Economía

Las empresas que no encuentran trabajadores se duplican en el último año, según el Banco de España

  • Los sectores más afectados son la hostelería y la construcción
  • El mercado laboral sigue sobrecalentado pese a las peores perspectivas económicas
  • El Gobierno se negó en mayo a reconocer el problema

En un entorno de creciente incertidumbre para la economía española, donde no pocos ven la sombra de la recesión, la falta de mano de obra se convierte en un problema que no da tregua a las empresas. Un 32% de ellas dice que está afectando negativamente a su actividad.

Esta queja contrasta con el hecho de que el deterioro de la actividad ha lastrado el empleo en verano. Según la encuesta del Banco de España a empresas españolas del tercer trimestre, el 66,5% de las empresas han mantenido estable su empleo, un porcentaje que es 8 puntos porcentuales inferior al del segundo trimestre.

Para el cuarto trimestre, las perspectivas son "menos favorables", según el supervisor, que destaca que el indicador de evolución trimestral del empleo apunta a un retroceso, "por primera vez desde comienzos de 2021".

Pese a ello, el porcentaje de empresas que declaran verse afectadas por una carencia de personal es ya el doble que el que anotaban hace un año. La tasa se disparó exponencialmente en el cuarto trimestre del pasado ejercicio, con una subida de 11 puntos porcentuales hasta el 27%, pero se ha mantenido relativamente estable desde entonces hasta ahora. Esta 'tranquilidad' se interrumpe ahora con un incremento de 4 puntos en el tercer trimestre del año. 

El alza es más intensa en sectores como la hostelería, en el que el 57% de las empresas declara estar experimentando este problema, 7 puntos más que hace tres meses. También en la construcción, con un aumento de 4 puntos porcentuales, hasta el 48%.

Esta evolución muestra que España no es ajena al 'sobrecalentamiento' del mercado laboral que se percibe en la Unión Europea. Pero, sobre todo, confirman la advertencia lanzada por los empresarios antes del verano, y que el Ejecutivo ignoró.

A finales de mayo, la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, se reunió con la patronal y los sindicatos para analizar la cuestión de la falta de mano de obra. Sin embargo, el Ejecutivo esgrimió que este problema no existe: para hacerlo utilizó la cifra de vacantes detectadas por la Encuesta Trimestral de Costes Laborales, una estimación que apenas llegan a las 145.000, cifra muy inferior a la que ofrecían las empresas.

Este dato llevó a Díaz a eludir el análisis y se limitó a  achacar la dificultad para contratar a los bajos salarios. De esta forma, un debate sobre la falta de personal se convertía en una ocasión para alinearse con las reivindicaciones salariales de los sindicatos.

El Banco de España maneja su propia tesis. En un informe publicado en primavera, el organismo que dirige Pablo Hernández de Cos vinculaba los cambios en los flujos de llegada de trabajadores inmigrantes a España desde el arranque de la pandemia con este 'estrechamiento del mercado laboral' en determinados sectores.

Pero también influiría la demanda creada por los Fondos Next Gen, sobre todo en el sector tecnológico y de rehabilitación. En este sentido, el supervisor advertía de que la falta de mano de obra cualificada para impulsar programas muy vinculados con la tecnología penaliza a las empresas. Además, como las "actuaciones prioritarias" de los fondos son muy similares entre países, la competencia con nuestros vecinos para captar el talento disponible se dispara.

Así las cosas, en un contexto complejo afectado por la crisis de Ucrania y los cambios fiscales, las vacantes han pasado de ser el problema menos relevante al cuarto, por delante de la situación de la demanda o la evolución de la pandemia. Y se acerca cada vez más al peso que la falta de suministros, sobre todo microchips, ocupa entre las preocupaciones de los empresarios.

En cualquier caso, el Banco de España no espera que las vacantes tengan un efecto alcista en los salarios, adicional al que ya tiene la inflación. De hecho, las previsiones de Hernández de Cos son moderadamente optimistas. Hace unos días señaló que, aunque el crecimiento de los costes laborales unitarios "contribuirá significativamente a la inflación" en el área del euro en 2023, lo hará en menor medida en 2024, "debido tanto a la moderación del avance de los salarios como al repunte del crecimiento de la productividad".

En este escenario, el impacto de la evolución de los tipos sobre el empleo también depende de las vacantes. Si son más elevadas de lo que reconoce el Ejecutivo, España tendría un 'cochón' mayor ante el enfriamiento de la actividad que provocará la subida de tipos por parte del BCE.

Es decir, antes de empezar a despedir, las empresas dejarían de contratar, aunque la aún elevada tasa de desempleo es un factor que no invita al optimismo.

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