Economía

Lagarde deja en el aire los próximos movimientos del BCE y Guindos insiste en la fortaleza de la banca

  • Luis de Guindos: "El sector bancario de la zona del euro es resistente"
  • "Nuestro conjunto de herramientas está listo para brindar apoyo de liquidez"
  • Lagarde: "La subida de tipos y la estabilidad financiera no son incompatibles"
Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo. Foto de Bloomberg

Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo (BCE), ha dado inicio a su discurso hablando directamente de la inflación, dejando en un segundo plano los problemas en el sector bancario, y justificando así los movimientos del BCE para intentar contener la subida de precios. Esta forma de comenzar su discurso vuelve a dejar claro que el BCE va a centrar todos sus esfuerzos en la estabilidad de precios frente a la estabilidad financiera. Pese a todo, Lagarde no ha dado pistas sobre los futuros movimientos del banco central.

Por otro lado, Luis de Guindos, vicepresidente del BCE, ha insistido en la fortaleza de la banca europea y de la limitada exposición de las entidades europeas a Credit Suisse. El banco suizo lleva varias jornadas sufriendo fuertes caídas en bolsa y se ha especulado con la posible caída de la entidad suiza. No obstante, en la jornada de este jueves, Credit Suisse recupera parte de las pérdidas en bolsa, aunque el problema de liquidez sigue presente en la entidad.

"El sector bancario de la zona del euro es resistente, con fuertes posiciones de capital y liquidez. En cualquier caso, nuestro conjunto de herramientas de política está completamente equipado para brindar apoyo de liquidez al sistema financiero de la zona del euro si es necesario y para preservar la transmisión fluida de la política monetaria", ha asegurado Lagarde en su discurso. No obstante

Volviendo a los precios, Lagarde ha vuelto a poner el acento en el IPC, sobre todo el subyacente. "Proyectamos que la inflación se va a mantener muy alta por demasiado tiempo". Estas han sido las primeras palabras de Lagarde. El discurso de la banquera gala ha sido consecuente con la decisión de tipos de interés que se ha tomado. Sus palabras han llegado después de que el banco central haya elevado la tasa de depósito al 3%, mientras que la de refinanciación y la de emergencia quedan en 3,5 y 3,75% respectivamente. Con estos movimientos es evidente que el BCE ha primado la lucha contra la inflación al riesgo de inestabilidad financiera.

Otra de las preocupaciones de Lagarde es la trayectoria que puedan seguir los salarios y los márgenes empresariales, que a la postre son los grandes 'conductores' (drivers) de la inflación subyacente. Inquirida por los periodistas sobre esta cuestión, Lagarde ha salido crípticamente al paso: "Creo que lo que esperamos es un reparto de la carga de lo que realmente es un cuasi impuesto (la inflación). Lo que nos preocupa es que esto se convierta en una espiral con un efecto de segunda ronda".

Unas proyecciones 'muertas'

Las proyecciones económicas que se han publicado se terminaron a principios de marzo, por lo que no han tenido en cuenta la tensión generada en el sector bancario, que amenaza con convertirse en una crisis financiera. De modo que estas proyecciones han nacido prácticamente 'muertas', puesto que de incorporar dichos sucesos probablemente serían muy diferentes.

"En consecuencia, estas tensiones añaden incertidumbre en torno a las evaluaciones del escenario de referencia para la inflación y el crecimiento", apunta. De este modo, antes de las turbulencias financieras, el BCE había revisado a la baja la senda para la evolución de la inflación, debido principalmente a una contribución de los precios de la energía menor de lo esperado anteriormente.

En concreto, los expertos del BCE prevén ahora que la inflación se situará, en promedio, en el 5,3% en 2023, por debajo del 6,3% anticipado en diciembre de 2022, mientras que en 2024 la subida de los precios será del 2,9%, medio punto menos de lo previsto anteriormente, y para 2025 la inflación será del 2,1%, todavía por encima de la meta del 2%, pero dos décimas mejor de lo anticipado anteriormente.

A pesar de esta revisión a la baja, el BCE advierte de que las presiones inflacionistas subyacentes siguen siendo fuertes, ya que la tasa de inflación, excluidos la energía y los alimentos, continuó aumentando en febrero y los expertos del BCE esperan que se sitúe en una media del 4,6% en 2023, por encima de lo estimado en las proyecciones de diciembre.

Posteriormente, esta tasa subyacente descendería hasta el 2,5% en 2024 y el 2,2% en 2025, en un contexto de desaparición gradual de las presiones al alza debidas a las perturbaciones de oferta anteriores y a la reapertura de la economía y en el que el endurecimiento de la política monetaria frena cada vez más la demanda.

Por otro lado, Lagarde ha vuelto a insistir en que "las medidas de apoyo del Gobierno para proteger a la economía del impacto de los altos precios de la energía deben ser temporales, selectivas y adaptadas para preservar los incentivos para consumir menos energía. A medida que bajen los precios de la energía y disminuyan los riesgos en torno al suministro energético, es importante empezar a retirar estas medidas con prontitud y de forma concertada", según el discurso de la francesa.

¿Decepción en la banca?

"Los bancos y los inversores podrían sentirse decepcionados por el hecho de que el BCE no haya anunciado nada explícito para atajar la preocupación por unos problemas de liquidez más generalizados en el sector bancario, sobre todo teniendo en cuenta que en junio vencen unos 550.000 millones de euros de los TLTRO existentes. Por ejemplo, podría haber introducido un nuevo programa de operaciones de refinanciación a largo plazo no selectivas.

En su lugar, tendrán que conformarse con la garantía de que "el conjunto de instrumentos de política del BCE está plenamente equipado para proporcionar apoyo de liquidez al sistema financiero de la zona del euro en caso necesario", una frase que aparece dos veces en el comunicado de prensa", explica Jack Allen-Reynolds, analista de Capital Economics.

Turno de preguntas

No ha sido hasta el turno de preguntas, cuando Lagarde ha hablado con algo más de profundidad sobre los problemas a los que se enfrenta la banca, aunque siempre manteniendo que los bancos europeos tienen unos niveles de liquidez y capital históricamente elevados. Además, Lagarde ha querido zanjar el debate asegurando que tiene las herramientas necesarias para resolver cualquier inestabilidad financiera que se produzca.

"Estamos intentando alcanzar la estabilidad de precios con nuestra subida de tipos de 50 puntos básicos, pero además de eso estamos vigilando el sistema financiero y tenemos todo listo por si hubiera que poner en marcha cualquier instrumento o línea de facilidad, también reactivar las facilidades sobre el colateral... la liquidez en la zona euro es perfecta y no existe una lucha entre inflación y estabilidad financiera, ambas son complementarias y estamos trabajando para alcanzar ambos objetivos", ha asegurado Christine Lagarde.

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