Economía

El aviso del Banco de España por un indicador clave sobre el futuro de las pensiones

  • La tasa de dependencia se va a disparar hasta el 60% para 2050
  • Se refiere al binomio personas mayores de 65 años/en edad de trabajar
  • Puede afectar al consumo, salarios, empleo, inversión, productividad...
Foto: Getty.

La sostenibilidad de las pensiones es uno de los asuntos capitales para España en las próximas décadas. Se trata de un hito que se pretende salvar con la incipiente reforma que está negociando el ministro de Seguridad Social José Luis Escrivá y que, de cara al medio plazo, va a tener muchas dificultades que sortear.

Así lo asegura el director general de Economía y Estadística del Banco de España, Óscar Arce, que ha asegurado que en los próximos 30 años España sufrirá un gran aumento de la tasa de dependencia (la relación entre la población dependiente y la activa en edad de trabajar), lo que repercutirá sobre el sistema de pensiones de nacional, según recoge Europa Press.

En concreto, Arce vaticina que para 2050 esta tasa será de un 60% (es decir, habrá cerca de dos personas mayores de 65 años por cada tres en edad de trabajar), lo que implica una subida de 34 puntos porcentuales de 2010 a 2050. La progresión es harto preocupante: en los 50 años anteriores su ascensión fue casi un tercio, 12 puntos.

Según Arce, este aumento podría conllevar que el gasto en pensiones se incremente a su vez entre 4,7 y 12,2 puntos del PIB (Producto Interior Bruto) para 2050. Esto se enlaza con la previsión del Informe sobre Envejecimiento de la Comisión Europea, que estima que el gasto en sanidad y cuidados también subiría dos puntos del PIB hasta el mismo año.

Las razones de este considerable aumento del gasto en pensiones viene dado por la mayor esperanza de vida combinada con la baja natalidad y el añadido del efecto "temporal" del flujo de los baby boomers.

Este cóctel no solo tendrá consecuencias en el aumento del gasto en pensiones. De acuerdo con Arce, los cambios demográficos siempre traen consigo cambios en los indicadores económicos y, en este caso, se verán afectados el consumo, el empleo, los salarios, la inversión, los precios o la productividad.

Así, esta crecida del gasto en pensiones podría conllevar una bajada de la tasa de crecimiento potencial (que tiene en cuenta el empleo y la innovación), una tasa de ahorro mayor combinada con una reducción del ahorro total y la transformación de activos en flujos vitalicios de renta, como ocurre por ejemplo con las viviendas en propiedad.

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