Economía

El crecimiento de China no superará al de EEUU por primera vez desde 1976

  • Bank of America estima que China crecerá un 4% en 2022 frente al 4,8% de EEUU
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En medio de una transformación para "el bien común", los problema dentro del sector inmobiliario y la fatiga en su lucha contra la pandemia, la economía china pierde fuelle. Una desaceleración que sienta el terreno para que por primera vez desde 1976, su eterno rival, véase Estados Unidos, sobrepase al gigante asiático en ritmo de crecimiento el próximo año.

Al menos eso proyectan desde Bank of America (BofA) que recientemente revisó a la baja sus previsiones para el PIB chino rebajando su crecimiento hasta el 7,7% este año y al 4% en 2022. Ethan Harris, economista global de la entidad, alega que el "incómodo cambio de régimen" que implementa el presidente Xi Jinping lastrará la expansión de la segunda mayor economía del mundo. En este sentido, Harris justifica en un informe distribuido entre sus clientes que tanto la "vasta represión regulatoria" al sector privado de China como el "esfuerzo moralista" por la redistribución merman lo que hasta ahora se consideraba como un modelo capitalista "con características chinas" que posicionaban al país a superar a la economía estadounidense en los próximos años o décadas, dependiendo de las previsiones. Dicho esto, ahora que la economista jefa para EEUU de Bank of America, Michelle Meyer, estima que la economía americana avanzará este año un 5,6% y un 4,8% en 2022, se avecina un sorpasso no visto en más de cuatro décadas. Según los datos del Banco Mundial, la última vez que EEUU superó la tasa de crecimiento de China fue en 1976, con un crecimiento anual del PIB del 5,4%, frente al -1,6% de China.

Una ventaja sistemática

Desde entonces, China ha superado sistemáticamente a EEUU aunque éste último país sigue siendo la mayor economía del mundo por PIB. Las proyecciones del Fondo Monetario Internacional indican que el gigante asiático podría materializar su adelanto en 2030. Otras perspectivas adelantan este episodio a la década todavía en curso.

El PIB de EEUU se contrajo el año pasado un 3,5% el año pasado por el efecto de la pandemia. Por su parte, la economía de China contuvo en gran medida la expansión del virus y se convirtió en la única gran economía mundial que registró un crecimiento económico; su PIB aumentó un 2,3%.

Sin embargo, en lo que llevamos de 2021, la política de contagios cero de Xi, el fortalecimiento regulatorio en múltiples sectores, especialmente el tecnológico, o los problemas registrados por la inmobiliaria Evergrande suponen una tormenta para el país, que también lidiar con problemas de suministro eléctrico y el elevado precio de la energía. De hecho, la preocupación por los efectos indirectos de Evergrande Group, con un cúmulo de deuda de 305.000 millones de dólares, ha provocado la rebaja sistemática del PIB chino por parte de varios mesas de inversión. Las políticas adoptadas por Pekín para reducir el apalancamiento del sector inmobiliario, alcanzar la neutralidad de carbono en 2060 o lograr una economía más igualitaria (redistribuyendo la riqueza), pese a ser beneficiosas a largo plazo, tendrán un impacto importante en el crecimiento en los próximos años.

En un informe elaborado por Simon MacAdam, economista global de Capital Economics, se pone de manifiesto cómo la debacle generada por Evergrande es solo un síntoma más de lo que está por llegar. "Aunque se evite una crisis, el sector de la construcción en China está en declive estructural y contribuirá a una ralentización del crecimiento de su PIB hasta el 2% en 2030", señala MacAdam. No solo eso. Recalca como esta proyección respalda la opinión no consensuada de Capital Economics que considera que el PIB chino no superará nunca al de la economía estadounidense a tipos de cambio de mercado.

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