Economía

La industria de España "sufre un doble colapso" que acelera la destrucción de empleo del sector

  • S&P Global: "La destrucción de puestos de trabajo se está acelerando"
  • Ya son cuatro meses consecutivos a la baja para este indicador adelantado
  • La caída de la industria española es la mayor entre las economías europeas
Fábrica de automóviles en funcionamiento. Foto de iStock

La economía europea se está desacelerando a marchas forzadas y España no va a ser menos. Aunque el crecimiento del PIB sigue siendo positivo, tanto en la zona euro como en España, hay que tener en cuenta que éste es un indicador que va con mucho retraso. Por el contrario, otros indicadores adelantados (avanzan lo que puede pasar con el PIB y la economía) están mostrando señales evidentes de alarma, como es el caso del PMI manufacturero, que ha sufrido el mayor desplome entre las grandes economías en Europa en octubre.

"El sector manufacturero español experimentó un mes tórrido en octubre", aseguran los analistas de S&P Global. El sector manufacturero ha sufrido una disminución tanto de la producción como de los nuevos pedidos hasta niveles no vistos desde los confinamientos más duros, relacionados con la pandemia en la primavera de 2020. El índice se ha desplomado a 44,7 puntos en octubre, un dato que ha quedado por debajo de lo que esperaban los expertos (47,5) y del dato de septiembre, que fue de 49 puntos. 

Evolución del PMI manufacturero en España
Evolución del PMI manufacturero en España

Primero fueron unos costes de producción disparados (producto de la inflación y los problemas en la cadena de suministro) lo que golpeó al sector manufacturero español. Ahora, con la desaceleración económica del área euro (principal pareja comercial de España), el golpe también está llegando por el lado de la demanda, lo que fuerza a las empresas a implementar recortes.

Destrucción de empleo

La destrucción de puestos de trabajo se aceleró, mientras que la confianza en el futuro se desplomó a un mínimo de 29 meses. Las elevadas presiones sobre los precios han seguido siendo motivo de preocupación para muchas empresas. Aunque ha habido algunas noticias positivas en este frente, ya que los costes de producción aumentaron a un ritmo mucho más lento en octubre, los niveles de inflación se mantuvieron elevados. El PMI manufacturero de S&P Global Spain, un indicador compuesto de una sola cifra del rendimiento de la fabricación, registró un resultado de 44,7 en octubre. El índice ha registrado su nivel más bajo desde mayo de 2020.

Además, octubre marcó el cuarto mes consecutivo en que el índice se ubica por debajo de la marca sin cambios de 50, en nivel que denota la zona de expansión (hacia arriba) o contracción (hacia abajo). El deterioro de las condiciones operativas estuvo estrechamente ligado a caídas severas y aceleradas tanto de la producción como de los nuevos pedidos.

Paul Smith, director económico de S&P Global Market Intelligence, asegura: "La industria de España ha sufrido un doble colapso tanto en la producción como en los nuevos pedidos durante octubre, registrando descensos no vistos desde los estrictos confinamientos provocados por la pandemia de 2020 y, antes de eso, la crisis de deuda de la eurozona.de 2012. Esto debería poner de manifiesto la gravedad de los desafíos que envuelven al sector, ya que la incertidumbre económica generalizada y los impactos de la alta inflación pesan mucho sobre la demanda y el desempeño de la industria", asegura este experto.

"Las empresas respondieron recortando drásticamente la actividad de compras y los puestos de trabajo, especialmente dado que no hay una dirección obvia de la crisis. De hecho, la confianza sobre las perspectivas se hundió a un mínimo de casi dos años y medio en octubre en medio de las expectativas de que la alta inflación y la incertidumbre económica persistirán en los próximos meses", sostiene Smith.

Caída a nivel europeo

Malos datos sobre la industria europea. Los PMI manufactureros (índice de gestores de compras que elabora S&P Global) finales de octubre peores de lo esperado en las principales economías europeas. Más allá del boquete en el dato español, el PMI manufacturero global de la Eurozona fue el mes pasado de 46,4 puntos frente a los 46,6 esperados y los 48,4 de la lectura final de septiembre. Ya es el séptimo mes consecutivo con el indicador por debajo de 50 (zona de contracción).

"El sector de producción de bienes de la eurozona entró en un declive más profundo a principios del cuarto trimestre. Las encuestas del PMI señalan ahora claramente que la economía manufacturera está en recesión. En octubre, los nuevos pedidos cayeron a un ritmo que rara vez hemos visto durante 25 años de recopilación de datos. Solo durante los peores meses de la pandemia y en el punto álgido de la crisis financiera mundial, entre 2008 y 2009, los descensos han sido más fuertes", resume Joe Hayes, economista senior de S&P Global Market Intelligence.

"La industria acusa el fuerte aumento en los costes de producción (energía, transporte y cuellos de botella) y la pérdida de tracción de la demanda ante la pérdida de poder adquisitivo de las familias (+10,7% en el IPC). En definitiva, malas noticias para la zona euro en un entorno marcado por el endurecimiento de la política monetaria del BCE y la crisis energética desatada tras la invasión rusa de Ucrania", remarcan los analistas de Bankinter.

La compleja situación de Alemania

En Alemania, 'locomotora' industrial de la región, el indicador sigue a la baja y ha sido peor de lo previsto: pasa de 47,8 puntos a 45,1 frente a los 45,7 esperados. Es el dato más bajo desde inicios de 2020. "Se ha producido una nueva presión a la baja en los niveles de producción a principios del cuarto trimestre, y las empresas han notado la influencia de los altos costes de la energía y la profundización del descenso de la demanda", señala en un comentario Phil Smith, de S&P Global Market Intelligence.

En el caso de Alemania, las empresas nunca han estado tan preocupadas por las ventas. Alrededor del 52% de las compañías germanas espera que el negocio se deteriore en los próximos 12 meses, según la encuesta de 24.000 empresas realizada por la Asociación de Cámaras Alemanas de Industria y Comercio, conocida como DIHK. Solo el 8% espera una mejora.

"Este es el peor valor que hemos medido desde que comenzó la encuesta en 1985", asegura el jefe de DIHK, Martin Wansleben, en un comunicado publicado este miércoles. "Incluso durante la pandemia del coronavirus y la crisis financiera mundial, la proporción de optimistas estuvo por encima del 10%".

El sector industrial de Alemania depende en gran medida del gas barato de Rusia. Ahora que los flujos de gas ruso están desapareciendo, la industria germana sufre para mantener sus niveles de producción y, sobre todo, sus competitivos precios.

La crisis ha obligado a las empresas cuyo proceso de producción es muy intensivo en energía a frenar la actividad, incluidos uno de cada cuatro fabricantes de productos químicos y uno de cada seis de automóviles. El 17% de los fabricantes de automóviles ahora están considerando trasladar la producción al extranjero. La encuesta mostró que el 41% de las empresas alemanas aseguran que su situación financiera es difícil, frente al 31% del año pasado.

En Francia, el índice final de octubre desciende hasta los 47,2 puntos frente a los 47,7 de septiembre, alcanzando su nivel más bajo en casi dos años y medio. En Italia, el indicador cayó de 48,3 en septiembre a 46,5 en octubre, señalando el cuarto deterioro mensual consecutivo de las condiciones manufactureras, y el más marcado desde mayo de 2020. Más grave es el caso de Polonia, donde el indicador pasa de 43 puntos a 42.

De cara al futuro, los fabricantes de la eurozona siguen esperando un descenso de los volúmenes de producción durante los próximos 12 meses. Excluyendo los meses del inicio de la pandemia, el Índice de Producción Futura registró en octubre su lectura más baja desde el inicio de la serie en 2012. La alta inflación, la incertidumbre geopolítica y el empeoramiento de las condiciones económicas a nivel mundial apuntalaron las perspectivas pesimistas, apostillan desde S&P Global Market Intelligence.

Miedo a un éxodo de empresas

Este colapso de la industria europeo también es producto de la crisis energética que vive el continente. Las empresas tienen problemas para seguir siendo competitivas con unos costes energéticos tan elevados. Si la industria se marcha de Europa, esto se reflejará de forma clara en los PMI y en la economía del Viejo Continente.

La industria europea lleva décadas trasladando la producción a lugares con mano de obra más barata y otros costes más bajos, pero la crisis energética está acelerando el éxodo, aseguran varios expertos en declaraciones a Reuters.

"Si los precios de la energía se mantienen tan elevados que parte de la industria europea dejará de ser competitiva estructuralmente y las fábricas cerrarán y se trasladarán a Estados Unidos, donde hay abundancia de energía de esquisto barata", asegura Daniel Kral, economista sénior de Economía de Oxford.

Por ejemplo, la producción de aluminio primario de la UE se redujo a la mitad, en 1 millón de toneladas, durante el año pasado. Las cifras comerciales recopiladas por Reuters muestran que las nueve fundiciones de zinc del bloque han recortado o detenido la producción, que fue reemplazada por importaciones de China, Kazajistán, Turquía y Rusia.

La reapertura de una fundición de aluminio cuesta hasta 400 millones de euros y es poco probable dada la perspectiva económica incierta de Europa, asegura Chris Heron de la asociación industrial Eurometaux. "Históricamente, cuando ocurren estos cierres temporales, como consecuencia vienen los cierres permanentes", sentencia.

Se espera que Bruselas proponga una nueva legislación a principios del próximo año, la Ley Europea de Materias Primas Críticas, para acumular reservas de minerales indispensables en la transición a la economía verde, como litio, bauxita, níquel y tierras raras. Pero sin más energía renovable y una reducción de costes, es poco probable que las empresas inviertan en Europa.

"La evolución de los mercados energéticos seguirá siendo un punto clave para los fabricantes de la zona euro durante el invierno. La racha de buen tiempo en toda Europa hasta ahora es un buen augurio y ha ayudado a bajar los precios del gas al por mayor. Sin embargo, seguimos siendo conscientes del riesgo de que un clima frío atípico pueda aumentar la necesidad de racionamiento de energía, causando una interrupción generalizada de la producción manufacturera", remacha Hayes, de S&P Global.

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