Energía

Solarprofit y Holaluz, ejemplos del estallido de la burbuja del autoconsumo particular

  • Solarprofit se declara en preconcurso de acreedores y anuncia un ERE para el 90% de su plantilla
  • Holaluz busca 21 millones para afrontar sus problemas de liquidez tras un 2023 complicado
  • El autoconsumo particular cayó un 49% en 2023, haciendo tambalear un sector sobredimensionado tras dos años de récord
Entre 2021 y 2022 el autoconsumo residencial se disparó. Foto: eE
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Que las energías renovables y responsables con el medio ambiente deberán tener en el futuro un peso mucho más importante que el que tienen ahora es, sin duda, una certeza. Hasta entonces, el camino, por avanzado que parezca estar, acaba de empezar, como demuestra el reventón de la burbuja del autoconsumo residencial, ejemplificado en la situación actual de los líderes del sector.

Los ejemplos más recientes son los de Solarprofit y Holaluz, dos compañías catalanas que cotizan en el BME Growth y que, después de unos ejercicios de subida y grandes ambiciones, se han visto obligadas a reestructurar sus negocios ante la caída en picado de la demanda, sobre todo, del sector particular.

Entre las citadas compañías, la peor parte se la ha llevado Solarprofit, que a mediados de este mes anunció un expediente de regulación de empleo (ERE) del 90% de su plantilla, que dejará en apenas 45 personas una plantilla que hasta ahora contaba 450, apenas un día después de declararse en preconcurso de acreedores por las tensiones de liquidez de la compañía.

Una situación delicada que culmina unos meses muy negativos, con el cierre del año 2023 con pérdidas operativas de 33 millones de euros, una caída en bolsa de más del 63% desde que arrancó el año y de más del 80% en doce meses y otro ERE, anunciado el pasado mes de agosto, que afectó entonces al 30% de la plantilla.

Por su parte, Holaluz ha confirmado recientemente que prevé firmar una financiación de 21 millones de euros esta semana para "afrontar sus problemas de liquidez". Este montante se dividirá en un préstamo de 10 millones con el Institut Català de Finances (ICF), en uno de tres millones con Avançsa, otro convertible de dos millones con varios family offices y una línea de capital de seis millones.

Como Solarprofit, la compañía liderada por Carlota Pi ha sufrido el importante bajón sufrido en el sector del autoconsumo residencial. A falta de las cifras definitivas de 2023, el primer semestre del año pasado cerró con pérdidas de casi 21 millones de euros, en contraste con los 5,5 millones positivos de los seis primeros meses de 2022.

En noviembre, Holaluz también confirmó un ERE para despedir 200 personas, el 27% de su plantilla, principalmente instaladores, ventas y soporte, para compensar la caída del mercado. Según ha adelantado la firma, los resultados mejoraron sensiblemente en la segunda mitad del año y se ratificó en su objetivo de conseguir un resultado de explotación normalizado de tres millones de euros.

La tormenta perfecta

Hay muchos factores que explican por qué las empresas del sector se ven ahora obligadas a reajustar sus objetivos y operaciones a la realidad del sector, aunque el más importante es la necesidad de corregir su sobredimensionamiento tras dos años de euforia del autoconsumo particular, motivado por los altos precios de la luz y las subvenciones, una vez el precio se ha vuelto a normalizar y las ayudas se han terminado.

De hecho, son las compañías enfocadas al mercado particular las más afectadas. SUD Renovables, compañía catalana que centra la mayor parte de su negocio en las instalaciones industriales -solo el 20% de su facturación procede del mercado particular-, afirma, a falta de resultados oficiales, que el año pasado terminó creciendo pese a la caída del autoconsumo. En estimaciones a elEconomista.es, la compañía espera que su facturación suba en torno al 15%.

El estallido del autoconsumo se empezó a notar en 2021, tras la pandemia, en buena parte gracias a la subida del precio de la luz en 2021 y 2022, hecho al que se sumaron como incentivo los miles de millones de euros en ayudas públicas procedentes de los fondos Next Generation. Muchas familias optaron entonces por las placas solares aunque, como indican los datos del Ministerio para la Transición Ecológica, apenas un 44% de las ayudas han llegado a las familias y empresas. En total, solo se han repartido 538 millones de los 1.217 asignados a España.

Todo esto, sumado a unos tipos de interés todavía bajos antes de que se activaran las medidas contra la inflación, provocó que 2022 cerrara con 2.649 MW instalados, récord histórico y un 108% más, al cerrar con más de 298.000 viviendas y 54.000 empresas generando energía desde sus tejados el equivalente al 1,8% de la demanda nacional.

Sin embargo, en 2023, la instalación apenas alcanzó los 1.943 MW, un 27% menos. Esta cifra, positiva para la Asociación de Empresas de Energías Renovables (APPA) por seguir mostrando una tendencia creciente después del "anómalo 2022", no ha sido suficiente para compensar el acelerado ritmo de crecimiento de las compañías del sector, sobre todo viendo que en el sector residencial la caída fue del 49%.

Este descenso se debe a la normalización del precio de la luz, que de hecho se ha llegado a situar recientemente en mínimos de la década durante las últimas semanas, y al fin de las ayudas, que han provocado que el tiempo de recuperación de la inversión crezca y que el desembolso inicial, de media 7.085 euros por hogar, sea más difícil de afrontar y no se vea necesario.

Especialmente significativo es el dato de que hay familias que, con un precio tan bajo de la luz, han pasado de recibir una compensación económica por generar electricidad y volcarla a la red a tener que pagar. Es el caso de los autoconsumidores con contratos indexados en el mercado mayorista.

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