Economía

España crece el triple que la eurozona ante el inesperado tirón de la productividad y la inversión

  • El INE revisa al alza su avance y concluye que la economía creció un 0,8%
  • La productividad por hora efectivamente trabajada sube un 1,2%
  • La demanda externa es la que más contribuye al crecimiento con 0,5 puntos

El Instituto Nacional de Estadística (INE) ha confirmado el buen momento coyuntural de la economía de España, cuyo PIB creció un 0,8% intertrimestral en los tres primeros meses del año y un 2,5% interanual (respecto al mismo trimestre del año anterior), una revisión al alza de una décima respecto al avance publicado hace unas semanas. De este modo, la economía de España crece casi el triple que la zona euro (cuyo PIB avanza un 0,3%), lo que permite a España seguir recortando distancia en términos de PIB per cápita respecto a la zona euro tras la enorme brecha que se abrió durante la crisis del covid. La economía nacional se hundió con más intensidad durante el covid, pero está logrando una recuperación intensa que se mantiene incluso después de haber alcanzado los niveles de PIB previos al covid. España está liderando el crecimiento entre las grandes economías de la zona euro.

El INE ya había publicado un avance del PIB muy positivo para la economía de España, que provocó una cascada de revisiones al alza para este 2024. La confirmación ha sido todavía más positiva. En la confirmación de este dato se ha podido ver algo relativamente sorprendente: la productividad de la economía de España ha aumentado con intensidad en el primer trimestre (un 1,2% por hora efectivamente trabajada), siendo uno de los factores principales del elevado crecimiento del PIB. Ya en el avance se podía prever este aumento de la productividad, probablemente estacional y cíclico (no estructural): las horas efectivas trabajadas cayeron un 0,3%, mientras que el PIB se expandía un 0,7% (finalmente ha sido un 0,8%). Esto solo podía ser obra de la 'magia' de la productividad. Cada hora trabajada se ha convertido en una mayor cantidad de producto durante el primer trimestre del año.

Si este incremento de la productividad se convirtiera en algo estructural y constante, España lograría desvincularse de la preocupante tendencia de Europa. No obstante, las economías del sur están haciéndolo mejor en los últimos trimestres en este indicador tan relevante para alcanzar un crecimiento económico sostenible. Este mismo lunes, la agencia de rating S&P Global revisaba al alza el crecimiento de la economía de España y señalaba que "el dinamismo del empleo no está obstaculizando el crecimiento de la productividad, a diferencia de las otras tres principales economías de la eurozona: Alemania, Francia e Italia".

Desde el FMI, hasta JP Morgan, pasando por BBVA Research han mejorado de forma notable sus previsiones de crecimiento para España. Este último lo hizo hace escasos días con una revisión de crecimiento para en 2024 del 1,5% al 2,1% y ayer mismo sufrió otra revisión hasta el 2,5% (última revisión). "El crecimiento del PIB se revisa cuatro décimas al alza en 2024 hasta el 2,5 % y una décima en 2025 hasta el 2,1%. La recuperación se ha intensificado más de lo previsto hace tres meses, gracias a las exportaciones de servicios, en parte por las mejoras de competitividad, el aumento de la fuerza laboral, y la ejecución de los fondos asociados al Plan de Recuperación Transformación y Resiliencia (PRTR)", destacan los expertos de BBVA Research.

Demanda nacional y externa

Con todo, la demanda nacional contribuyó con 0,3 puntos al crecimiento intertrimestral del PIB. Por su parte, la demanda externa aportó 0,5 puntos. Por agregados de demanda, el gasto en consumo final de los hogares creció un 0,4%, mientras que el de las Administraciones Públicas se redujo un 0,6%. Por su parte, la formación bruta de capital (la inversión) registró una variación del 1,2%. Tanto las exportaciones de bienes y servicios (3,3%) como las importaciones (2,2%) registraron tasas positivas.

Por el lado de la oferta ha sorprendido al alza la industria, aunque todos los grandes sectores presentaron tasas positivas en su valor añadido. Así, las ramas industriales crecieron un 1,5% intertrimestral. Dentro de las mismas, la industria manufacturera se aceleró un punto, hasta el 2,2%. El valor añadido bruto de la Construcción aumentó un 1,8% intertrimestral, seis décimas más que en el trimestre anterior. Y el de los Servicios se aceleró una décima, hasta el 0,3%. Las ramas primarias registraron una variación del 3,1%, frente al 5,3% del trimestre anterior, sentencia la nota de prensa del Instituto Nacional de Estadística.

La otra cara del PIB

Siempre se analiza el producto interior bruto por el lado de la demanda (consumo, inversión...) y de la oferta (servicios, industria), sin embargo, a veces también resulta interesante analizar otro lado menos comentado: el lado de la renta. En cuanto a las rentas, la remuneración de los asalariados creció un 8,3% en tasa interanual (los trabajadores está recuperando poder adquisitivo), con aumentos del 3,8% del número de puestos equivalentes a tiempo completo de asalariados y del 4,4% de la remuneración media por puesto equivalente a tiempo completo de asalariados.

En tasas intertrimestrales, la remuneración total aumentó un 2,9%, el número de puestos equivalentes a tiempo completo de asalariados un 0,8% y la remuneración media un 2,1%, según señala la nota del INE.

Por su parte, el excedente de explotación bruto y renta mixta bruta (de una forma muy simplificada, aquí se incluyen el beneficio de las empresas y la renta de los autónomos) se incrementó un 3,6% interanual, tasa 1 punto superior a la del cuarto trimestre de 2023. En tasa intertrimestral, el excedente se redujo un 2%. Todos estos datos revelan que los salarios de los trabajadores están recuperando el terreno perdido durante 2022 y 2023 (cuando la inflación y los márgenes de las empresas avanzaron mucho más rápido que los salarios), mientras que las empresas están empezando a ajustar sus márgenes dentro de un entorno competitivo.

El PIB a precios corrientes (con inflación)

Por su parte, el PIB a precios corrientes (tiene en cuenta la inflación) aumentó un 5,8% interanual, 1,4 puntos menos que en el cuarto trimestre de 2023 (este dato PIB resulta interesante para rebajar la deuda pública sobre PIB, por ejemplo). En tasa intertrimestral, se incrementó un 1,4%. El deflactor del PIB creció un 3,2% interanual, 1,8 puntos menos que en el trimestre anterior. En tasa intertrimestral, se incrementó un 0,6%. ¿Cuánto tiempo se mantendrá este crecimiento en España?

De cara al futuro más inmediato, todo hace indicar que el consumo sigue mostrando su fortaleza. Los datos en tiempo real y adelantados sobre gasto con tarjetas publicados por CaixaBank Research revelan que el gasto sigue mostrando de una salud envidiable. Los datos semanales muestran incrementos que rozan el 5% interanual. En el medio plazo la situación ya no es tan positiva, puesto que se espera una desaceleración de la economía nacional.

Los expertos de BBVA Research creen que la economía de España irá perdiendo fuerza poco a poco, aunque el crecimiento se mantendrá, probablemente, por encima de la media de la zona euro. "El incremento en los tipos de interés no se ha trasladado proporcionalmente al coste de financiación y el BCE ha iniciado el camino hacia una política monetaria menos restrictiva. En el futuro, se espera una desaceleración conforme la contribución de la demanda externa se vuelva negativa, en parte por los límites al crecimiento del sector turístico", aseguran desde el banco español.

Por otra parte, "la inversión en transporte y vivienda enfrenta obstáculos que no se resolverán a corto plazo, mientras que la demanda interna se verá lastrada en 2025 por el inicio del ajuste fiscal. Todo esto ocurre en un entorno de elevada incertidumbre sobre el futuro de la política económica, tanto a nivel nacional como mundial", sentencia el informe de estos expertos.

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