Economía

EEUU debate suspender el impuesto a la gasolina en un intento desesperado por frenar la inflación

  • La inflación se encuentra disparada en niveles no vistos en 40 años
  • El precio de la gasolina en EEUU ha alcanzado los 3,5 dólares por galón
  • Puede ser una buena baza para que Biden mejore en los índices de popularidad
Joe Biden, presidente de EEUU

La Casa Blanca está cerca de tomar una decisión histórica para reducir el precio de la gasolina ante la imparable subida del petróleo. Un grupo de legisladores demócratas, con cierto peso en el partido, han propuesto eliminar el impuesto federal sobre la gasolina hasta al menos el próximo año. Con esta medida también se combatiría el impacto que la inflación está teniendo en el bolsillo de los americanos.

"Todas las herramientas están sobre la mesa para reducir los precios", asegura Emilie Simons, secretaria de prensa adjunta de la Casa Blanca. "El presidente ya anunció una liberación histórica de 50 millones de barriles de la reserva estratégica de petróleo y todas las opciones están sobre la mesa de cara al futuro", según recoge el diario Financial Times.

Los demócratas Maggie Hassan de New Hampshire y Mark Kelly de Arizona presentaron la semana pasada la Ley de alivio de los precios de la gasolina (Gas Price Relief Act), un proyecto de ley que suspendería temporalmente el impuesto federal a la gasolina hasta fin de año.

El impuesto actual impone un gravamen de 18,4 centavos por galón de gasolina (4,55 litros). Esta ley también estipularía que el Departamento del Tesoro debería asegurar que esta bajada de precio repercuta de forma positiva en el bolsillo de los consumidores, es decir, que las empresas no aprovechen para incrementar sus márgenes

No obstante, la medida sería un duro golpe para la agenda climática de Joe Biden. El presidente había prometido impulsar la propiedad de vehículos eléctricos y reducir la dependencia de los estadounidenses de los combustibles fósiles.

Una medida para ganar apoyo

Pero esta decisión llegaría en un momento crucial para un Biden que se enfrenta a índices de aprobación sombríos, mientras que los demócratas en el Capitolio se preocupan por sus perspectivas políticas de cara a las vitales elecciones intermedias de noviembre, cuando ambas cámaras están en juego.

Los propios Hassan y Kelly se enfrentan a duras batallas de reelección en noviembre. Su proyecto de ley también ha sido apoyado por varios legisladores demócratas vulnerables, incluidos Raphael Warnock de Georgia y Catherine Cortez Masto de Nevada.

Warnock asegura que el proyecto de ley es el "último esfuerzo para ayudar a las familias trabajadoras y de clase media a superar las presiones económicas de la pandemia".

Los senadores demócratas han discutido la propuesta de exención del impuesto a la gasolina y otras formas de abordar el aumento de los costes a los que se enfrenta el consumidor en su reunión semanal, pero no todos los legisladores estaban de acuerdo con la idea.

Joe Manchin, el senador demócrata conservador de Virginia, aseguró a los periodistas en el Capitolio que suspender el impuesto no "tenía sentido". Mientras tanto, los republicanos moderados, incluidos Mitt Romney y Lisa Murkowski, que a veces se unen a los números de los demócratas en un Senado precariamente dividido, también señalaron su oposición al proyecto de ley.

Los últimos datos de la Oficina de Estadísticas Laborales mostraron que los precios al consumidor de EEUU aumentaron un 7,5% el mes pasado en comparación con enero de 2021, el ritmo anual más rápido en 40 años. Los precios promedio de la gasolina a nivel nacional subieron a 3,5 dólares por galón, el nivel más alto en más de siete años.

El aumento en los precios de la gasolina se producen por la escalada constante en los precios del crudo a medida que la demanda global se recupera tras la crisis del covid.

El West Texas Intermediate, el crudo de referencia de EEUU, ha llegado a rebasar los 95 dólares el barril esta semana por primera vez desde 2014. Desde entonces, ha retrocedido a aproximadamente a 91,50 dólares con la esperanza de un alivio en la tensión de la crisis de Ucrania.

La administración Biden ya ha tratado de emplear varias tácticas para hacer frente a los altos precios en las gasolineras, pero con resultados limitados. En noviembre, la Casa Blanca anunció la liberación de 50 millones de barriles de crudo de la reserva estratégica de petróleo del país en un esfuerzo por aliviar la escasez de suministro. Sin embargo, el impacto fue mínimo o nulo.

Súplicas a la OPEP

Mientras tanto, las súplicas al grupo OPEP+ para que aumenten la oferta han sido en gran medida ignoradas. Biden habló con el rey Salman bin Abdulaziz de Arabia Saudí la semana pasada sobre "garantizar la estabilidad de los suministros energéticos mundiales", asegura la Casa Blanca.

Mientras tanto, la industria del fracking estadounidense empieza a recuperar poco a poco los niveles de producción previos a la crisis del covid. Sin embargo, la incertidumbre que reina sobre el futuro uso de los combustibles fósiles ha retrasado la nueva oleada de inversión en una industria que ha sido vital en los últimos años para mantener a raya los precios del crudo.

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