Industria

Las locomotoras industriales valencianas que rompen la barrera de los 600 millones de ingresos

  • Stadler, Power Electronics y Grupo Hinojosa han multiplicado su tamaño
  • La dimensión de las empresas es un déficit histórico de la economía valenciana
Una locomotora en las instalaciones de Stadler en Valencia. FOTO: Guillermo Lucas

Uno de los déficits tradicionales de la economía valenciana es el reducido tamaño de sus empresas en un mundo cada vez más globalizado. No sólo porque las grandes compañías mueven más inversión y empleo. En el caso del sector industrial, además generan el denominado efecto tractor al arrastrar a otras firmas proveedoras. El ejemplo más claro es de Ford y la factoría de Almussafes, que ha sido capaz de generar un tejido industrial a su alrededor que llega a multiplicar por cuatro su empleo.

En un momento en que ese gran motor industrial afronta uno de sus momentos más bajos por el cambio de ciclo hacia el coche eléctrico, varias empresas valencianas de otros sectores industriales están ganando protagonismo como tractores. Uno de los símbolos de ese salto en tamaño es la barrera de los 600 millones de euros de ingresos (los antiguos 100.000 millones de pesetas), un volumen que ya superan tres de las locomotoras industriales valencianas que han vuelto a disparar su crecimiento este año: Stadler Rail Valencia, Power Electronics y Grupo Hinojosa.

En el caso de la fábrica ferroviaria de Albuixech de Stadler, desde la llegada del grupo suizo en 2015 no ha dejado de acelerar su marcha. En este periodo su facturación ha pasado de rozar los 240 millones de euros a superar los 628 millones el año pasado, tras crecer un 27% en el último ejercicio. No ha sido lo único en que la compañía valenciana ha avanzado a toda máquina. En los años en que lleva integrada en la corporación suiza su plantilla se ha multiplicado por más de dos, con 1.870 personas al cierre de 2022 y un ritmo de incorporaciones que hace prever que superará los 2.000 empleos este año.

Multiplicar por siete

Pero el indicador del imparable crecimiento de Stadler Valencia que garantiza su solidez durante los próximos años es la evolución de la cartera de contratación. Al cierre de 2015 se situaba entorno a los 700 millones de euros, actualmente la carga de trabajo se ha multiplicado por más de siete y supera las 5.000 millones, Un claro indicador de un crecimiento de la actividad sólido. conseguido con una amplia diversificación más allá de los que han sido los productos clásicos durante la historia de la factoría valenciana: las locomotoras y los sistemas de tracción o bogies.

Su gran hito fue el macrocontrato para renovar la flota de Cercanías de Renfe. La planta valenciana es un proveedor histórico de la empresa estatal española, hasta ahora los encargos se habían limitado a locomotoras. Sin embargo, gracias al producto estrella de Stadler en Centroeuropa, el tren de pasajeros Flirt, la filial valenciana firmó a principios de 2022 un contrato por casi 1.000 millones de euros para Renfe que, además, deja abierta la vía a futuras ampliaciones.

La factoría valenciana también crece en el mercado de los tranvías y trenes ligeros urbanos e interurbanos en Europa. El último ejemplo es el caso de Milán, donde a un contrato de 80 tranvías firmado en 2020 acaba de añadir un nuevo pedido por otros 50. La planta valenciana también empezará a producir los prototipos de un macrocontrato que puede alcanzar los 4.000 millones de euros para un consorcio formado por seis empresas de transporte locales y regionales de Austria y Alemania, que podría llegar hasta las 500 unidades.

El fuerte crecimiento de la actividad le ha llevado a crecer fuera de su factoría de Albuixech con una planta auxiliar en Vall d'Uixo (Castellón), en la que acometerá el montaje de algunos equipos. Además, creará un centro de pruebas ferroviario en terrenos de Adif en Albacete. Dos inversiones con la que incorporará unos 180 trabajadores más, en una plantilla en que además cuenta con cerca de 500 ingenieros.

Despegue eléctrico

Más vertiginoso ha sido el crecimiento de otra empresa, en este caso 100% familiar: Power Electronics. El fabricante que empezó con arrancadores de motores y equipos de potencia supo adaptarse al despegue de las energías renovables. El grupo se ha convertido en el cuarto mayor proveedor mundial de equipos de inversores para plantas solares fotovoltaicas y en el último lustro ha multiplicado por cinco su negocio, al pasar de 120 millones de euros en 2017 a casi 632 millones el año pasado.

La firma, que ingresa 7 de cada de 10 euros en Estados Unidos, también ha logrado más que doblar su plantilla, con 2.700 empleos, de los que cerca de 2.400 trabajan en España. El conglomerado que dirigen los tres hermanos Salvo no se conforma y de hecho aspira a dar otro salto este año y superar los 1.000 millones de euros con otro salto. Para ello confía en dos nuevas líneas de crecimiento: el almacenamiento de energía para grandes plantas de renovables y los cargadores para el coche eléctrico, para la que ya está creando una nueva planta en Lliria.

Innovar con el cartón

Otra industria boyante de capital valenciano pero con un producto completamente distinto es el Grupo Hinojosa, que ha sabido combinar la innovación con las oportunidades que las nuevas exigencias medioambientales o el e-commerce ofrecen a un producto tan conocido como los envases y embalajes de cartón.

El pasado ejercicio disparó su facturación hasta 820 millones de euros, un 27% más que año anterior y el doble que cinco años antes. En su caso ha apostado por el crecimiento mediante compras para sumar cerca de una veintena de plantas en España, Francia y Portugal, con más de 2.500 trabajadores. El grupo ha puesto en marcha una inversión de 30 millones de euros para ampliar su principal factoría en Xátiva.

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