Empresas y finanzas

Las aerolíneas piden un pasaporte sanitario para volar sin distancia social

  • IATA alerta de que sólo cuatro firmas sobrevivirían a la limitación de capacidad
Aviones de Iberia parados en Barajas

Las aerolíneas aceleran los contactos con el Gobierno para evitar que la distancia social en los aviones forme parte del paquete de medidas que la Unión Europea tiene previsto publicar el 13 de mayo para orquestar la reactivación del sector. Representantes de las compañías y de IATA se han reunido así con el Ministerio de Transportes para plantear alternativas que permitan garantizar la seguridad sanitaria y la viabilidad del sector durante la desescalada, como controles de temperatura en los aeropuertos, el uso de mascarillas y la creación de un pasaporte sanitario que certifique el estado de salud de los pasajeros antes de salir de casa.

"La distancia social en los aviones es ineficiente e ineficaz. Hay que contemplar todo el sistema de transporte aéreo para garantizar la seguridad en los vuelos. Incluyendo controles previos en el aeropuerto e incluso antes", asegura Javier Gándara, presidente de ALA.

"La distancia social en los aviones es ineficiente e ineficaz. Hay que contemplar todo el sistema de transporte aéreo para garantizar la seguridad en los vuelos"

El pasaporte sanitario formaría así parte de las medidas de control a realizar antes de ir al aeropuerto para asegurar que la cabina del avión es un habitáculo estéril donde contagiarse es casi imposible. La idea es que los pasajeros certifiquen que están sanos haciéndose un test de coronavirus (tanto de carga viral como de anticuerpos) y que el pasaporte incluya una certificación expedida por alguna autoridad sanitaria reconocida internacionalmente, al estilo de lo que pasa con los pasaportes convencionales. "Para viajar a muchos sitios hay que hacer visados complicados o vacunarse. El pasaporte sanitario tendría un procedimiento parecido con la idea de que sea temporal", explican fuentes del sector.

En esta línea, Madrid Foro Empresarial pide los aeropuertos dispongan de test rápidos para que cada viajero se lo haga al llegar a un país y evitar los 14 días de cuarentena o que se permita la entrada y libre circulación de pasajeros que presenten un certificado de que está limpio de Covid-19 de menos de cuatro días de antigüedad. 

Además del pasaporte, el sector aéreo apuesta por concentrar las medidas de detección e higiene en los aeropuertos, igual que se hace con los controles de seguridad que se implementaron tras los atentados del 11S en Estados Unidos.

La asociación internacional de aerolíneas (IATA) plantea que en los aeropuertos se realicen exámenes de temperatura a los pasajeros para confirmar que no tienen fiebre antes de subir al avión, que se extremen las medidas de higiene en las terminales así como que se limite el contacto con el personal de tierra y los demás pasajeros. Asimismo, propone que se fijen distancias de un metro en las colas para pasar los filtros de seguridad, que se automatice la facturación de las maletas y que todo el mundo use mascarilla desde que entra por la puerta.

Dentro de los aviones, IATA plantea limitar el movimiento de los pasajeros, evitar las interacciones con los tripulantes de cabina, prohibir los pagos en efectivo y restringir o simplificar los servicios de catering y de venta a bordo. En este punto, el uso de mascarillas sería obligatorio para los pasajeros durante todo el viaje, lo que podría dificultar comer o beber. Por parte de las aerolíneas, que aseguran que el aire de los aviones está altamente filtrado, se comprometen a extremar la higiene de los aviones y dar equipos de protección a sus empleados.

"Las medidas se tendrían ir revisando y adaptando en función de la evolución del virus. La idea es que sea temporales", explica Alexandre de Juniac, consejero delegado de IATA. En este punto, la asociación estima que se recuperará la normalidad en el primer trimestre de 2022, cuando haya una vacuna.

Amenaza para el sector

Aunque algunas aerolíneas como American Airlines o Delta se comprometen a garantizar la distancia social en los vuelos actuales, que tienen baja demanda, IATA se muestra en contra de la medida porque "inflige un daño significativo a las aerolíneas y no supone una mejora de la seguridad", señala Brian Pearce, director financiero de IATA. 

Y es que, según explica, limitar la capacidad de los aviones al 60 o 63% supondrá un fuerte alza de los costes por pasajero que las aerolíneas no serán capaces de absorber ni reflejar en los precios en un contexto de baja demanda. Así, alerta de que tan solo cuatro aerolíneas de una muestra de 122 serían capaces de sobrevivir a la distancia social puesto que son rentables con una ocupación del 60%.

Para poder compensar dejar dos o cuatro asientos libre por fila, las aerolíneas europeas tendrían que subir al menos un 49% los precios de los billetes para llegar al punto de equilibrio. Es decir, para no perder dinero. La cuestión es que se espera que la demanda se mantenga bajo mínimos durante mucho tiempo y que las aerolíneas bajen las tarifas para dinamizar la venta de billetes, lo que hará muy difícil una subida generalizada. "Debemos llegar a una solución que brinde a los pasajeros la confianza para volar y que el costo de volar sea asequible. Uno sin el otro no tendrá un beneficio duradero", dijo Juniac.

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