Economía

Escrivá prevé que hasta medio millón de personas demoren su jubilación cada año para asumir el gasto en pensiones

  • La edad real de jubilación llegará a 66,6 años a través de los incentivos
  • El desembolso contributivo neto será del 12,4% de media hasta 2050
  • Los autónomos asimilarán su cotización social a los asalariados en 2032
El ministro en funciones de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá. EFE
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El Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones ya tiene listo el informe con las proyecciones de gasto público en pensiones para justificar a la Comisión Europea la última reforma del sistema y recibir el cuarto pago de fondos europeos, de 10.000 millones de euros. Uno de los puntales para mejorar los ingresos y aplazar el gasto son los incentivos a las jubilaciones demoradas. En concreto, el ministro Escrivá confía en que hasta medio millón de trabajadores posterguen su retiro a cambio de un cheque al contado, una bonificación en su prestación de hasta el 4% o un modelo mixto.

Así se desprende el documento de proyección del gasto público en pensiones que enviará el Gobierno a la Comisión Europa al que ha tenido acceso elEconomista.es. El informe apunta a que un creciente número de trabajadores se jubilaría más allá de los 65 años, actual edad efectiva de jubilación, hasta dejar la edad real en 66,6 años, próxima a los 67 años de edad legal.

Se espera que casi un 28% de los trabajadores sénior mayores de 65 años sigan empleados para mitad de siglo, y que más de la mitad de los trabajadores de 65 años atrasen, de forma voluntaria incentivada, su jubilación. 

Lo cierto es que los datos facilitados por el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones ya indican una tendencia al alza de las jubilaciones demoradas, que prácticamente duplican los datos de los últimos años: más de un 8% de las jubilaciones ya son demoradas. 

Escrivá confía que los trabajadores que aplacen voluntariamente su jubilación alivien casi 1,4 puntos del PIB de gasto en pensiones de la Seguridad Social, tal y como se recoge en las proyecciones que trasladará el Gobierno a la Comisión Europea.  

La reforma, uno de los requisitos comprometidos en el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, ha devuelto la revalorización de las prestaciones con el IPC, proyecta una subida de las bases de cotización y crea dos cotizaciones nuevas (el Mecanismo de Equidad y la cuota de solidaridad), crea un nuevo sistema de cotización por ingresos reales para los autónomos o modifica el periodo de cómputo para calcular la pensión, el complemento de reducción de brecha de género y el impulso del ahorro colectivo a través de los planes de pensiones de empleo para complementar la prestación pública, entre otros grandes cambios.

Desde el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones presumen de un intenso periodo reformista  que cambia el paradigma a nivel europeo y centra sus esfuerzos en ampliar los ingresos y no actuar recortando el gasto.

En cambio, se ha garantizado la revalorización de las prestaciones con el IPC para blindar el poder adquisitivo. Tampoco se toca, precisamente, la edad legal de jubilación, sino que se incentiva la jubilación demorada para trabajar más años y sería uno de los grandes mecanismos de ingresos hasta mitad de siglo. 

El gasto neto será del 12,4% del PIB

La justificación que recibirá la Comisión Europea por parte del Gobierno español se apoya sobre un escenario macroeconómico optimista con el empleo. La tendencia, según explican, apunta a una tasa de paro del 5,5% a mitad de siglo que sería históricamente baja y nutriría con cuotas sociales al sistema. Y en el caso de la tasa de ocupación para las personas de 20 a 64 años, este indicador rozaría el 80%. 

El gasto medio hasta mitad de siglo será del 14,2% del PIB. Los ingresos medios previstos serán del 1,8% del PIB. Así, el balance neto de gastos e ingresos tras las medidas abordadas, según el documento, dejará el gasto medio contributivo en pensiones del 12,4% hasta mitad de siglo. En este caso, el pico de gasto se dará a comienzos de la década de 2040 y comenzará a descender una vez se alcance también el pico de altas de jubilación del baby boom. 

Además de las nuevas cotizaciones aplicadas (el citado MEI, la cuota de solidaridad) y el destope de las bases de cotización, las previsiones de la Seguridad Social apuntan a que los trabajadores autónomos asimilarán sus cuotas a los asalariados ya en 2032.

A su vez, una parte considerable de los ingresos estarán respaldados por las reformas aplicadas sobre el mercado laboral: las subidas del SMI, que elevan la cuantía mínima de aportación a la caja de la Seguridad Social o la mayor ocupación.

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