Economía

El colapso de la industria avisa de que la eurozona no podrá esquivar la recesión por más tiempo

  • La producción industrial cayó en octubre en Alemania, Francia, España e Italia
  • En el caso de Alemania la caída telegrafía otra contracción del PIB en diciembre
  • La producción se situó un 8,8% por debajo de su nivel prepandémico en el país
Trabajos en una siderúrgica alemana. Foto: Alamy

Aunque las economías de la zona euro hace ya años están enfocadas a los servicios, el progresivo deterioro del sector industrial tras la pandemia telegrafía un inaplazable deterioro económico. Los negativos datos de producción industrial en octubre de las principales economías de la región, especialmente en Alemania, el bastión industrial del bloque, aceleran las probabilidades de que el Producto Interior Bruto (PIB) de la eurozona se contraiga también en el cuarto trimestre del año (hoy Eurostat ha confirmado el -0,1% del tercer trimestre) y firme dos seguidos de caída, lo que constataría el escenario de recesión técnica, una realidad que se ha evitado en los últimos trimestres gracias a revisiones posteriores del dato que, en todo caso, han dejado al área euro en un claro estancamiento.

La producción en la mayor economía de Europa cayó un 0,4% en octubre con respecto al mes anterior hasta el nivel más bajo desde agosto de 2020, ha informado este jueves Destatis, la oficina de estadísticas alemana. En Italia, la producción disminuyó un 0,2% desde septiembre, el mismo porcentaje que en Francia. En España, el retroceso fue del 0,5%. Si bien el alcance de cada muestra estadística no es totalmente comparable, la coincidencia de una desaceleración en estas economías resaltan cómo está surgiendo debilidad en los datos concretos de toda la región en el inicio del último cuarto del año. Este cuadro mete más presión a un Banco Central Europeo (BCE) que ve cómo la economía se debilita a toda marcha mientras la inflación cede algo más de lo esperado. Los mercados ya estiman seis recortes de los tipos de interés (de 25 puntos básicos cada uno) para 2024, con el primero de ellos entre marzo y abril.

Para Alemania, la caída de la producción industrial ha sido inesperada, ya que la mediana de las predicciones de los economistas era de un aumento del 0,2%. El resultado muestra cómo la economía todavía está luchando por deshacerse del impacto de una crisis inducida por la energía el invierno pasado y una caída en la demanda global.

Los fabricantes, la columna vertebral de la economía de Alemania, se ven particularmente afectados por el aún elevado coste de la energía, los tipos de interés más altos que dificultan la financiación y la débil demanda global (Alemania, siempre alumno destacado en las exportaciones) enumera Ralph Solveen, economista de Commerzbank. Varias grandes empresas industriales han comenzado a reducir costos y el fabricante de productos químicos BASF planea reducir la inversión en casi un 15% durante los próximos cuatro años.

Los datos de principios de esta semana mostraron que los pedidos de fábrica disminuyeron más de lo esperado, oscureciendo aún más las perspectivas de recuperación. La agitación presupuestaria en Berlín también pesa sobre las perspectivas de Alemania después de que el Tribunal Constitucional tumbase la argucia contable del gobierno de Olaf Scholz para dotar de más fondo la iniciativa climática y de transición. Los números de este jueves arrugan aún más la postal.

Tras el -1,3% de septiembre, la de octubre supone la quinta caída mensual consecutiva en la producción industrial de Alemania. En el conjunto del año, la producción baja un 3,5%. En los sectores intensivos en energía, la producción cayó un 1,4% intermensual y ha descendido más de un 7% en el año. Peor aún, la producción del sector de la construcción disminuyó más de un 2% intermensual.

Para empeorar aún más este decepcionante informe, la producción industrial se encuentra un 7% por debajo de su nivel anterior a la crisis, casi cuatro años después del inicio de la pandemia, calculan desde el servicios de estudios de ING. Más abruptas son las cifras que da Capital Economics: las cifras de octubre significan que la producción se situó un 8,8% por debajo de su nivel prepandémico y un 12,3% por debajo de su máximo de noviembre de 2017.

El descenso de octubre se debió en gran medida a la fuerte caída de la producción de maquinaria y equipos (-6,3% intermensual). La producción de bienes intensivos en energía, en la que predominan los productos químicos y los metales, también cayó (-1,4%), al igual que la construcción (-2,2%). Por el contrario, la producción de vehículos repuntó (+0,7%), aunque sólo tras una caída mucho mayor en septiembre, lo que dejó la producción de vehículos casi un 15% por debajo de su nivel prepandémico.

"En conjunto, las cifras de hoy coinciden con las previsiones de que la economía alemana seguirá contrayéndose en el cuarto trimestre. En vista de la falta de confianza de las empresas, la escasa entrada de pedidos y la amplia cartera de pedidos pendientes atrasada del periodo del coronavirus, en la actualidad hay pocos indicios de un rápido cambio a mejor, al menos para la industria.", apunta Solveen desde Commerzbank. El PIB alemán ya retrocedió un 0,1% en el tercer trimestre y se estancó en el 0% en el anterior, también 'ayudado' por las revisiones.

"Los datos de esta semana confirman que no será fácil que la economía alemana cobre un nuevo impulso de crecimiento. Aunque lo peor del debilitamiento del sentimiento parece haber quedado atrás, la dura realidad económica no tiene buena pinta. De hecho, la economía parece encaminarse hacia otro trimestre de contracción. Y la lista de factores que frenan la economía alemana es larga, ya se trate de los efectos aún por determinar del endurecimiento de la política monetaria del BCE, de la posible ralentización de la economía estadounidense o de la nueva incertidumbre en torno a las medidas de estímulo fiscal ya anunciadas y las posibles nuevas medidas de austeridad. Sólo un giro en el ciclo de inventarios podría traer algo de alivio a principios de 2024, aunque este giro aún no se ha producido", escribe Carsten Brzeski, economista de ING, en una nota para clientes.

ING: "Sería la primera vez desde los 2000 que Alemania atravesase una recesión de dos años"

"Esperamos que continúe la actual situación de estancamiento y recesión superficial. De hecho, el riesgo de que 2024 sea otro año de recesión ha aumentado claramente. Sería la primera vez desde principios de la década de 2000 que Alemania atraviesa una recesión de dos años, aunque podría resultar poco profunda", añade el analista del servicio de estudios del 'banco naranja'.

"De cara al futuro, ha habido algunas señales tentativas en las encuestas empresariales de que la recesión manufacturera de Alemania está remitiendo: el índice Ifo de condiciones actuales y el PMI (índice de gestores de compras) manufacturero subieron en noviembre. Sin embargo, ambas encuestas aún apuntaban a una contracción continua de la actividad y el PMI sugirió que los nuevos pedidos y los trabajos pendientes disminuyeron. Además, el PMI de la construcción, publicado ayer, cayó a su nivel más bajo desde 2012 fuera de la pandemia, y la Asociación Alemana de Automoción (VDA) informó de una nueva caída de la producción de automóviles en noviembre", expone Andrew Kenningham, de Capital Economics.

Entre los optimistas se alegan matices como que la caída del 0,3% de la producción francesa durante octubre se debió a la menor producción de energía y bienes de equipo. Pero el sector manufacturero, que excluye la energía, logró un aumento del 0,1%. Este mismo jueves , la vicegobernadora del Banco de Francia, Agnès Benassy-Queré, ha insistido en que, si bien el crecimiento en el país es débil, la institución no prevé una recesión. "El escenario central es que se trata realmente de un aterrizaje suave de las economías global y europea", ha dicho.

Pero el grueso de los datos confirma los vientos en contra. Este miércoles, por ejemplo, se publicaron las ventas minoristas de octubre en la zona euro. El volumen de ventas aumentó un 0,1% en el mes, tras una contracción de la misma magnitud observada en septiembre. Si bien las ventas de alimentos, que bajaron un 1,1% intermensual, fueron el principal lastre y las compras de combustible también cayeron en octubre, otras categorías de gasto las compensaron con creces.

"Aunque un solo dato es insuficiente para sacar conclusiones de largo alcance, el repunte de las ventas de productos no alimentarios y no combustibles podría ser el presagio de una esperada recuperación del gasto de los consumidores. Pero, en conjunto, el estancamiento generalizado de las ventas al por menor este año, a pesar de una marcada desinflación -especialmente de los bienes-, sigue indicando que la recuperación de los ingresos reales aún no se ha traducido en un repunte de la demanda de los hogares. Esto agrava aún más el riesgo de otro trimestre de contracción del PIB de la eurozona en el cuarto trimestre", analizaba este miércoles Mateusz Urban, de Oxford Economics.

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