Economía

Bruselas rearmará Kiev con 25.000 millones anuales incautados a Rusia

El presidente de Rusia, Vladimir Putin. Archivos.
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El seno de la Unión Europea está en constante debate de cómo usar los más de 25.000 millones anuales de beneficios, vista la rentabilidad de los bonos y activos en torno a un 5% al 10%, de los 260.000 activos congelados del Banco Central de Rusia para ayudar a rearmar Ucrania y apoyarle en su contienda contra Moscú.

Tanto Estados Unidos como la Unión Europea y el G7 están alineados en que ese dinero debe usarse para dicho fin y también para reconstruir el país una vez remate el conflicto bélico. Pero lo que ahora se está debatiendo es cómo transferirlos a Kiev sin que eso provoque efectos lesivos en la economía, ya que esto entraña varios riesgos como la fuga de capitales de Europa y una crisis de deuda soberana.

La propuesta a los Veintisiete la hizo tanto el alto representante de la diplomacia europea, Josep Borrell, como la presidenta de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen, ante la grave escasez de municiones que está viviendo Kiev. Los miembros de la Unión Europea ya habían acordado usar esos fondos para reconstruir Ucrania cuando acabase el conflicto, pero esta propuesta va mucho más allá.

El debate está servido, ya que la mayoría de los beneficios de esos fondos congelados están en Europa, concretamente entre Francia, Alemania y, sobre todo en Bélgica, donde más de la mitad de esos activos están en manos del depositario y administrador de activos Euroclear.

El estratega de Credit Suisse, Alexander Kolyandr, aseguró en un artículo que "la solución obvia" es confiscar ese dinero y entregárselo a Ucrania. Pero, tal y como dijo el ministro de Economía y Finanzas de Francia, Bruno Le Maire, "no tenemos base legal y por eso necesitamos trabajar más"

Pero ese trabajo debe avanzar ya que las ayudas directas a Ucrania ya empiezan a estar mal vistas por la opinión pública y los comicios europeos están a la vuelta de la esquina. La Unión Europea aprobó el mes pasado casi 50.000 millones de euros en ayudas para Ucrania, una decisión que se topó de lleno con la oposición. Al mismo tiempo, las disputas internas en Estados Unidos están retrasando la llegada de más ayuda. Por tanto, a medida que se intensifica el conflicto en el frente de Ucrania, las reservas de munición se están agotando de manera muy acelerada.

Tanto Ucrania como Occidente coinciden en que Rusia no debería disponer de esos activos hasta que no se pare la guerra y pague las reparaciones. En el caso de Estados Unidos, la Casa Blanca respalda crear un proyecto de ley que confisque esos activos rusos y se envíen a Ucrania, basándose en el precedente de la incautación de activos iraquíes en 2003.

En cambio, los países europeos son más reacios a confiscar activos de un país con el que no están en conflicto, sobre todo, explica el experto, temen que "disuada a los fondos soberanos, los bancos centrales, las corporaciones y los inversores privados del Sur Global de invertir en activos europeos".

Esta posible salida de las inversiones tendría consecuencias bastante "graves", asegura Kolyandr. Entre ellas destaca un aumento de los costes de endeudamiento y de la inflación, así como una caída de ingresos fiscales.

"Dos años después del conflicto, todavía no hay signos de pánico en el dumping de activos extranjeros a Europa y otros países occidentales. Pero por improbable que sea ese resultado, sus consecuencias serían tan devastadoras que es comprensible que los bancos centrarles europeos quieran esperar y hacer cálculos cuidadosos", explica Kolyandr.

Al mismo tiempo, aunque esos activos rusos se confiscaran, no queda claro cómo se van a transferir a Ucrania. La opción más sencilla, dice el experto, es "vender todos los bonos" y transferir el dinero. Pero eso "podría causar un fuerte aumento del precio del equipo militar, así como reducir la demanda de deuda europea", lo que daría lugar a un incremento del coste en el armamento, lo que daría lugar a recortes en Defensa.

Problemas judiciales

Las preocupaciones legales también están sobre la mesa en el seno de la UE. Está claro que Rusia impugnaría la incautación de sus activos ante las cortes internacionales y eso provocaría que los fondos estuviesen congelados, tanto para Moscú como para Kiev, mientras la causa siguiese abierta sin una sentencia firme.

Algunos senadores estadounidenses propusieron que en el proyecto de ley que preparan se prohibiese que los tribunales conozcan este tipo de casos de incautación de fondos, pero "eso corre el riesgo de socavar la confianza pública en el sistema legal", apostilla Kolyandr.

"Hay un plan que circula por las naciones del G7, que es que los activos podrían usarse como garantía para bonos". Según explican en el Financial Times, el proceso sería que los poseedores de los fondos rusos (EEUU, la UE, Reino Unido y Australia) exigirían que primero Rusia pague la deuda y, en el caso de que se niegue, esos activos congelados pasarían a estar confiscados. Kolyandr explica que esta alternativa de venta de fondos "recaudaría fondos y se podría regular el flujo de dinero".

El único parche que hay ahora vigente es un plan provisional de un impuesto del 100% sobre todos los ingresos que generan los activos rusos congelados. Aun así la recaudación "sería solo de 5.000 millones".

Moscú responderá si se confiscan sus activos

Rusia dará una respuesta "simétrica" si la UE, EEUUo el G7 confiscan sus activos congelados. Así lo dijo de contundente el ministro ruso de Finanzas, Anton Siluanov. En Rusia también hay activos occidentales congelados. Según el servicio de noticias ruso Interfax, el Banco de Rusia los cifró en 3.000 millones de dólares.

"La fiabilidad del dólar y del euro se ha visto socavada", reiteró el mandatario. Pero el ministro de Asuntos Exteriores de Reino Unido, David Cameron, dijo a inicios de marzo que Londres está dispuesto a prestar a Kiev todos los activos congelados en el Reino Unido.

Tanto Londres como Washington lideran los debates en el G7 al respecto. El primer ministro de Reino Unido, Risi Sunak, dijo que el G7 deberían ser "más audaces" y apoderarse de los activos rusos congelados, en un artículo publicado en el tabloide inglés 'The Times'. Por su parte, Rusia advirtió de las posibles consecuencias de pérdida de confianza en las divisas occidentales si dicha incautación se produjese.

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