Empresas y finanzas

Fabricantes de armas y un exKGB: los oligarcas de los yates retenidos

  • España ha confiscado embarcaciones vinculadas a Mijeev y Chemezov
El megayate Valerie, vinculado a Sergey Chemezov

Las consecuencias de la invasión de Rusia a Ucrania también llegan a los más poderosos. España retuvo ayer dos megayates propiedad de oligarcas rusos que estaban atracados en el Puerto de Barcelona y el de Port Adriano (Calvià, Mallorca) en cumplimiento de las medidas sancionadoras aprobadas por el Consejo Europeo.

Lady Anastasia y Valerie ya no podrán navegar por las aguas del Mediterráneo. Su propiedad está en entredicho, pero la vinculación con los oligarcas rusos Alexander Mijeev y Sergey Chemezov ha hecho que la Dirección General de la Marina Mercante haya decidido retenerlos hasta constatar que "no es de propiedad, tenencia o control de una persona física o jurídica incluida en el cuarto paquete de medidas sancionadoras contra Rusia y Bielorrusia, aprobado por la Unión Europea el pasado lunes". Pero, ¿quiénes son Mijeev y Chemezov?

El nombre vinculado a Lady Anastasia, embarcación con 48 metros de eslora y 9 de manga y valorada en unos siete millones de euros, es el de Alexander Mijeev. Su nombre ya estuvo sobre la mesa hace apenas unas semanas cuando un trabajador ucraniano que formaba parte de la tripulación del barco intentó hundirlo sin éxito. Mijeev es un magnate de las armas ruso, directivo de la mayor empresa armamentística rusa, Rosoboronexport, que fabrica desde vehículos blindados a cazas o sistemas de misiles antiaéreos. El buque, abanderado en San Vicente y Las Granadinas, es el segundo yate que se retiene de forma provisional en España desde que se acordaran las sanciones a Rusia.

Apenas unas horas antes de que este yate fuera retenido en Mallorca, Valerie corrió la misma suerte. Este yate, valorado en más de 140 millones de euros, tiene 85 metros de eslora y 13,8 metros de manga y se encuentra amarra en el Puerto de Barcelona. El Ministerio del ramo remitió ayer una nota en la que señalaba que se "sospecha" que esta embarcación de propiedad de una persona o entidad está incluida en la lista de sancionados por parte del Consejo Europeo. Esta embarcación estaría vinculada a un alto empresario, Sergey Chemezov, vinculado estrechamente con el propio Vladímir Putin y directivo de la oficina del expresidente Boris Yeltsin en los años 90. Actualmente, Chemezov es director ejecutivo de Rostec, una compañía estatal rusa dedicada a promover el desarrollo, la producción y la exportación de productos de alta tecnología para civil y defensa.

Además de su vinculación con el sector de la defensa ruso, Chemezov habría estado vinculado, según se ha reseñado en varias ocasiones, a la KGB de los años 80, momento en que habría coincidido con el propio Putin.

Estos dos yates, los que hasta ahora han sido retenidos por Marina Mercante, no son los únicos que están en el foco del Ejecutivo tras las sanciones de la UE a empresarios rusos tras la invasión de Ucrania. Lo mismo ocurre con Tango, en manos del millonario ruso Viktor Vekselberg que, según medios locales, cada invierno acondiciona en Palma de Mallorca su megayate. El Tango, atracado en Astilleros Mallorca y que está valorado en unos 150 millones de euros, magnate del aluminio, con pasaportes israelí y ruso, y dueño también de dos aviones privados que frecuentan la terminal de aviación ejecutiva de Son Sant Joan, según el Diario de Mallorca.

Problemas para Abramovich

En tierra firme, el todavía propietario del club británico Chelsea, Roman Abramovich, afronta un muy serio problema, después de que la prensa de ese país lo haya vinculado con un "trama criminal" relacionada con todo tipo de delitos. Fue la BBC la que destapó los presuntos orígenes ilícitos de la fortuna de Abramovich y de ello se hizo eco inmediato The Times.

De acuerdo con las pesquisas de los informadores, el oligarca estafó al propio Estado de su país de origen a través de una subasta empresarial amañada que data del año 1995. Fue entonces cuando Abramovich se hizo con la propiedad de la compañía petrolera Sebneft a cambio de 227 millones de euros. No hay duda de que se trató de un negocio redondo ya que consiguió volver a vender esa misma empresa al Ejecutivo ruso por 12.000 millones en 2005. La operación despertó sospechas en su momento pero, según revela la investigación de la BBC, el millonario se libró de toda responsabilidad en la presunta estafa, pese a que se abrió una investigación en el Parlamento debido a su amistad con el entonces presidente de la Federación, Yeltsin.

Pero hay otras sospechas que sobrevuelan a Abramovich. Una de ellas se refiere al robo de un tren cargado de combustible en la década de los 90, según documentos que maneja BBC. También está señalado por orquestar un vídeo en situación comprometida para chantajear al fiscal del caso Sebneft, Yuri Skuratov, en una operación exitosa dado que Skuratov no solo se vio obligado a abandonar la investigación sino también a dimitir de su cargo.

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