Empresas y finanzas

Francisco González (BBVA) ordenó no aparecer en los informes de Villarejo

Silueta de Francisco González

El expresidente de BBVA, Francisco González, trasmitió a sus subordinados desde el principio la orden de que su nombre, ni el de la entidad, aparecieran en ningún informe que elaborara Villarejo en sus investigaciones de espionaje.

Así se desprende de una conversación mantenida por el exjefe de Seguridad, Julio Corrochano, y el expolicía en 2005, en plena ofensiva para controlar el banco por parte de Sacyr. La conversación está incluida en el sumario de la Audiencia Nacional que analiza el caso, a raíz de información remitida por el Cuerpo Nacional de Polícia.

En el diálogo que mantuvo Corrochano con Villarejo, el primero le dejó claro en todo momento que su presidente no puede figurar. "Esas cosas (en referencia a las investigaciones) se tienen, pero no se saben porque no se ve el origen de ningún sitio, ni en ningún papel que aparezca ni FG ni nada, .... toda una obsesión", le indica el entonces jefe de Seguridad al expolicía. Éste acto seguido señala: "Es no aparecer él para nada".

Corrochano, entonces, insiste en trasladar el mensaje dado por jefe directo, entonces, el responsable del área de Control y Recursos Humanos, Ángel Cano. "Es no aparecer en el papel, que no aparezca en nada que pueda identificar a la entidad", "eso le da un auténtico terror de la hostia". Entonces Villarejo responde: "entiendo, entiendo, entiendo".

En la conversación, el exjefe de Seguridad del banco pide además al excomisario que los informes que elabore estén resumidos en unos pocos folios, ya que tanto a Cano como a González le horrorizan leer dossieres extensos. "Yo lo que quiero son los tres o cuatro folios que no tiene que leer nadie más que mi presidente", manifiesta Corrochano, que confiesa que está siendo cuestionado por González.

Le da un terror de la hostia, señaló Corrochano

Entonces, Villarejo había sido contratado por el banco para investigar a los accionistas de Sacyr y a importantes políticos, como Miguel Sebastián, que apoyaban el asalto de la constructora. Para ello, supuestamente, el expolicía utilizó pinchazos y escuchas telefónicas ilegales, de las que estaba al corriente al menos Corrochano.

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