Economía

El mercado laboral de EEUU no resuelve el verano a la Fed: la creación de empleo se suaviza, pero los salarios aceleran de nuevo

  • 209.000 nuevos puestos en junio, la cifra más baja desde diciembre de 2020
  • Los ingresos medios volvieron a acelerarse al 4,4% frente al 4,2% esperado
  • Los datos mixtos no aclaran qué decisión debe tomar la Fed en septiembre
Imagen: Dreamstime

La creación de empleo se suavizó en junio en EEUU hasta las 209.000 nóminas no agrícolas, la lectura más baja desde diciembre de 2020, por debajo de las 306.000 de mayo (dato revisado desde las 339.000 previas) y de las 230.000 esperadas, según los datos publicados este viernes por la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS) del Departamento de Trabajo. Al mismo tiempo, el informe revela que los ingresos medios volvieron a acelerarse: el 4,3% interanual de mayo se revisa hasta el 4,4% y la lectura de junio se mantiene en esa cota pese a esperarse un 4,2%. En términos intermensuales, el dato de mayo se corrige de un 0,3% a un 0,4% y se mantuvo en ese porcentaje en junio. La mixtura de datos no aclara el horizonte de la Reserva Federal con las subidas de tipos después de las vacaciones.

El resto del informe va en la línea habitual, con un paro en el 3,6%, muy cerca de mínimos históricos, y una tasa de participación laboral clavada en el 62,6%, aún notablemente por debajo del 63,4% prepandémico. El promedio de horas trabajadas a la semana subió de 34,3 a 34,4.

El menor aumento general en las nóminas, que habría sido más pequeño sin el incremento de 60.000 puestos de trabajo en el sector público, reflejó una brusca desaceleración del crecimiento del empleo en el sector servicios. Las nóminas en el empleo temporal, el primero que en el que se destruyen puestos cuando se avecina incertidumbre en la economía, también cayeron en 13.000 puestos. 

Los datos no resuelven el puzle de una Reserva Federal que quiere que la economía (el mercado laboral) se enfríe para terminar de doblegar a la elevada inflación bajo el dogma de que debilitando la demanda los precios volverán a la calma. Si bien el dato de nóminas ofrece al fin una lectura compatible con los planes del banco central, la reaceleración en los salarios va en la línea contraria al espolear las presiones inflacionarias.

Una tasa del 4,4% interanual en los ingresos medios "sigue siendo demasiado fuerte para ser coherente con una inflación del 2% y sugiere que todavía es necesaria una mayor relajación de las condiciones del mercado laboral", indica Andrew Hunter, de Oxford Economics. Según las métricas de la Fed, ese porcentaje debería acercarse al 3,5%.

De cara a la ruta más inmediata del banco, estos datos no alteran la más que descontada subida de 25 puntos básicos en la reunión de julio, pero sí crean más incertidumbre de cara al Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) de septiembre. Como cabía suponer, el mercado ha celebrado inicialmente el bajo número de nóminas dada la tónica del último año. Eso puede hacer pensar que la subida de 25 puntos básicos en septiembre no se producirá. Sin embargo, el apunte de los ingresos compromete esta visión y da peso al alza después de las vacaciones.

"La desaceleración de la contratación en junio y la revisión a la baja de las nóminas de meses anteriores no bastan para tranquilizar a la Fed. Aunque la oferta y la demanda de mano de obra están alcanzando un mayor equilibrio, los aumentos mensuales de los salarios y las horas trabajadas se suman a un impulso inflacionista que la Fed tendrá que domar, dada su atención a la inflación de servicios", defienden Stuart Paul y Eliza Winger, de Bloomberg Economics.

"Un informe sobre el empleo más flojo de lo esperado ha restado algo de fuerza a los recientes movimientos del mercado, pero el mercado laboral sigue estando demasiado tenso para que la Fed se relaje. Se prevé una subida de tipos en julio, pero los datos laborales son los indicadores más rezagados y una inflación más débil la semana que viene podría moderar un poco las expectativas de subida de tipos para más adelante", apunta James Knightley.

El mercado duda y, tras el informe de la BLS, las apuestas dan un 22% de probabilidades a una subida en septiembre frente al 27,5% de hace 24 horas. En la misma tónica, el rendimiento de los bonos del Tesoro apenas ha oscilado después de la vertiginosa subida de este jueves, cuando quedaron el bono a dos años -el más ligado a la trayectoria de los tipos- sobre el 5% (máximos desde 2007) y la nota a 10 años sobre el 4%.

La liebre saltaba ayer con la encuesta de creación de empleo en el sector privado de la empresa ADPLa lectura de 497.000 empleos netos, casi el doble que el mes anterior y más del doble del dato que se esperaba encendió las alarmas.

Otro dato prácticamente simultáneo era el del paro semanal. En este caso, las solicitudes iniciales de subsidio por desempleo subieron en la última semana registrada a 248.000 desde las 236.000 anteriores. No obatante, pese al repunte, el nivel sigue siendo históricamente bajo y demuestra que las empresas, que han sufrido problemas para encontrar trabajadores tras el covid, no quieren despedir.

Un poco más tarde llegaba el informe de la BLS con su Encuesta sobre vacantes y rotación laboral (JOLTS) relativa a mayo. El dato más observado, el de vacantes de empleo, mostraba una cierta relajación al pasar de 10,32 millones en abril a 9,8 millones en mayo.

Mientras que un mayor número de vacantes evidencia más puestos sin cubrir y una mayor remuneración a ofertar por empleador, las renuncias reflejan a quienes dejan su trabajo por otro con mejores condiciones. A su vez, la contención en los despidos muestra que las empresas siguen reteniendo mano de obra.

"Aunque las ofertas de empleo disminuyeron en mayo, la caída solo borró una parte del aumento de abril, y se mantienen por encima de los niveles de marzo, lo que pone de relieve la continua rigidez del mercado laboral. Los trabajadores siguen despreocupándose de la desaceleración del mercado laboral y las empresas dudan en prescindir de parte de su mano de obra", valoraba Matthew Martin, de Oxford Economics. 

El último golpe de músculo de fortaleza macro en el país llegaba con el PMI (índice de gestores de compras) del ISM relativo a los servicios. Su mejora de 50,3 puntos (nivel cercano al estancamiento en mayo) a 53,9 refleja que el sector que está tirando de la economía ante la debilidad del sector manufacturero sigue aguantando. También mejor el subíndice de empleo del indicador, de 49,2 (zona de contracción) a 53,1, remachando la lectura global.

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