Economía

El arriesgado experimento de Erdogan: garantizar los depósitos en liras no saldrá gratis

  • Mustafa Sönmez: "Esto no reduce la inflación, lo que va a hacer es aumentarla"
  • Güldem Atabay: "Es un disparo en el corazón de la justicia tributaria"
  • Wolfango Piccoli: "Los contribuyentes financiarán a los ricos que tengan más depósitos"

Nureddin Nebati, ministro Finanzas de Turquía, ha revelado los detalles del plan de Erdogan para proteger a la lira y a los ahorradores turcos. A partir de ahora, las cuentas de ahorro en moneda nacional (lira) estarán 'garantizadas' por el valor de divisas extranjeras, lo que ha provocado entre este lunes y martes una drástica apreciación de la lira turca, que sin embargo podría tener muy poco recorrido. Los riesgos son muchos para las finanzas y la economía del país otomano. Erdogan, lejos de dar marcha atrás, está acelerando sus planes que pueden tener consecuencias fatales, según los expertos.

El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, anunció este lunes que el Gobierno pagaría a los titulares de cuentas de ahorro en liras la diferencia entre el crecimiento de su capital por los intereses y el valor que tendría en divisas. De esta forma quiere evitar que los ciudadanos sigan convirtiendo sus ahorros en moneda extranjera, como el dólar o el euro. Las consecuencias son imprevisibles, pues todo dependerá de las decisiones de millones de ahorradores e inversores y de la credibilidad que otorguen al plan del Gobierno de Turquía.

Estos movimientos de los ahorradores turcos (venden liras para comprar otras divisas por miedo a que la lira siga perdiendo poder adquisitivo) ha generado un debacle en la lira turca, que había perdido un 45% de su valor desde mediados de noviembre y cotizaba ayer a 20 unidades por euro y 18 por dólar, antes del anuncio del presidente. Todo ello pese a las continuas intervenciones del banco central del país.

La lira sube con fuerza tras el anuncio
La lira sube con fuerza tras el anuncio

La depreciación que ya venía de lejos ante unas políticas internas muy cuestionados se ha acelerado en los últimos meses por la gradual bajada de tipos de interés por parte del Banco Central, que ahora están en el 14%, con una inflación interanual del 21,3% en noviembre.

¿Cómo funciona el sistema?

Ahora, el plan de Erdogan y sus expertos obliga a los bancos turcos a ofrecer a sus clientes, siempre que sean personas físicas, la opción de depositar dinero en una cuenta denominada en liras a 3, 6, 9 o 12 meses vista, a un tipo de interés acorde al fijado por el Banco Central y anotando su valor en dólares según el cambio de ese día, según ha informado hoy el Ministerio de Finanzas turco.

Si al vencer el plazo, el valor del capital más intereses es superior al valor en dólares de ese día, no se cobrará impuesto en origen, pero si es inferior, al cliente se le pagará esa diferencia, compensándolo por la bajada de la lira respecto al dólar.

La medida busca devolver la confianza de los ciudadanos en la moneda nacional, pero los economistas (los que no rodean a Erdogan) la consideran un juego arriesgado, porque en el caso de que la lira siga depreciándose, el Estado deberá desembolsar inmensas sumas de dinero público.

"Parece que las políticas fiscales y monetarias se entrelazaron, mientras que en una economía sana, estas políticas deberían seguir siendo independientes. Esta es una situación muy peligrosa", asegura Ipek Ozkardeskaya, analista senior de Swissquote Bank en declaraciones a Reuters.

Dinero público

"Es Hacienda quien asume ahora la presión sobre la moneda y tendrán que sacar el dinero de los impuestos o pedir préstamos (más déficit). Esto no reduce la inflación sino que la incrementa", advierte a Efe el economista Mustafa Sönmez.

"Es una garantía que el Estado ofrece a los que tienen ahorros, pero a costa del bolsillo de todos los ciudadanos. Es una situación injusta", opina el analista Hayri Kozanoglu en conversación con Efe.

Refet Gurkaynak, profesor de economía en la Universidad Bilkent de Ankara, describe el nuevo esquema como "en efecto, una fuerte subida de los tipos de interés", aunque parece que solo beneficiará a los depositantes a costa de los contribuyentes, por lo que puede tener implicaciones negativas en la redistribución de la renta. Este experto cree que la medida puede traer estabilidad para la lira a corto plazo, puesto que los turcos van a recuperar parte de las liras que han vendido en los últimos meses, pero advirtió que también podría tener "consecuencias peligrosas" a largo plazo.

Wolfango Piccoli, un analista de la consultora Teneo, también cree que la medida equivale a una "subida de tipos sigilosa... Además, este movimiento supone que los contribuyentes financiarán a los ricos para que no pierdan con el tipo de cambio", asegura en una nota a los clientes, agregando que el esquema colocaría a casi todos del riesgo cambiario sobre el estado. Al final, la mayor parte de los activos financieros está en manos de los más ricos, que recibirán en términos absolutos una mayor parte de esta compensación.

Más crítica aún ha sido la economista Güldem Atabay al asegurar en Twitter que se trata del "último conejo que el Gobierno se saca de la chistera" y que representa "un disparo al corazón de la justicia tributaria", además de obligar al Estado a pedir nuevos créditos.

¿Más especulación?

Tampoco falta quien teme que precisamente al ofrecer una rentabilidad vinculada a la bajada de la lira, la medida incita a la especulación en lugar de estabilizar la moneda. La espectacular subida de la lira, que se ha apreciado hasta un 38% en las horas que siguieron al anuncio de Erdogan, se debió a una masiva venta de divisas extranjeras (dólares, euros...) por liras, por valor de unos mil millones de dólares, confirmó el presidente de la Unión de Bancos Turcos, Alpaslan Çakar, en la emisora Habertürk.

Agregó que se trataba de ventas únicamente electrónicas, al ser horas nocturnas. Sönmez aseguró a Efe que fueron los propios bancos públicos turcos los que lanzaron esa adquisición de liras para crear una sensación de saturación del mercado de divisas que hizo subir la lira.

Çakar cifró el valor total de los ahorros en bancos turcos en 5,4 billones de liras, con un 64% en divisas y un 36% en liras turcas, cuando hace cuatro meses el reparto era del 52 y 48%.

Unos 3,4 billones pertenecen a titulares físicos, y el banquero señalaba que no espera una conversión de todo este volumen en las nuevas cuentas garantizadas por el Gobierno.

Más inflación a futuro

Esta medida o herramienta del Gobierno "supondrá una gran carga para el presupuesto cuando haya una fuerte caída en el tipo de cambio de la lira. Este tipo de carga generalmente se monetiza, lo que significa tasas de inflación y de cambio de divisas aún más altas", asegura Gurkaynak.

El plan tiene como objetivo reducir la demanda de dólares de los inversores minoristas, pero evitar una subida de tipos formal tiene un coste: el Tesoro ahora se tendrá que hacer cargo las pérdidas en depósitos de liras en caso de que la divisa se deprecie con fuerza.

Eso ejerce presión sobre uno de los pocos puntos brillantes que quedan en la economía de Turquía, su posición fiscal, y vuelve a poner en el punto de mira una tendencia a unos responsables políticos que se están apoyando en el presupuesto público para pagar el coste de políticas equivocadas.

"Podemos decir que el presupuesto, el último ancla que queda, se ha sacrificado para afirmar que se ha evitado una subida de tipos", según Ibrahim Turhan, ex vicegobernador del banco central turco que ahora es un político de oposición. "De esta manera, el coste de la depreciación de la lira lo va a pagar la sociedad en su conjunto".

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