Evasión

El pequeño pueblo francés de 250 vecinos que recibe 800.000 turistas al año: "Vivimos a su ritmo"

Saint-Guilhem-le-Désert. Foto: iStock.

El gusto por la tranquilidad, lo cotidiano, lo tradicional se está convirtiendo poco a poco en un problema. Es algo que se ve en vacaciones cuando muchísimos lugares de nuestro país enfrentan problemas de "turistificación". Si bien es un motor económico importante, el incremento del número de visitantes complica la situación para sus habitantes.

Esto es algo que año tras año se denuncia en nuestro país como puntos de Canarias, Mallorca o incluso Madrid y Barcelona. Sin embargo, el crecimiento de alojamientos turístico y la subida del precio de los alquileres no es un problema que se limita a nuestras fronteras.

Uno de los pueblos más bonitos

En la revista Beauty Case se comenta esta denuncia por saturación de los vecinos de Saint-Guilhem-le-Désert, al norte de Francia. Si bien aquí solo viven unos 250 residentes, cada año se puede ver entre 600.000 y 800.000 turistas. Una situación que ha empujado a algunas zonas a tomar medidas.

"La multitud impone su ritmo. No sales cuando quieres. No vamos de compras cuando queremos", explica un vecino ya jubilado al citado medio. Las aglomeraciones traen consigo el ruido y el ajetreo de coches incluso a altas horas de la mañana, cosa que les obliga a cerrar las ventanas para poder dormir, cuenta Gérard Vareilhes: "Tienes que calcular lo tuyo. Por la noche, no se trata de dejar las ventanas abiertas. Tenemos que cerrar todo, poner el aire acondicionado, hay ruido".

Las autoridades sobre el caso

Robert Siegel, alcalde del municipio, comenta que "hay alrededor de 450 aparcamiento, más un centenar añadidos para los períodos pico". De esta manera, Saint-Guilhem-le-Désert se adapta a los turistas para limitar atascos y simplificar la llegada, aunque desde el ayuntamiento ya están ajustando la promoción para que no salgan publicitados ciertos lugares.

La fama una vez creada es casi imposible de que se vaya, algo que se está viendo con la situación de este pueblo. Sin embargo, el consistorio deja claro que las soluciones a este problema van por buen puerto y los aparcamientos regulados y las lanzaderas dan su lugar a turistas y residentes.

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