Empresas y finanzas

El veto ruso a las aerolíneas les cuesta 25.000 euros más por trayecto a Asia

  • Un trayecto tipo entre Europa y Corea o Japón se eleva en dos horas
  • Los vuelos entre Helsinki y Tokio aumentan cinco horas de viaje

El cierre del espacio aéreo europeo a las aerolíneas rusas supuso la cancelación de todos los vuelos de Aeroflot fuera de su territorio, una herida de muerte a la pública que también ha tenido consecuencias para las aerolíneas occidentales. Vladimir Putin adoptó sanciones para con estos países, obligándoles a abandonar el espacio aéreo ruso, incluyendo la prohibición del sobrevuelo. Esto ha llevado a recalcular las rutas que van, sobre todo, a Asia desde todos los aeropuertos europeos, lo que supone un aumento de kilómetros, tiempo de viaje y, como consecuencia, carburante, emisiones y costes. En este sentido, en un ejercicio teórico para calcular este aumento de los gastos que supone cada recorrido, se obtiene una cifra cercana a los 25.000 euros por cada vuelo de ida y vuelta tipo entre un Alemania o Francia y Corea o Japón.

En este sentido, por ejemplo, un vuelo entre Frankfurt (uno de los principales aeropuertos europeos) y Seúl (Corea del Sur) en un Airbus A343 tomaba antes de la invasión rusa de Ucrania alrededor de 12 horas de vuelo para un recorrido de casi 9.000 kilómetros. Para ello, como se puede ver en el gráfico superior, sobrevolaba el Mar Báltico, Finlandia y dibujaba sobre el mapa una parábola al aprovechar la forma esférica de la Tierra para cruzar Rusia y llegar a Corea del Sur tras atravesar el espacio aéreo de Mongolia y China. Ahora, en cambio, tras el veto a las aerolíneas occidentales a utilizar el espacio aéreo ruso, cada trayecto se ha incrementado en 1.400 kilómetros y el tiempo de vuelo ronda las 14 horas. En cuanto al recorrido, en vez de despegar hacia el Norte, los aviones se dirigen hacia el Sureste, sobrevolando Austria, Hungría y Rumanía y atravesando el Mar Negro para llegar a Georgia, Turkemistán y continuar hacia Mongolia y China y aterrizar en Corea.

Un avión tipo para este recorrido -A343 o B77W- consume, según datos del sector, entre 6.500 y 7.500 kg de fuel por cada hora de vuelo. Esto hace que el aumento medio del trayecto en dos horas suponga el consumo de entre 13.000 y 15.000 kilogramos por cada uno de los viajes, es decir, entre 26.000 y 30.000 kilogramos más en un ida y vuelta. A los precios actuales del fuel, 0,91 euros por kilogramo, esto supondría entre 23.000 y 27.000 euros de sobrecoste. Pero hay que tener en cuenta que la mayor parte de las aerolíneas cuentan con derivados del precio del petróleo para los próximos meses, lo que les hace esquivar, por ahora, esta importante subida de precios. Si se hace este mismo ejercicio con el precio del fuel del pasado mes de enero, cuando estaba a 0,82 euros por kg antes de empezar la escalada actual, el sobrecoste se situaría en una horquilla de entre 21.300 y 24.600 euros.

Habría que añadirle las horas de vuelo de la tripulación

Estas cifras suponen el aumento del coste en lo que a combustible se refiere, pero a ello habría que añadirle las horas de vuelo de la tripulación que se opera desde aeropuertos como Frankfurt, París Charles de Gaulle o Ámsterdam Schiphol.

Pero el vuelo tipo entre Europa y Asia no es el que más afectado se ha visto por esta restricción del espacio aéreo ruso. En este sentido, uno de los que más ha visto incrementado su tiempo de viaje es el que une Helsinki con Tokio, que ha pasado de ocho horas y media de duración a casi trece horas y ha modificado su ruta por completo. Ahora vuela por el espacio aéreo de Groenlandia en vez de por Rusia.

Caen un 2% en una semana

Más allá de las consecuencias que estos cambios de ruta tengan sobre el coste para las aerolíneas, las compañías esperan también un daño sobre las reservas que todavía no se atreven a cuantificar. El presidente de Airbus España, Alberto Gutiérrez, señalaba ayer en un encuentro informativo que la incertidumbre que se ha creado tras la invasión rusa de Ucrania había llevado a los vuelos intercontinentales a una caída del 2% en una semana.

Este nuevo golpe al sector llega casi al mismo tiempo en que se conocen los datos de demanda de viajes aéreos del mes de enero, uno de los más afectados por ómicron. Entonces, según cifras hechas públicas por IATA, el tráfico cayó un 49,6% con respecto a enero de 2019. Este organismo, a través de su director general, Willie Walsh, prevé que las sanciones por la nueva situación geopolítica y el cierre del espacio aéreo tengan impacto negativo en viajes, principalmente entre países cercanos al conflicto.

A este impacto en el número de viajeros hay que sumar el aumento de precio del combustible. Walsh indicó que "absorber un golpe tan grande en los costes justo cuando la industria está luchando por reducir las pérdidas mientras sale de la crisis del Covid es un reto enorme". "Si el precio del combustible se mantiene tan alto, es razonable esperar que con el tiempo se refleje en los rendimientos de las aerolíneas", ha añadido Walsh.

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