles que lucía hace una década. En 2011, Comsa lucía unas ventas de 2.158 millones frente a la facturación de 758 millones de 2021. Las previsiones de ingresos para 2026 ascienden a 950 millones de euros.

La relación de Comsa con la banca

El pool bancario que lideran BBVA, Banc Sabadell, Banco Santander, Caixabank, Unicaja y Bankinter respira tras más de una década de duras negociaciones, en las que incluso se llegaron a poner cláusulas para entrar en el capital ante las previsibles dificultades para cumplir con los pagos. Comsa lo logró gracias también a importantes quitas y ahora se prepara para volver a crecer.

Será ya sin tener un ojo puesto en la deuda. En verano de 2021, la compañía llegó a un acuerdo con la banca para refinanciar hasta 2026 un pasivo de 180 millones de euros; al que se sumaban avales por 225 millones y otros 80 millones en líneas de confirming. En la negociación anterior, en 2016, la mochila superaba los 700 millones de euros. Para lograr la rebaja, acometió desinversiones como su negocio de concesiones –contaba con una participación en Cedinsa- y la firma Aigües de Catalunya.

Ahora, la empresa puede presumir de una situación de tesorería positiva, gracias también a las aportaciones realizadas por sus accionistas en los últimos años. Un respiro tras haber enjugado hasta 1.000 millones de deuda en una década, cuando la crisis económica cogió a la catalana con el pie cambiado, como a buena parte del sector.

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