Empresas y finanzas

Renfe retrasa a 2023 la recuperación tras perder 382 millones en el año

  • El nuevo plan estratégico reduce un 11% el objetivo de ingresos hasta 2024
  • Apuesta por la diversificación y los ajustes para superar la crisis del covid-19
Un AVE de Renfe

Renfe va a cerrar el año mucho peor de lo previsto y no espera que la actividad recupere los niveles precoronavirus hasta finales de 2023. "Las nuevas estimaciones marcan un descenso de la evolución de los ingresos, muy acentuada en el año 2020, y que se van recuperando progresivamente en el período 2021-2024, La recuperación total de la movilidad a los niveles de 2019 se podría producir en el año 2023", señala el operador, que acumula unos números rojos de 382 millones hasta octubre, casi el doble de los 200 millones que el presidente del grupo, Isaías Táboas, asegura que va a perder en todo el ejercicio (ver gráfico).

El operador, que ha ajustado su plan estratégico y previsión de pasajeros a la nueva realidad, se focaliza en lograr ahorros e incrementar mucho más sus ingresos a medio plazo para "compensar no sólo la pérdida que ocasionará la entrada de la competencia, sino también los efectos de la pandemia" y poder cumplir con los objetivos de ebitda para el periodo 2023-2028 fijados antes de la crisis sanitaria. Y es que, los rebrotes han dado al traste con la previsión de recuperación de la demanda de viajeros realizada en mayo.

"El descenso de ingresos será compensado por el incremento de ingresos provenientes de los nuevos negocios y una mejora de la demanda gracias a RaaS"

Así, si a mediados de año Renfe esperaba cerrar 2022 con 32,5 millones de viajes en los servicios comerciales, muy cerca de los niveles de 2019, las previsiones de agosto rebajan a 29,7 millones de viajeros y pintan un 2021 con una demanda inferior o muy similar a la del último trimestre de este, al menos hasta verano y cerrar el año por debajo. En Cercanías y Media Distancia la historia se repite.

Prevé que la demanda de AVE y Larga Distancia en 2021 sea inferior a la de este año

Aún así, espera cerrar el año que viene con unos ingresos de 3.790 millones, un 24% más que en 2020, y con unas pérdidas de 142 millones, gracias a los nuevos negocios y los ajustes. De momento, los ingresos de Renfe han caído un 30% entre enero y octubre a los 2.355 millones. El desplome de la venta de billetes (-58%), ha sido compensado en parte con la subvención del Estado por servicio público, que ha crecido un 20% frente al año pasado y un 13% respecto a lo previsto en los prepuestos. La demanda del AVE ha caído un 63% y los trenes tienen una ocupación media de 53%.

Para acelerar la mejora de los ingresos y romper la barrera de los 5.000 millones de facturación a medio plazo (cerró 2019 con 4.026 millones), el grupo apuesta por la diversificación y la estimulación de la demanda con nuevos servicios, como la plataforma Renfe As a Service (RaaS), con la que espera generar hasta 104 millones de ingresos extra en cinco años. La plataforma de movilidad está en pruebas y el operador ferroviario está buscando un socio tecnológico que le ayude a desarrollarla la aplicación y asuma parte del riesgo.

El coronavirus ha paralizado varios proyectos del plan básicos para impulsar los ingresos

Según las previsiones de nuevo plan estratégico elaborado por McKinsey, que ha rebajado un 11% el objetivo de ingresos acumulados para el periodo 2020-2024 (-15% sin diversificación), el objetivo de Renfe es superar en 2022 los ingresos de 2019 gracias a la internacionalización, el desarrollo de plan inmologístico, la activación de RaaS y la factorización de servicios, que aportarían unos 162 millones extra. Para 2024 establece que los ingresos de Renfe alcancen los 4.649 millones, de los que 312 millones vendrán de los nuevos negocios y el aumento de la actividad en LogiRail, la filial con bajos costes laborales de Renfe que va a asumir parte de los servicios de viajeros externalizados. La nueva estimación de para 2024 es un 4% inferior a la del plan original pero de cara a 2028 es más optimista ya que espera que alcancen los 5.430 millones.

"El ritmo real de la liberalización, la evolución de la pandemia, las subidas de tarifas que se aprueben y la evolución de los precios, son los principales condicionantes del desarrollo de este programa"

McKinsey ha revisado a la baja las estimaciones pero lo cierto es que tampoco se cumplieron en 2019, que ha cerrado un 3,7% por debajo de lo previsto. El coronavirus ha paralizado alguna de las iniciativas previstas en plan, como la puesta en marcha del RaaS y del producto de bajo coste, Avlo; la gestión automática de ingresos, el análisis de oportunidades internacionales, la propuesta de valor de productos comerciales, la búsqueda de un socio para crear un operador logístico integral, el rediseño del sistema tarifario o la renovación de la flota de Cercanías. Muchos de estos proyectos son básicos para mejorar los ingresos. Así, sin la diversificación, los ingresos de Renfe no superarían los niveles de 2019 hasta 2023.

"El ritmo real de liberalización del sector ferroviario de transporte de viajeros, la evolución real de la economía, sobre todo el ritmo recuperación de la pandemia, las subidas de tarifas que se aprueben y la evolución de los precios en general, son los principales condicionantes del desarrollo de este programa", alerta el Plan. En este punto, Renfe calcula que la entrada de la competencia en cinco corredores AVE le hará perder más de 230 millones de euros en ingresos en 2024.

El ahorro de costes derivados de las mejoras en la eficiencia también es un pilar básico para la vuelta a beneficios. "La factorización e internalización de servicios, la introducción del teletrabajo y la reingeniería de procesos y robotización conseguirá una reducción de costes", asegura la firma.

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