Economía

La letra pequeña de la mejora en las previsiones del Banco de España: menos consumo e inversión y más inflación de alto riesgo

  • Revisa en tres décimas, al 1,6%, el crecimiento previsto para 2023
  • A la vez que alerta de un deterioro del gasto en familias y empresas
  • Dispara su previsión de precios de los alimentos: pasa del 7,8% al 12,2%
Europa Press.

La revisión al alza del Banco de España de tres décimas hasta el 1,6% para el PIB de este año recoge el "efecto arrastre" de los profundos retoques del INE para el crecimiento de 2022. A partir de ahí, se terminaron las buenas noticias para la economía española. El organismo recorta sus previsiones para el consumo privado, el gasto en inversiones, exportaciones y aumenta su visión sobre la inflación subyacente y el precio de los alimentos. Aunque reconoce que la economía se ha comportado mejor de lo esperado, apunta a que cada vez más el gasto de familias y empresas se está viendo perjudicado por la inflación.

El Banco de España confirma, tal como adelantó el director general de Economía y Estadística del Banco de España, la mejora de tres décimas hasta el 1,6% para el PIB de este año de sus previsiones. La revisión al alza se corresponde a un ajuste mecánico, tras los cambios realizados en la estimación de Contabilidad Nacional de 2022 por parte del INE. "Esta revisión es consecuencia, principalmente, del efecto arrastre sobre la tasa media anual de 2023 que se desprende del avance del PIB del cuarto trimestre de 2022 publicada por el INE, que implicó una revisión al alza sustancial en las tasas de crecimiento del PIB en el primer semestre de 2022 y una ligera sorpresa positiva en cuanto al ritmo de avance del producto en el último trimestre del año pasado en comparación con el contemplado en las previsiones del Banco de España de diciembre", explica el organismo.

Pero quitando el barniz estadístico, el mensaje del Banco de España trae un deterioro significativo de los pilares de la economía. El consumo de los hogares representa el 54% del PIB y no será tan intenso como inicialmente pensaba el organismo dirigido por Pablo Hernández de Cos. El pasado mes de diciembre pensaba que crecería un 1,9% en 2023 y un 2,8% en 2024. Las nuevas previsiones contemplan una caída de siete décimas para este año, al 1,2%, y de cinco décimas para el próximo ejercicio, hasta el 2,3%.

Lo mismo pasa con la Formación Bruta de Capital Fijo, que tiene que ver con el gasto y las inversiones empresariales. Tiene un menor peso en el PIB, del 21%, pero es un indicador importante de la actividad privada e indirecto del empleo. El Banco de España espera que solo crezca un 0,3% este año frente al 1,6% esperado en las anteriores previsiones. "El gasto de los hogares y empresas españoles continúa viéndose limitado por dos importantes escollos: la persistencia de tasas de inflación elevadas y la subida de los tipos de interés", subraya el documento presentado hoy la institución.

Los economistas del Banco de España han reflejado estas dos presiones en su nuevo cuadro económico. Por un lado, explican que la pérdida de poder adquisitivo acumulada por los hogares desde el comienzo del actual episodio inflacionista ha ido estrechando el margen para que sus efectos sobre el gasto puedan ser contrarrestados a través de disminuciones adicionales de la tasa de ahorro". A la vez que "de manera cada vez más intensa el dinamismo del gasto de hogares y de empresas se está viendo afectado por el progresivo endurecimiento de las condiciones de financiación desde principios del año pasado".

Pese a todo, el PIB español recuperará su nivel previo a la pandemia en el segundo semestre de este año. Para 2024, el Banco de España ha revisado a la baja el crecimiento previsto en cuatro décimas hasta el 2,3%, mientras que se mantiene sin cambios la tasa de crecimiento correspondiente a 2025, en el 2,1%. Las nuevas previsiones no contemplan las recientes turbulencias financieras provocadas por la crisis bancaria de EEUU, pero no tendrán implicaciones positivas para que el crédito llegue con mayor facilidad a familias y empresas. "En cualquier caso, parece probable que la incertidumbre que ya se ha generado en cuanto a la solidez del sistema financiero internacional ejerza un cierto efecto adverso sobre el desarrollo de la actividad económica en los próximos trimestres", anticipan los economistas de la institución.

El fuerte rebote de la economía en 2022 se apoyó en el comercio exterior, pero su impacto positivo se va diluyendo. Las previsiones de exportaciones han pasado de crecer un 3,8% al 3,1%, para las importaciones el recorte es superior. En diciembre, el Banco de España anticipaba un crecimiento del 4,3% frente al 1,8% de la actual revisión, como un reflejo de la debilidad de la demanda interna. "El repunte esperado de la inversión empresarial, con un elevado contenido importador, y la incipiente apreciación del euro frente a los principales socios comerciales, impulsarían la demanda de importaciones, tras la debilidad que estas registraron en los últimos meses de 2022, lo que podría reducir la aportación de las exportaciones netas al crecimiento del PIB en el primer trimestre", detallan los economistas.

Mayor ritmo de crecimiento trimestral

Según el Banco de España, la economía española habría mantenido, en el primer trimestre del año, un grado de dinamismo similar al que se observó en la segunda mitad de 2022. En el último trimestre del año pasado, el PIB avanzó un 0,2%, en un contexto de notable debilitamiento de la demanda interna, que tuvo su reflejo, a su vez, en un retroceso de las importaciones. Los primeros indicadores de comienzo de año apuntan a un crecimiento del 0,3%.

"La evolución de la economía española en los primeros meses de 2023 estaría siendo, de acuerdo con la información aún incompleta que proporcionan los indicadores de actividad más recientes, algo más favorable de lo que se anticipaba en diciembre", subraya el informe. Los economistas añaden que "a partir de la primavera, se espera que la actividad económica presente un grado de dinamismo creciente, si bien en una coyuntura aún muy incierta y en la que diversos factores seguirán induciendo una cierta debilidad sobre las dinámicas macrofinancieras de nuestra economía".

Debe haber una mejora en las presiones inflacionistas previstas, que ayudar a un crecimiento de la confianza y de la renta de los hogares, que coincidirá con la intensificación del despliegue de los fondos vinculados al programa Next Generation EU.

Más inflación en alimentos para 2023

Para el Banco de España el fondo de la economía española ha empeorado y eso que el contexto de las previsiones era mucho peor el pasado mes de diciembre. El precio del petróleo y del gas eran más elevados y al igual que los tipos de interés, tanto a corto como a largo plazo. Ambas variables deberían favorecer a los fundamentos de la economía española, también el ritmo de crecimiento de los mercados de exportación, que se ha revisado al alza en 2023, según explica en los supuestos técnicos el Banco de España.

Lo más novedoso de las previsiones está en las perspectivas de inflación para la economía española. La inflación general, que en el promedio de 2022 se situó en el 8,3%, descenderá hasta el 3,7% en 2023, permanecerá prácticamente estable en 2024, en el 3,6%, y se reducirá hasta el 1,8% en 2025. El Banco de España, respecto a diciembre, contempla un recorte 1,2 puntos porcentuales para el índice de precios de este año. Hace tres meses la institución esperaba que la inflación rondará el 5% de media este año. El principal motivo que da el Banco de España es por la caída de los precios de la energía, pero también por el efecto base al comparar los precios con el año pasado.

El problema es que estos descensos no se reflejarán en la inflación subyacente, que afecta a buena parte de la cesta de consumo de manera directa. "La reducción de la tasa de inflación subyacente a lo largo del período de proyección se prevé más lenta que la de la inflación general y las dinámicas más recientes apuntan a que, a pesar de que la inflación subyacente empezará a moderarse en torno a la primavera, en el promedio de 2023 esta aumentará una décima con respecto a la observada en 2022, hasta el 3,9%". El Banco de España también incorpora una revisión al alza del precio de los alimentos. Pasa del 7,8% pronosticado el pasado mes de diciembre al 12,2% estimado ahora.

Con la información disponible hasta el mes de febrero, el incremento salarial medio pactado en los convenios colectivos con vigencia en 2023 alcanzó el 2,9%, en línea con lo pactado para 2022. No obstante, esta cifra refleja, mayoritariamente, lo pactado en convenios firmados en años anteriores, mientras que los nuevos convenios colectivos firmados a lo largo del segundo semestre de 2022 apuntan a un incremento salarial medio del 3,3%. Por su parte, los convenios firmados en los dos primeros meses de 2023 recogen un incremento del 5,2%, si bien solo afectan a 245.000 trabajadores y son, por tanto, poco representativos.

Pegas a la creación de empleo

El Banco de España contempla una ligera mejoría en sus proyecciones de paro. Baja dos décimas al 12,7%. "La creación de empleo se prolongará a lo largo del horizonte de proyección, en consonancia con el avance de la actividad. El aumento de la ocupación permitirá que, a pesar del aumento de la población activa, la tasa de paro siga descendiendo", explican. Pero advierte que el aumento de empleo no está coincidiendo con el total de horas trabajadas. Es decir, los puestos de trabajo se están repartiendo entre más trabajadores. "La creación de empleo se ha acelerado a comienzos de 2023, en un contexto de reducción de las horas trabajadas por ocupado", señalan los economistas.

Y añaden, "la información más reciente de Contabilidad Nacional apunta a un leve retroceso de las horas trabajadas en el segundo semestre de 2022, que contrasta con el comportamiento relativamente dinámico que ha mostrado el empleo en términos de ocupados en el mismo período".

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