Economía

Las pensiones españolas tras impuestos son las terceras más generosas de la UE

  • La reforma de Escrivá sube 9 puntos la ratio entre prestación y salario medio en términos netos
  • La OCDE avisa del tensionamiento financiero que provocará el envejecimiento
  • Sistemas como el de Países Bajos destacan por su elevada presencia del ahorro en planes de empleo
El ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones en funciones, José Luis Escrivá. Europa Press
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Las pensiones españolas se encuentran en el podio europeo a nivel de generosidad. La tasa de reemplazo en términos netos, es decir, descontando el pago de IRPF de las prestaciones, además del propio impuesto sobre la renta y las cotizaciones sociales de los salarios, revela que la pensión media española supone el 89,2% del salario medio de 2020, según datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Entre las economías desarrolladas comparte la cuarta plaza con Países Bajos, mientras a nivel europeo ambos países escalan hasta el tercer puesto. La media de los Veintisiete es del 68%.

Este indicador mide la cobertura de la prestación de la Seguridad Social en comparación con los ingresos de un trabajador promedio durante su etapa activa. La comparativa entre pensión y salario medio viene a reflejar el grado de generosidad de un sistema, y en el caso del español es 17 puntos más elevado que la media de la OCDE. En el caso español significa que, si un trabajador ganó de media 1.000 euros después de impuestos en su carrera laboral, la pensión que recibe supera los 890 euros limpios.

Cabe recordar que la cuña fiscal que suma IRPF+cotizaciones sociales resulta en una mayor carga impositiva de los salarios; y que las pensiones solo tributan por IRPF. Los españoles pagan el 39,5% de su salario en impuestos, cinco puntos más que la media OCDE. Por su parte, el tipo medio aplicado sobre las prestaciones de los jubilados alcanzó el 9% en 2022, en máximo histórico por la también histórica revalorización del 8,5%.

En términos brutos –sin descontar los impuestos que pagan los salarios y las prestaciones–, el sistema español ya se caracteriza por su elevada tasa de reemplazo. En España es del 72,3% en términos brutos respecto al ultimo salario recibido para un trabajador español que cobró durante su vida laboral la renta media del país, frente al 45,5% en el promedio de la Unión Europea (UE).

"El sistema español de pensiones contributivas ha ofrecido hasta ahora altas tasas de sustitución a ratios razonables de gasto en pensiones en relación con el PIB (11,7% del PIB según el último dato mensual de 2023), lo que se ha traducido en un bajo nivel de pobreza en la vejez", explica el organismo de las economías desarrolladas. "Sin embargo, se prevé que el envejecimiento de la población aumente las presiones sobre la sostenibilidad fiscal a largo plazo".

En la última reforma de pensiones se eliminó un mecanismo de ajuste automático, el denominado Factor de Sostenibilidad, que ligaba el incremento del gasto a la esperanza de vida: adecuaba la prestación a recibir a los años que se esperaban vivir, con revisiones periódicas. Esta medida hubiera provocado una caída del grado de generosidad tras impuestos de nueve puntos, hasta suponer el 80% del salario medio neto, en línea con lo percibido por cotizantes del sistema italiano o griego.

Mantener el extinto Factor de Sostenibilidad, que nunca llegó a entrar en vigor, "habría implicado una reducción significativa de la ratio de prestaciones, especialmente en las generaciones más jóvenes, aunque habría seguido siendo superior a la de la mayoría de los países de la UE".

A cambio, este complejo encaje de bolillos se ha derivado por la subida del tipo de las cotizaciones sociales, la creación de nuevas cuotas y los planes de impulsar el atraso voluntario bonificado de la jubilación y el ahorro previsional en planes de pensiones de empleo. En contra de políticas de gasto austeras, el incremento del gasto en pensiones es de entre tres y cuatro puntos del PIB en 2050 y se carga una factura de deuda pública a las generaciones actuales y futuras.

Heterogeneidad en Europa

Los países del sur de Europa se caracterizan por una mayor generosidad relativa al salario medio tras impuestos. Países vecinos como Portugal, Italia o Grecia tienen tasas por encima de la media de las economías desarrolladas. En Turquía, un país demográficamente tensionado, la pensión es incluso más alta que el sueldo medio.

Al nivel de España destaca el sistema de pensiones de Países Bajos. Un sistema que, al contrario del caso español, se cimenta mayormente en el segundo pilar de la Seguridad Social: los planes de pensiones de empleo. Este sistema mixto acumula un patrimonio por valor del 213% de su PIB en fondos y planes de pensiones, mientras España apenas acumula el 12% del PIB en planes y seguros de jubilación.

De hecho, la cultura financiera del país hace que el 90% de los trabajadores esté cubierto por esta herramienta de previsión social y cubre el 70% del total de la prestación. En Reino Unido, el régimen de pensiones NEST consigue cubrir al 92% de los trabajadores vía planes de pensiones por su sistema de adscripción automática (auto-enrolment).

Dinamarca suele destacar en las clasificaciones globales por su sistema multipilar, uno de los pioneros, que combina también la parte pública con la gestión privada de los planes de pensiones de empleo y los individuales.

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