Economía

El plan fiscal de Biden impulsa el alza de impuestos a empresas que persigue Europa

  • Washington quiere limitar la competencia fiscal internacional
  • Favorece la armonización de impuestos que busca la Comisión Europea
  • La UE pide nuevos ingresos para aumentar sus recursos propios
El presidente de Estados Unidos, Joe Biden. eE

El nuevo plan fiscal de los Estados Unidos dirigido por la Administración del presidente, Joe Biden, impulsará la armonización fiscal europea y el alza de impuestos a las empresas que busca Bruselas. El plan de Washington -que quiere para las compañías un impuesto mínimo global único con una tasa del 21%- busca limitar la competencia fiscal internacional para que las multinacionales no puedan beneficiarse de los territorios de baja tributación. La Unión Europea (UE) comparte este objetivo e intenta desde hace años una armonización fiscal comunitaria en Sociedades.

Las medidas suponen un nuevo impulso a las iniciativas de la Unión Europea, cierto sector de la OCDE y el Fondo Monetario Internacional (FMI), que apuestan por consolidar los ingresos a través de una subida de los tipos a las empresas. Biden anunció este mes un alza en el Impuesto federal sobre Sociedades de Estados Unidos. El presidente quiere llevar la tasa del 21% al 28% para financiar sus proyectos de empleo e infraestructuras.

"Vamos hacia una época en la que se van a producir alzas muy importantes en todos los sectores", señala Antonio Camuñas

Las medidas han dividido a los países europeos. Estados como Irlanda o Países Bajos ven amenazada su competitividad fiscal. Francia también ha expresado su malestar. Hace meses que el Elíseo ha iniciado una simplificación y rebaja de su Impuesto sobre Sociedades para aumentar la recaudación. Sin embargo, Bruselas y otros países ven positiva la reforma. Biden ha recibido el apoyo del FMI, del presidente español, Pedro Sánchez, o del ministro de Finanzas austríaco, Gernot Blümel, que sostiene que esta medida facilita un impuesto digital global.

La UE está ahora más decidida que nunca a expandir sus propios recursos para financiar el Presupuesto comunitario en lugar de depender de los recursos de los estados miembros. En el acuerdo presupuestario firmado por la Comisión Europea en 2020, Bruselas reiteró la importancia de los recursos propios adicionales. Además de un nuevo gravamen digital -la llamada Tasa Google- y un impuesto a las transacciones financieras (ITF) -la llamada Tasa Tobin-, el Presupuesto también mencionaba una posible contribución financiera vinculada al sector empresarial o una nueva base impositiva corporativa común. Como ha informado elEconomista en los últimos años, la UE trabaja desde 2011 en una Base Imponible Consolidada Común del Impuesto sobre Sociedades (Biccis).

"El plan de Biden complica las cosas y agrega complejidad a un sistema que ya lo es demasiado", indica Daniel Bunn

El sector tecnológico americano, afectado por la Tasa Google, ha incluso avalado este nuevo gravamen. La Chamber of Progress, el lobby estadounidense creado por Amazon, Facebook, Twitter, Uber, Lime, Grubhub o Google, defendió el pasado 15 de abril la necesidad de este impuesto para financiar el plan de infraestructuras.

Antonio Camuñas, socio director de Diplomacia Global de Crowe y expresidente de la Cámara de Comercio España-Estados Unidos, conoce de primera mano la política de Washington. Subraya que "vamos hacia una época en la que se van a producir alzas muy importantes en todos los sectores". Camuñas analiza la política económica americana y europea del último siglo. "La crisis del 2008 representó para el Capitalismo algo parecido a la caída del Muro de Berlín para el Comunismo. Obama logró amortiguarlo, pero desde entonces hay una sensación de desigualdad en la sociedad que obliga a los políticos a una subida de impuestos generalizada para afianzar el voto. También en Estados Unidos.", añade.

Mal enfoque

Daniel Bunn, vicepresidente de Proyectos Globales de la Tax Foundation, considera que Biden ha elegido el camino equivocado con su nuevo plan fiscal y pide que se fije en otros países de la OCDE, como Francia. "Es decepcionante ver a la Administración de Biden presionar por un enfoque de múltiples niveles para gravar los ingresos corporativos, que será único en el escenario mundial y dará lugar a todo tipo de consecuencias no deseadas", explica. "En lugar de simplificar la política tributaria corporativa y eliminar las distorsiones, complica las cosas y agrega nuevas capas de reglas tributarias en un sistema ya complejo", añade Bunn.

La Asociación Española de Asesores Fiscales (Aedaf) denunció esta semana que el tipo efectivo que pagan las empresas españolas en Sociedades se sitúa en el 22,6% con datos de 2018, muy próximo al 25% del tipo nominal. "España ocupa el puesto 28 en competitividad del Impuesto sobre Sociedades en el marco de los Países de la OCDE y el tipo medio nominal es del 23%", señala la presidenta de la Aedaf, Stella Raventós.

Javier Gómez Taboada, socio de Maio Legal, considera que, con estos números, a España no le afectará demasiado el plan de Biden. Sin embargo, alerta de los peligros de su tramitación. "Todo lo que hemos visto hasta ahora son ideas muy etéreas y habrá que esperar a que se concreten. Lo importante es cómo se desarrolle esto porque puede desvirtuar el asunto", apunta.

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Monopolios , multinacionales y delincuencia economica
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Monopolios , multinacionales y delincuencia economica organizada sobre todo ,, con sus principales sedes en paraisos fiscales ..

Puntuación 5
#1
VIO
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Seguramente el plan fiscal de Biden buscará subir los impuesto en Estados Unidos, para financiar sus planes de desarrollo, no que lo haga la Unión Europea con las multinacionales americanas para financiar los suyos. Además, si se suben los impuestos a las grandes corporaciones americanas directamente acabaran repercutiéndolo en el precio de sus productos, es decir, recaerá sobre sus propios clientes, o tal vez perderán valor en bolsa, y en el fondo van a ser menos competitivas frente a las grandes multinacionales asiáticas que de momento no lo van a hacer, y con las que están envueltas en dura puga tecnológica. Después, cuando se vayan quedando rezagadas, seguramente el gobierno de Biden querrá dar ayudas para mejorar su innovación tecnología. En España, con un 99,8% de Pymes, ya es hora de simplificar burocracia e impuestos para incentivarlas y dejarlas vivir, o nunca pasaran de tener un tamaño muy pequeño. Si a ello añadimos la contrarreforma laboral de la ministra comunista del Paro, Yolanda Díaz, apoyada por Pepe Álvarez de UGT y Unai Sordo de Comisiones, están apañadas. Esperemos que cumplan con su palabra de ministra y de sindicalistas del Paro y dimitan si se alcanza la cifra mágica y espeluznante de 7 millones de parados, tal como han prometido en diversos foros nacionales e internacionales. Se supone que no querrán hacerlo al llegar a los 8. Ya sería demasiada caradura y demasiado desastre. No puede ser más lamentable que una ministra cuyo mayor mérito como abogada haya sido tener un pequeño bufete profesional en su tierra natal gallega que no le funcionó, para pasarse rápidamente a la política y ascender en ella gracias a su amistad personal con Pablito Iglesias y sus huestes renqueantes, que se encuentre al frente de cargos tan importantes, muy por encima de su capacidad intelectual, aunque hay que reconocer que no desentona en el gobierno de amiguetes de Pedro Sánchez. Parece que hasta Francia está pensando en bajar impuestos, reactivar la economía y recaudar más, algo que no se entiende por estos pagos. Europa, en lugar de simplificar su entramado burocrático, tan sólo piensa en subir impuestos como si no los tuviera ya altísimos. Al final nos vamos a convertir en FestiEuropa, el parque de atracciones de los asiáticos que vengan a vernos de vacaciones. Joe Biden, por muy enchaquetado que vaya y mucha firmeza aparente con la que habla, parece que ya se está quedando chocho.

Puntuación 8
#2
Nicaso
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El monstruo fiscal es insaciable cada poco se inventa un nuevo impuesto para llenar las arcas que nunca se dan llenado. Ahora quieren una armonización fiscal mundial atentando a la soberanía de los países en esta materia. Si a las empresas las presiona con más impuestos terminará con sus beneficios y, por tanto, con los ingresos fiscales o repercutirán en los precios el aumento de los costes lo que afectará a todos los ciudadanos.

La poca verguenza se ha apoderado que los dirigentes y ya nos cuelan dobles imposiciones por el mismo hecho. El recibo de la luz, por ejemplo, además del 21% de IVA nos clava alrededor de un 5% como impuesto a la electricidad. Otro ejemplo es la doble imposición en los dividendos empresariales, un impueto de sociedades sobre los beneficios y otro impuesto cuando el accionista va a retirarlos. Bueno, que pagamos impuestos cuando ganamos el dinero, cuando lo ahorramos vía patrimonio, cuando lo gastamos, cuando lo donamos, cuando lo heredamos, un IBI por tener donde caernos muertos. Ahora quieren la tasa Tobin. Como quieren mantener los tipos bajos no nos pagan nada por los ahorros y nos inflan a comisiones. Como nada hacen para gastar con rigor acuden a mullir la vaca, que somos nosotros, a ver si nos pueden sacar más leche todavía. En fin, un perfecto desastre y cada día que pasa peor.

Puntuación 19
#3
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para cuando impuestos por segun cuantas veces se respire por minuto? es el proximo paso de los socialistos en la ue y en eeuu. Vayan pensando donde emigrar, donde quieren que sus hijos crezcan?

Puntuación 10
#4