Empresas y finanzas

Lluis Comerón (CSCAE): "Los fondos europeos generarán una actividad de unos 14.000 millones para el sector de la edificación"

  • "En España hay 10 millones de viviendas principales que deben rehabilitarse"
  • "Necesitamos transformar las ciudades o en vez de ayudar serán un lastre"
Lluis Comerón. Foto: eE

El entorno construido es el principal instrumento que hemos utilizado los humanos para mejorar nuestras condiciones de vida y es precisamente por eso por lo que hemos invertido en él la mayor cantidad de recursos. Así lo cree Lluis Comerón, Presidente del Consejo Superior de Colegios de Arquitectos de España (CSCAE), que asegura que estamos en un momento crucial en el que tenemos la necesidad y al mismo tiempo la oportunidad de llevar a cabo una transformación de nuestro entorno construido para que "el que es el mayor capital fijo de la humanidad no se convierta en un lastre y siga siendo un activo de calidad de vida y de confort".

La llegada de los fondos europeos, con un presupuesto de 6.800 millones de euros que se destinarán a actuaciones de rehabilitación y regeneración urbana, debe ser, según Comerón, un revulsivo para que la sociedad entienda y sea consciente de que "mejorar nuestras viviendas no es un problema de consumo, es una cuestión de inversión".

El 2020 ha sido un año difícil para todos, pero ¿cómo lo ha vivido el sector de la arquitectura?

Aunque hubo un periodo de parón de la actividad, es cierto que el efecto directo de las medidas para controlar la pandemia, que en otros sectores ha sido dramático, en el de la edificación ha sido relativamente pequeño. Si bien, sí que detectamos a partir de marzo una caída en el volumen de trabajo con el descenso de los visados, que en casos puntuales cayeron hasta un 40%. Pero es cierto que con los datos del primer trimestre cerrados podemos decir que prácticamente hemos recuperado la actividad equivalente a febrero del año anterior. Ahora queda por delante la incertidumbre de cuáles serán los efectos económicos derivados de la contención de la pandemia y, en general, las crisis económicas siempre tienen una traducción directa y amplificada sobre el sector de la edificación. Estamos preocupados en ese sentido y pendientes de ver cuál es la evolución de la economía. Si el impacto va a ser más o menos profundo y si los fondos europeos lo pueden compensar.

Sin embargo, en esta crisis se podría decir que el sector juega con cierta ventaja gracias a la inyección de capital procedente de los fondos europeos que se destinará a rehabilitación y regeneración urbana...

Absolutamente. En esta ocasión el sector puede ser un motor económico, no solo por la capacidad de absorción que tiene de puestos de trabajo, también porque está siguiendo un recorrido natural que el sector ya tenía pendiente. Lo cierto es que estamos muy por debajo de las tasas de rehabilitación europeas que son de entre el 1,5% y el 2%. Esto significa que a cada edificio le toca una gran rehabilitación una vez cada 50 años, cada dos generaciones. Ahora Bruselas apunta que como mínimo deberíamos estar en tasas del 3% para poder acelerar hacia la transición en la economía libre de carbono y los edificios no están preparados para eso. En España, según los números oficiales, estamos en 30.000 viviendas rehabilitadas al año, no llegamos a una tasa del 0,2%. Si nos situáramos en la media de nuestros países vecinos como Francia, Italia, Bélgica, Alemania o Portugal, se generarían 400.000 puestos de trabajo.

Además de la creación de empleo, ¿han calculado que impacto económico pueden movilizar los fondos europeos en el sector?

En el aprovechamiento de los fondos europeos va a haber un factor de apalancamiento, ya que uno de los objetivos de este plan es movilizar también los fondos privados y pensamos que esto puede ser entre la mitad y dos tercios, por lo que podríamos pensar como mínimo en un volumen de actividad del doble de la inversión planteada por los fondos europeos. En este caso estaríamos hablando de unos 14.000 millones de euros de actividad para el sector de la edificación.

Con estos fondos se solventa la situación, pero únicamente por tres o cuatro años, sin embargo, para cumplir con los objetivos de la UE se debería continuar con el ritmo de rehabilitación...

Efectivamente este es uno de los retos. En España hay más de 18 millones de viviendas principales. El número de viviendas que deberíamos rehabilitar íntegramente es difícil de calcular, pero probablemente estemos hablando de más de la mitad, de unos 10 millones. Actualmente menos del 1% de viviendas tendrían clasificación A, que es lo que esperamos por el futuro. Por otro lado, si pensamos en la evolución demográfica, se calcula que en 2050 un 34% de la población tendrá más de 65 años y de este tercio, se espera que el 40% tendrá movilidad reducida. Por lo tanto, tenemos que preparar las viviendas para que podamos vivir en condiciones dignas. Los fondos europeos se plantean que puedan llegar a 480.000 viviendas. Es una parte pequeña de todo lo que hay que hacer, pero el objetivo de ese plan no son las viviendas que se hagan en si mismas, si no en iniciar la ola de renovación. Tiene que ser un impacto para que a partir de aquí el sector pueda adaptarse a esa ola y la población tenga los instrumentos y el marco económico, jurídico, fiscal y financiero suficiente para acometerte sin ayudas europeas ese reto.

¿Cree que la población es realmente consciente de las ventajas que puede suponer la rehabilitación de su hogar?

Es necesario que cambiemos la perspectiva sobre que significa rehabilitar. Ahora mismo se considera que es un gasto y esperan recuperarlo con el ahorro que consiguen en la factura de la luz. Lo cierto es que casi ninguna de nuestras decisiones las tomamos con ese criterio. La vivienda es un patrimonio y el precio medio de una vivienda rehabilitada frente a otra que no lo está fluctúa en un 15%-25%. Debemos entender que mejorar nuestras viviendas no es un problema de consumo, es una cuestión de inversión, y por lo tanto debe planificarse y se necesita otra forma de entender y de abordar.

Entonces, ¿qué medidas concretas proponen para activar la demanda de actuaciones de rehabilitación?

Creemos que para impulsar la rehabilitación es importante tomar algunas medidas relacionadas con el IVA, ya que actualmente el IVA en rehabilitación está en el 10%. Lo que planteamos desde el CSCAE no es tanto que se reduzca, que también, como que se clarifiquen los criterios. Así, consideramos que todas las ayudas destinadas a rehabilitación de edificios con cargo a los fondos europeos deberían tener un IVA fijo del 10%.

En la apuesta por la regeneración urbana está el objetivo último de encaminarnos hacia las ciudades inteligentes, pero ¿qué es realmente una ciudad inteligente?

Creo que cada persona que usa ese término piensa en algo distinto. Para mí es la ciudad que mejora nuestra vida, fomenta la diversidad y la calidad social. Esta debe tener tecnología, ser sostenible y tener un buen mix de usos para reducir la movilidad. Winston Churchill dijo: "nosotros damos forma a los edificios y después los edificios nos conforman". Lo mismo se puede decir de las ciudades. Está claro que queremos vivir distinto. La agenda 2030 es un manifiesto de cuan distinto nos gustaría vivir, en ciudades más saludables y equitativas y que nos cohesionen. Necesitamos que las ciudades que se pensaron para el siglo XX se transformen, porque si no en vez de ser una ayuda serán un lastre.

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